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La Saliva de la Garrapata Suprime la Respuesta Inmunitaria del Ganado

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Un estudio adelantado por científicos de universidades de Brasil y Japón analizó la saliva de estos insectos, que contiene proteínas supresoras de la respuesta inmunitaria en el ganado y facilita la transmisión de enfermedades. Esto podría conducir a una mejor protección para los animales.

Investigadores de la Universidad Federal del Rio Grande del Sur y la Universidad Federal de Rio de Janeiro (Brasil) y de la Universidad de Hokkaido (Japón) publicaron el hallazgo en la revista Scientific Reports, explicando que esto podría ayudar en el desarrollo de estrategias de control.

La garrapata Rhipicephalus microplus se alimenta de la sangre de los semovientes y causa lesiones cutáneas, pérdida crónica de sangre y transmisión de otros parásitos causantes de enfermedades.

Algunas garrapatas han desarrollado resistencia contra los garrapaticidas usados actualmente, el equivalente de las garrapatas a los insecticidas. En general, los costos de prevenir y tratar enfermedades y las pérdidas que provocan son considerables en muchas partes del mundo.

Para desarrollar estrategias alternativas que puedan proteger mejor al ganado, como las vacunas, los expertos deben comprender mejor las infecciones por garrapatas a nivel molecular.

Por ejemplo, los científicos ya saben que la saliva de las garrapatas suprime la respuesta inmunitaria en el ganado, lo que facilita la transmisión de parásitos que albergan los insectos, pero el proceso exacto no se ha aclarado por completo.

Satoru Konnai, médico veterinario experto en enfermedades infecciosas, y sus colegas de la Universidad de Hokkaido en Japón y en Brasil investigaron lo que les sucede a las células inmunes cuando se exponen a la saliva de las garrapatas.

El equipo descubrió que las sustancias en la saliva de las garrapatas, probablemente un compuesto lipídico llamado prostaglandina, aumentan la expresión de dos proteínas específicas de la membrana celular en algunas células inmunitarias.

La interacción de estas proteínas, llamadas proteína programada 1 de muerte celular (PD-1) y ligando 1 de muerte programada (PD-L1), conduce a la supresión de una célula inmunitaria llamada célula T cooperadora (Th1).

Esto significa que la respuesta inmunitaria del ganado es menos capaz de combatir los parásitos invasores transmitidos por garrapatas.

Una investigación adicional mostró que la saliva de la garrapata contiene una alta concentración de prostaglandina E2 que induce la expresión de PD-L1. Sin embargo, los estudios futuros deben confirmar si la prostaglandina E2 desempeña un papel directo en la supresión de la respuesta. Además, dado que este estudio involucró células en el laboratorio, el equipo dice que se necesita más investigación en ganado vivo.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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