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Más de 100 Países Apoyan la Nueva Estrategia contra la Fiebre Aftosa

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Los ganaderos y los consumidores se beneficiarán de una nueva estrategia mundial para controlar la propagación de una enfermedad ganadera mortal aprobada hoy por los representantes de más de 100 países y donantes internacionales en una conferencia en Bangkok, organizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). La reunión fue organizada con el apoyo del Ministerio tailandés de Agricultura y Cooperativas. 

Más de mil millones de pequeños agricultores de todo el mundo dependen de la ganadería para sus medios de subsistencia, pero los brotes de fiebre aftosa (FA) causan una pérdida mundial anual estimada de 5 000 millones de dólares EE.UU.

Los países en desarrollo suelen ser los más afectados por la FA, una enfermedad viral altamente contagiosa, siendo los pequeños agricultores quienes sufren los efectos devastadores en sus ingresos y supervivencia. Los consumidores también se ven afectados, ya que tienen que pagar más por la leche, la carne y otros productos alimentarios cuando la FA golpea a la ganadería.

La fiebre aftosa afecta a bovinos, porcinos, ovinos, caprinos y otros rumiantes, así como a diversas especies de fauna silvestre.

La estrategia mundial desarrollada por la FAO y la OIE asesora a los países en su política de gestión del riesgo para controlar los brotes de FA, permitiéndoles adoptar medidas anticipadas para prevenir la propagación de la enfermedad a otras explotaciones agrícolas, comunidades y fronteras.

Se necesitan alianzas para el desarrollo de capacidades 

La Estrategia tendrá un gran impacto mitigando los estragos causados por la FA, y mejorando la situación de los países con respecto a otras muchas enfermedades, algunas de las cuales afectan directamente a la salud humana.

«Para que la Estrategia Mundial tenga éxito hace falta algo más que la alianza entre la FAO y la OIE; es necesaria la participación de los sectores de la producción y el marketing, así como los servicios veterinarios, y las compañías farmacéuticas y de vacunas, además del apoyo continuo de las instituciones financieras y la generosidad de los donantes», dijo Hiroyuki Konuma, Subdirector General de la FAO, a los asistentes a la Conferencia Mundial FAO/OIE sobre el Control de la Fiebre Aftosa, celebrada del 27 al 29 de junio.

En las discusiones de la estrategia en la conferencia de Bangkok han participado funcionarios de alto nivel de organizaciones regionales e internacionales, así como expertos y donantes. Ésta es la segunda conferencia sobre la FA, tras la celebrada en 2009 en Asunción, Paraguay.

A medida que la población mundial crece desde los poco menos de 7 000 millones de personas actuales a los más de 9 000 millones previstos en 2050, la demanda de productos lácteos, carne y productos de origen animal se incrementará significativamente en años venideros. Buena parte de este aumento provendrá de los países en desarrollo y las economías emergentes en el África subsahariana y Asia meridional. Este crecimiento también estará motivado por la mejora continua de los ingresos en estas mismas zonas.

Se espera que la demanda de carne aumente un 76 por ciento en 2050, mientras que la demanda de productos lácteos se incrementará en un 62 por ciento. El mundo tendrá que producir un 65% más de huevos que en la actualidad para satisfacer la creciente demanda.

Objetivo: Libres de FA 

Dado que el comercio transfronterizo también está aumentando, la naturaleza transfronteriza de la FA constituye una amenaza regional que requiere de enfoques y respuestas regionales.

«La fiebre aftosa no es una prioridad en muchos países, pero cuando golpea, el daño es enorme, desde pérdidas en la producción al sacrificio de animales y las prohibiciones comerciales. La buena gobernanza de los servicios veterinarios nacionales utilizando la Evaluación PVS de la OIE es un elemento fundamental para mitigar la FA con un efecto positivo en la seguridad alimentaria y la pobreza. Además el control mundial interesa a los países libres de FA, ya que evita la reintroducción de la enfermedad en su territorio», afirmó Bernard Vallat, Director General de la OIE, en la conferencia.

En el proceso se incluye el reconocimiento oficial de la OIE de los programas nacionales de control y de la erradicación de la FA: en la actualidad 66 de los 178 países miembros de la OIE están libres de la FA.

Incluso los países desarrollados que anteriormente estaban libres de la enfermedad, pueden sufrir brotes de FA: un grave brote en 2001 en Reino Unido provocó unas pérdidas que ascendieron a 30 000 millones de dólares EEUU, y una epidemia en 1997 en la Provincia china de Taiwán tuvo un coste de 15 000 millones de dólares EEUU.

La Estrategia Mundial también fomentará y fortalecerá el control de la FA mediante la mejora de los servicios veterinarios nacionales responsables del control de las enfermedades animales, de forma que puedan cumplir la normativa de calidad de la OIE. La Estrategia es una oportunidad para iniciar medidas que tengan efectos beneficiosos mucho más allá del control de una sola enfermedad. Los servicios veterinarios estarán más capacitados para combatir y prevenir otras enfermedades graves que afecten al ganado y a otros animales.

Se espera que la Estrategia Mundial produzca tres resultados:

  1. Control de la FA en la mayoría de los países y erradicación en alguno de ellos
  2. Mejora de los servicios veterinarios y sus infraestructuras
  3. Mejora de la prevención y control de otras enfermedades ganaderas graves

La Estrategia Mundial incluye el desarrollo de bancos regionales de vacunas (por ejemplo, el banco regional de vacunas de la OIE para el Sudeste de Asia, la Comisión de Producción y Sanidad Pecuarias de la FAO para Asia, etc) y centros de control de calidad para los países en desarrollo. Otras medidas incluyen la mejora de la eficiencia de los sistemas de vigilancia, la capacidad de los laboratorios, el control de calidad de las vacunas y el control de movimiento de animales.

Fuente: Agencias

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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