Noticias Internacionales

Los Primeros pasos de América Latina hacia la Carne Sostenible

Publicado

en

(1.080 lecturas vistas)

COMPARTIR

La carne de res es una de las principales exportaciones de muchos países de América Latina. También se ha convertido en un gran dolor de cabeza para los tomadores de decisión, que están cada vez más bajo la presión de consumidores e inversores preocupados por los impactos ambientales y sociales de las granjas ganaderas

La carne vacuna es una de las principales exportaciones de muchos países de América Latina. También se ha convertido en un gran dolor de cabeza para los tomadores de decisión, que están cada vez más bajo la presión de consumidores e inversores preocupados por los impactos ambientales y sociales de las granjas ganaderas.

Sin embargo, podría haber una solución en camino.

Durante la última década, los ganaderos, las organizaciones ambientales y los gobiernos han desarrollado un conjunto de iniciativas diseñadas para hacer que la producción de carne sea más sostenible. Su trabajo ofrece un camino a seguir para un número creciente de productores que buscan aprovechar la demanda de productos más respetuosos con el clima.

La ganadería representa 46 % del producto interno bruto (PIB) agrícola de América Latina y se concentra principalmente en cinco países que representan el 75 % de la producción. Son Brasil, Uruguay, Paraguay, México y Argentina.

El sector ha experimentado un auge en las últimas décadas gracias a la creciente demanda de las crecientes clases medias del mundo, cuya hambre de carne vacuna se espera que perdurará. Sin embargo, la expansión se ha producido a costa de la deforestación ilegal, el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación del agua, además de los terribles registros de muchas granjas sobre los derechos de los trabajadores. La selva amazónica de Brasil y el bioma árido y subtropical del Chaco que se extiende a ambos lados de Argentina, Paraguay y Bolivia son los más afectados.

América Latina y la mesa de la carne sostenible

América Latina es parte de la Mesa Redonda Global para la Carne Sostenible (GRSB, en inglés), una iniciativa de múltiples partes interesadas creada para mejorar la cadena de valor global de la carne vacuna. La organización, que tiene presencia en Argentina, Brasil, Paraguay, Colombia y México, trabaja con ganaderos, supermercados, frigoríficos y otros.

La organización define a la carne bovina sostenible como un producto socialmente responsable, ambientalmente racional y económicamente viable que prioriza el planeta, las personas, los animales y el progreso.

La cadena de valor debe gestionar los recursos naturales de forma responsable, respetar a los animales y garantizar la seguridad y calidad de los productos cárnicos.

Brasil fue uno de los primeros países en embarcarse en un camino hacia la carne vacuna sostenible, después de haber creado una mesa redonda local en 2009.

Los especialistas de la industria a menudo señalan el informe de la organización Greenpeace ‘Sacrificando el Amazonas’ de ese año como un momento decisivo para demostrar la conexión entre el suministro de carne de res cadenas y deforestación.

El informe llevó a algunas empresas empacadoras de carne a prometer una trazabilidad total. Sin embargo, el camino desde entonces ha sido una de muchas promesas y pocos resultados.

Hoy en día, solo las empresas más grandes realizan un seguimiento de los proveedores directos, mientras que el resto de la cadena de suministro suele ser poco conocido. Algunas empresas repitieron los compromisos de 2009 el año pasado, alegando que ahora tenían la tecnología para rastrear todas sus cadenas de suministro. Mientras tanto, las iniciativas de certificación no avanzaron.

“Es un sistema que nunca ganó fuerza”, explicó Lisandro Inakake de Souza, quien coordina el programa de clima y agricultura en Imaflora, una organización no gubernamental ambientalista líder en Brasil. “No pudimos llevar las granjas a los estándares de certificación porque el mercado no lo pide”, añadió.

Sin embargo, años de trabajo han ayudado a los productores brasileños a desmitificar lo que realmente significa la carne vacuna sostenible. En 2016, la mesa redonda local lanzó una plataforma digital de indicadores de carne sustentable para los productores.

Los estándares se relacionan con la eficiencia, los rastreadores de emisiones de carbono, el respeto de los derechos de los trabajadores y el mantenimiento de reservas legales.

A pesar de esto, muchos proveedores de carne y ganado tropiezan con el criterio más fundamental: seguir la ley. La deforestación ilegal y los problemas de tenencia de la tierra siguen siendo obstáculos para un gran número de agricultores brasileños. La ley brasileña obliga a los productores a preservar entre 20 % y 80 % de sus fincas, según la región y el bioma.

Aun así, los delitos ambientales y la apropiación de tierras son comunes y también existe confusión sobre los caminos para legalizar una empresa y obtener acceso a títulos de propiedad, incluso cuando las reclamaciones son legítimas.

“En la realidad brasileña, sabemos lo difícil que puede ser, y cómo a veces hay juego sucio, cuando la gente ocupa terrenos públicos”, dijo Souza.

Sin embargo, las empresas no se quedan quietas, ya que los inversores presionan por prácticas más sostenibles.

Jordan Timo, quien fundó Niceplanet Geotecnologia, una empresa de trazabilidad, ayuda a los gigantes de la carne Minerva y Frigol a rastrear sus cadenas de suministro y publicar información sobre proveedores directos en línea, a la que los consumidores pueden acceder escribiendo un código impreso en el empaque de su carne.

“Tenemos la tecnología para expandirnos”, dijo. “Lo importante es que el desconocimiento de lo que se puede hacer es una herramienta para quienes no quieren actuar”, agregó.

Hay un número creciente de productores y líderes de la industria que también presionan por una industria de carne sustentable. Mauro Lúcio Costa, un ganadero del estado amazónico de Pará, podría ser uno de los más elocuentes.

Durante los últimos tres años, Costa ha sido parte de un proyecto piloto de Niceplanet para ayudarlo a rastrear toda su cadena de suministro a través de su teléfono. El sistema le permite garantizar en su mayoría una carne completamente rastreable (admite que a veces ni siquiera él pudo encontrar terneros de granjas sostenibles porque la demanda era muy alta).

Costa puede revisar su teléfono para ver si un proveedor tiene una reserva legal de bosque en la propiedad y si ha sido acusado de esclavizar a los trabajadores. Tiene el sueño de vender carne vacuna con un sello de biodiversidad, que muestra a los consumidores que al comprar su carne, en realidad están ayudando a proteger una parte de la selva amazónica que se encuentra dentro de su finca.

Su mayor obstáculo es persuadir a otros agricultores de que se unan a él, para que juntos puedan garantizar un suministro constante.

“Si pudiera hacerlo solo, estarías mirando a un hombre rico, porque tendría un producto que nadie más tiene”, dijo.

En este momento, sin embargo, los consumidores no están demandando este tipo de producto. Según Souza, de Imaflora, la mayoría está más preocupada por el bienestar animal y si los envases son biodegradables. Aun así, Costa cree que si se juntan suficientes agricultores, podrían cultivar la demanda del mercado.

“Steve Jobs no esperó a que nadie quisiera un iPhone, lo inventó y luego lo vendió”, dijo.

Primeros pasos

En Paraguay, GRSB también creó un conjunto de indicadores para medir si la cadena de valor de la carne de res puede ser sostenible. Los resultados preliminares muestran que ese es realmente el caso, según Hugo Sánchez, director de la rama local de GRSB. Esto se debe a que las vacas de Paraguay se alimentan principalmente con pasto y no contienen hormonas.

“La mayor parte de nuestra producción es sostenible, pero aún tenemos que demostrarlo con la certificación adecuada. Paraguay carece de información sobre su sector de carne y queremos cambiar eso”, dijo Sánchez.

“Hacerlo nos permitiría vender nuestra carne de res a mercados premium ya un precio más alto. Pero queda un largo camino por recorrer, no estamos identificados ahora como un país productor de carne vacuna”, añadió.

Aun así, Sánchez reconoce la imagen negativa de los productores por la deforestación en la región del Chaco. La deforestación en la zona es legal, pero los productores deben mantener intactos el 45% de los árboles de su tierra. Más de 2,9 millones de hectáreas de bosque chaqueño fueron taladas entre 2010 y 2018, según la ONG Guyra Paraguay.

En Argentina, la rama local de GRSB está construyendo un conjunto de indicadores similar a los utilizados en Paraguay y Brasil. Reconocen que no toda la carne producida en el país es sostenible, pero esperan que los indicadores ayuden a dar una imagen más clara. Sostenibilidad significa cumplir con todas las leyes nacionales mientras se busca una mejora adicional, argumentan.

“El mundo esta cambiando. O nos ponemos al día o nos quedamos atrás”, Federico Baiocchi, director de la rama de GRSB en Argentina. “Los consumidores están presionando al sector de la carne vacuna para que sea más sostenible. Y hay una larga lista de áreas en las que podríamos mejorar, desde la trazabilidad hasta las emisiones de gases de efecto invernadero. Estamos en el fondo, así que solo podemos mejorar”.

Las vacas ya no pastan libremente en las vastas pampas de Argentina y, en cambio, son conducidas a corrales de engorde para engordar. Las hormonas también están autorizadas y no hay trazabilidad electrónica. La deforestación sigue siendo un gran problema. El año pasado, se deforestaron 114,716 hectáreas de bosques nativos, según Greenpeace.

En todo el continente, la mayoría de los productores ven a Uruguay como ejemplo. Los altos estándares del país le han permitido vender carne vacuna a un precio más alto. La mayoría de las vacas deambulan al aire libre, se alimentan de hierba y se rastrean electrónicamente.

Timo, de Niceplanet Geotecnologia, dice que confía en que el modelo de Uruguay de rastrear cada vaca es el camino a seguir para Brasil también, y que también podría aumentar drásticamente las ganancias de los agricultores.

“Siempre pensamos que los productores uruguayos podían cobrar más porque tenían mayor calidad en su producto”, dijo, “pero no es eso. Es la trazabilidad”, añadió.

Iniciativas regionales

La mesa redonda sobre la carne vacuna no es la única iniciativa de la región. Algunos productos ya producen carne con certificación sustentable, como la de la Alianza del Pastizal, iniciativa liderada por la ONG BirdLife International que opera en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Se pide a los productores que mantengan al menos el 50% de sus pastizales intactos, que tengan en cuenta el bienestar de los animales durante su vida y garanticen las condiciones de salud y seguridad para el consumidor. A cambio, venden su carne con el sello de la Alianza.

En 2020, la iniciativa cubría 621 000 hectáreas y 444 establecimientos rurales en sus cuatro países.

“Tenemos todo tipo de productores como parte de la alianza. Algunos se incorporan por la posibilidad de agregar valor a su producción y aumentar sus ganancias. Pero otros se sienten orgullosos de tener un producto diferente al resto”, dijo Gabriela Gabarain, coordinadora de la Alianza del Pastizal en Argentina (Aves Argentinas).

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha trabajado con el gobierno nacional de Paraguay en la iniciativa Green Chaco durante los últimos cinco años. Capacitan a más de 3.500 pequeños y grandes productores para mejorar sus prácticas.

“Estamos tratando de encontrar el camino para que los productores sean más eficientes y sostenibles para que su carne pueda acceder a mercados premium”, dijo Rafael Gadea, coordinador del proyecto. “La producción es en su mayor parte sostenible, pero aún tiene que demostrarlo a través de una certificación real”, remató.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Noticias Internacionales

Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

Publicado

en

COMPARTIR

El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

Leer más

Tendencia