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La importancia de hacer un buen CMT en ganadería lechera

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Cuando se acerca la temporada de partos en las ganaderías lecheras, es recomendable realizar la prueba de California Mastitis Test (CMT), para ayudar a la identificación temprana de la infección por mastitis.

Antes del parto, los ganaderos deben asegurarse de que los corrales de maternidad se limpien periódicamente, ya que esto jugará un papel importante a la hora de minimizar el riesgo de estas infecciones.

Se recomienda realizar mantenimiento a la máquina de ordeño y al tanque de leche, cuando no estén en uso al inicio de la lactancia, para mantener las bacterias y las infecciones al mínimo, pero particularmente durante el período inicial posterior al parto.

Por ello, es importante implementar un plan en este momento, ya que las vacas recién paridas deben agruparse y el CMT debe usarse en todas las vacas recién paridas en el último ordeño antes de unirse al rebaño principal.

Una CMT temprana facilitará la identificación precoz de infecciones por mastitis y reducirá el riesgo de que esta se propague en el rebaño.

La identificación temprana de la mastitis podría resultar una práctica muy rentable para los ganaderos, ya que permitirá una intervención rápida que facilitará que la vaca vuelva a una producción y un rendimiento saludable más o menos de inmediato.

Muchos rebaños luchan por mantener bajos los recuentos de células somáticas (RCS) a principios de la temporada de seca, lo que puede deberse a factores ambientales o, a veces, incluso a factores genéticos y es una de las razones por las que muchos productores tienen altas tasas de reemplazo.

Sin embargo, un alto RCS también está asociado con el estrés del animal, por lo que el parto puede ser un factor desencadenante del aumento en el RCS en el período inmediatamente posterior al parto y debería volver a los niveles normales dentro de tres o cuatro días.

Los ganaderos que no manejan a estas vacas o vaquillonas con cuidado y paciencia después del parto pueden ver un aumento en el RCS, de igual forma como cuando enfrentan a los animales a situaciones de escasez de pastos, lo cual también puede causar mucho estrés en el animal.

CMT

Un aumento en el RCS relacionado con el estrés no es causado por una infección y no se propagará; sin embargo, si un aumento en el RCS es causado por una infección, puede propagarse fácilmente de un grupo a otro.

La identificación temprana es vital: incluso si se lleva a cabo un registro de la leche al principio de la lactancia, varias vacas habrán parido antes de que esto ocurra, por lo que un CMT es muy importante.

Las vacas con una prueba de paleta normal pueden pasar al rebaño de ordeño principal y su leche puede pasar sin problema al tanque de leche en el siguiente ordeño.

Las vacas que muestran resultados un poco pegajosos en la paleta en los cuatro cuartos, lo más probable es que todavía estén estresadas después del parto y deberían permanecer separadas del grupo por unos días más.

Si el espacio es un problema, las vacas deben marcarse claramente y volver a analizarse en dos o tres días, y se deben desinfectar el grupo después del ordeño como medida de precaución.

Si una vaca tiene un problema en uno o dos cuartos, es posible que necesite tratamiento. Estas vacas deben mantenerse en el grupo de recién paridas, ser monitoreadas de cerca y marcadas claramente como animales de riesgo.

Para muchos ganaderos, el CMT es simplemente un procedimiento, pero muchos no lo realizan ya que consideran que sus registros de leche son suficientes para identificar problemas, pero cuando estos se generen, es posible que si hubo infección esta ya se haya propagado.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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