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Mejorar la Calidad de la Leche con una Buena Limpieza y Desinfección del Equipo de Ordeño

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La higiene del equipo de ordeño es esencial para mejorar la rentabilidad de la explotación: aumentando la calidad higiénico sanitaria de la leche y el buen estado sanitario de los animales.

Todos los equipos, instrumentales y superficies de ordeño que entran en contacto con la leche, suciedad o estiércol deben ser completamente limpiados y desinfectados antes del próximo ordeño. Los tanques de almacenamiento deben limpiarse después de cada recogida de leche y desinfectarse antes del siguiente ordeño. Esta limpieza se hace para eliminar los residuos de leche, así como sólidos orgánicos y minerales que se forman en las superficies del equipo después de vaciar la leche. El propósito de la desinfección es eliminar los microorganismos presentes en éstas superficies antes del siguiente ordeño. La inadecuada o incorrecta limpieza y/o desinfección, permiten a las bacterias permanecer en las superficies del equipo, crecer y multiplicarse. Esto se traduce en un incremento de la bacteriología de la leche y por tanto menor precio.

Tipos de residuos

Los residuos orgánicos están compuestos por los principales constituyentes orgánicos de la leche: grasas, proteínas y azúcares. Es importante eliminar estos residuos de las superficies rápidamente después del ordeño, porque su adhesión a superficies es mayor con el tiempo, su desecamiento, y el calor. Después de que se secan y endurecen, forman un depósito que es difícil de retirar.

Los residuos minerales o sales inorgánicas de varios minerales (normalmente calcio, magnesio o hierro) en la leche o agua, se precipitan en condiciones alcalinas o de calor. Los productos de limpieza puede aumentar la precipitación de estas sales, si no son compatibles con la dureza del agua o se usan en concentraciones o temperaturas diferentes a las recomendadas por el fabricante. Los minerales precipitados en las superficies de los equipos de ordeño y de almacenamiento de leche, al combinarse con residuos orgánicos forman un depósito llamado piedra de leche.

Agentes de limpieza

La limpieza eficaz del equipo de ordeño comienza con el análisis del contenido de minerales o dureza del agua y la elección de un compuesto de limpieza compatible con el agua. Cuando la dureza del agua es elevada, puede ser necesario aumentar la concentración de detergente. En agua muy dura, debe utilizarse un ablandador de agua. Los bicarbonatos, sulfatos y cloruros de calcio o magnesio presentes en el agua dura pueden neutralizar los detergentes, disminuir el enjuague, crear películas en el equipo, y causar problemas con los calentadores de agua. Los productos de limpieza compatibles deben usarse según las direcciones del fabricante en relación con la cantidad y concentración del limpiador, la temperatura de la solución de limpieza, y el tiempo de contacto de la solución de limpieza y la superficie a limpiar. Mida la cantidad correcta de agua a ser utilizada en el ciclo de limpieza.

Generalmente se usa un limpiador alcalino o clorado (limpiador alcalino con cloro añadido), seguido por un limpiador ácido. Los limpiadores alcalinos por lo general contienen álcalis básicos, fosfatos, agentes humectantes y agentes quelantes. Estos disuelven las grasas, proteínas y carbohidratos de la leche, y ablandan los residuos de modo que puedan ser eliminados por acción mecánica, p.ej. cepillado o circulación del limpiador. El cloro ayuda a la eliminación de depósitos de proteínas y evita la formación de películas. Estos no son agentes de desinfección! Los limpiadores ácidos eliminan o previenen depósitos de mineral acumulado o la formación de piedra de leche. Enjuague la tubería con un enjuague ácido inmediatamente después de enjuagar la solución detergente del sistema. Los tanques de leche pueden enjuagarse con agua acidificada después del enjuague del detergente, instalando una unidad de aspersión a la línea de agua que agregue automáticamente la concentración adecuada de removedor de piedra de leche.

Desinfección del equipo de ordeño

La limpieza reduce el número de bacterias en las superficies, pero no elimina todos los tipos de bacterias. La desinfección de las superficies 30 minutos antes del siguiente ordeño destruye casi todos los organismos persistentes, si:la solución desinfectante usada es de suficiente efectividad, y una limpieza profunda precede a la desinfección.

La limpieza inadecuada resulta en residuos que pueden proteger a bacterias de la desinfección. Algunos desinfectantes pierden efectividad con el tiempo de almacenaje (compuestos de cloro) o el aumento de pH (compuestos de cloro y yodo). Algunos son inestables a temperaturas superiores a 50ºC (compuestos de yodo), mientras que otros no son compatibles con agua dura (componentes cuaternarios de amoniaco).

Procedimientos de limpieza

Los procedimientos de limpieza de equipos deben fijarse y exponerse en la pared de la lechería y seguirse con rigidez. Las acciones precisas, los compuestos usados y las temperaturas del agua.

En general, el equipo debe enjuagarse con agua tibia 38 a 43ºC, inmediatamente después del ordeño para prevenir el secado de los sólidos de leche en las superficies. El agua muy caliente puede causar la desnaturalización de las proteínas y formar una película de proteína en las superficies, mientras que agua demasiado fría puede causar la cristalización de grasa y la formación de una película de grasa sobre las superficies.

Luego debe seguir el lavado y enjuague. El agua de lavado debe estar por encima de 49ºC. Se comienza con agua a 77ºC. Con tiempos más largos, el agua se vuelve demasiado fría. La concentración depende de la dureza del agua y el contenido de hierro.

Enjuague ácido. Se enjuaga con agua acidificada (pH 3.0-4.0) para eliminar todos los rastros de la solución de limpieza (2-3 min. mínimo de contacto). Esto debe hacerse después de cada ordeño y ayuda a prevenir los depósitos minerales y el pH más bajo es bacteriostático.

Todos los equipos y utensilios deben almacenarse de forma que permita escurrir al agua y secar el equipo al aire.

Las camisas de las pezoneras y otras partes de goma que tienen contacto con la leche también deben limpiarse cuidadosamente después de cada ordeño y desinfectarse antes del siguiente ordeño.

Los tanques de leche también deben limpiarse y desinfectarse, con los mismos procedimientos que el equipo de ordeño.

El desarrollo de sistemas automáticos de ordeño y tanque de limpieza en el lugar, han ahorrado mucho tiempo a los productores de leche. Sin embargo, estos deben mantenerse adecuadamente. Si no se revisan regularmente, al menos dos veces al año, podrían producirse muchos problemas.

La limpieza y desinfección inadecuada o descuidada de los equipos y tanques es la principal causa de inferior calidad y precio de la leche. Esto no ocurrirá si el agua y los productos de limpieza son compatibles y se formula y sigue un procedimiento preciso.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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