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Método Novedoso de Aumentar la Seguridad de la Producción de Vacunas contra la Fiebre Aftosa

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Investigadores norteamericanos han diseñado una técnica para producir una vacuna contra la fiebre aftosa sin el uso de la forma virulenta del virus que causa la enfermedad.

Vacunas contra la fiebre aftosa pueden ser producidas con más seguridad con la utilización de una tecnología desarrollada por científicos del Servicio de Investigación Agrícola de los EE.UU (ARS). ARS está solicitando una patente sobre esta nueva tecnología.

La fiebre aftosa (FMD por sus siglas en inglés) es una enfermedad altamente contagiosa que afecta a los animales que tienen pezuña hendida, tales como el ganado bovino, los cerdos, los ovinos, y las cabras. No había un brote de FMD en EE.UU. desde el año 1929, pero la enfermedad todavía está extendida en otros países, puede debilitar a los animales adultos, y puede matar a los animales jóvenes.

Microbióloga Elizabeth Rieder trabaja en la Unidad de Investigación de las Enfermedades Animales Extranjeras mantenida por el ARS en el Centro Plum Island de Enfermedades Animales en Orient Point, Nueva York. Ella diseño una técnica para producir la vacuna contra FMD sin usar el virus virulento. Ella y sus colegas descubrieron que quitar una secuencia específica de ADN del virus elimina la virulencia del virus en los animales, pero todavía permite el crecimiento del virus en cultivos de células.

Los investigadores usaron esta secuencia de ADN para alterar el virus de FMD. Ésto les permite a los investigadores aprender más sobre cómo funciona el virus. Ellos estudiaron cómo el virus se reproduce, reacciona con los animales hospederos, e inhibe los mecanismos de defensa natural del animal.

La tecnología fue usada en estudios para producir una vacuna novedosa que no requiere la utilización del virus virulento. En cambio, la vacuna usa un virus atenuado que no causa la enfermedad. Este método es más seguro que los métodos tradicionales de producción de vacunas—es decir, la desactivación química—que sí usan las cepas naturales del virus de FMD.

Rieder también señaló el virus usado en la nueva vacuna para distinguir entre este virus y otros que ocurren naturalmente durante un brote.

Una empresa privada está desarrollando la tecnología para la producción comercial de la vacuna contra FMD.

Lea más sobre esta investigación en la revista ‘Agricultural Research’ de octubre del 2013.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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