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México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

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México, Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá fortalecen la capacidad de respuesta coordinada para erradicar el GBG.

Con el propósito de fortalecer las capacidades de vigilancia, control, capacitación y transferencia de conocimientos contra el gusano barrenador del ganado (GBG), representantes de los ministerios de Agricultura de México y Centroamérica, en coordinación con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), instalaron el Grupo Técnico Regional del Centro Regional de Inteligencia Sanitaria para esta plaga (CRIS-GBG).

La sesión marcó el inicio de los trabajos del Grupo, integrado principalmente por los titulares de Salud Animal y coordinadores de los programas contra GBG de México, Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá, quienes tienen la responsabilidad de orientar la implementación progresiva del CRIS-GBG e identificar prioridades comunes frente a esta amenaza transfronteriza.

En representación de la secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba Jazmín López Gutiérrez, el coordinador de Asuntos Internacionales de la dependencia federal, Santiago Ruy Sánchez de Orellana, destacó que el CRIS-GBG diseñará y conjuntará acciones que trasciendan la visión nacional con la que cada país ha atendido al GBG durante los últimos años, con la premisa de respetar la soberanía y las capacidades de cada nación.

Esta iniciativa busca como punto medular la colaboración entre agencias sanitarias, aprovechar la experiencia acumulada por más de dos años y establecer una agenda común que lleve a erradicar en el menor tiempo posible al gusano barrenador de la región.

A nombre del director en jefe del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), Javier Calderón Elizalde, el titular de la Unidad de Protocolos y Gestiones Sanitarias Internacionales, René Hernández Ruiz, precisó que con la reintroducción del GBG a Centroamérica y al norte del continente se requiere fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica, integración sanitaria y la respuesta coordinada oportuna.

Señaló que el CRIS-GBG  potenciará las capacidades técnicas, científicas y tecnológicas de las diferentes coordinaciones de Salud Animal de los países, a través de un enfoque de inteligencia sanitaria, con el respaldo del IICA y la colaboración de instituciones como el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) y la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (Copeg).

Durante su intervención, el gerente del Programa de Sanidad Agropecuaria, Inocuidad y Calidad de los Alimentos del IICA, José Urdaz, reconoció el compromiso de los gobiernos y de sus servicios veterinarios oficiales, así como la contribución técnica del Senasica para la construcción de esta iniciativa regional.

Resaltó que la naturaleza transfronteriza del GBG exige fortalecer no solo las capacidades nacionales, sino también los mecanismos de cooperación que permitan anticipar riesgos y responder de manera coordinada.

El CRIS-GBG constituye un esfuerzo complementario enfocado en reforzar la vigilancia y la inteligencia sanitaria regional, el análisis de información, la identificación de riesgos y la generación de conocimientos para respaldar la toma de decisiones según las competencias de cada país.

El representante del IICA en México, Diego Montenegro Ernst, reconoció el liderazgo de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA) y la disposición de los servicios veterinarios de Centroamérica para compartir conocimientos y experiencias, y subrayó que el Instituto acompañará este esfuerzo de cooperación técnica y articulación institucional.

En la primera sesión del grupo de trabajo se nombró al director de Integración y Análisis de Inteligencia Sanitaria del Senasica, Rigoberto González Gómez, y a la especialista internacional en Sanidad Agropecuaria e Inocuidad de los Alimentos del IICA, Alejandra Díaz Rodríguez, como presidente y secretaria técnica regional del CRIS-GBG. En conjunto, compartieron la herramienta “Autoevaluación de capacidades y construcción de la línea base regional”, la cual servirá como punto de partida para organizar la estrategia regional.

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Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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