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La Experiencia Paraguaya con Pastos Cultivados

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La producción de bovinos de carne y leche en el Chaco Central del Paraguay, con base alimentaria en pasturas, implica planificación, en particular se refiere a la alimentación necesaria en los periodos críticos a la salida del invierno y durante periodos de sequía. Además, es de suma importancia en el manejo de pasturas atender los problemas, principalmente de plagas, que disminuyen la productividad de estos alimentos. El Gatton Panic, el pasto Estrella y el Pangola son los pastos más comúnmente utilizados en el Chaco Central.

El Gatton Panic es un pasto que forma mata, de alta calidad de forraje, pero crece principalmente durante la primavera y verano. Se adapta a lugares de monte alto, no tolera encharcamientos prolongados y es susceptible al pastoreo.

El pasto Estrella cubre todo el suelo. Crece agresivamente llegando a tapar las malezas. Es de buena calidad forrajera y muy utilizada para la ganadería de cría. Sin embargo, es relativamente más susceptible a las plagas.

El Pangola, similar al Estrella, es un pasto que cubre todo el suelo, tolera bien el sobrepastoreo. De elevada calidad forrajera y recomendado para uso diferido o la elaboración de heno, es probablemente el pasto que requiere mayores niveles de precipitación de entre los antes mencionados.

La leucaena se ha convertido en una alternativa forrajera de suma importancia. Esto en forma de callejones forrajeros en pastoreo directo. También la alternativa de uso en forma de corte y acarreo para suplementar el ganado o de heno es importante. La leucaena tiene una elevada calidad forrajera y es de muy buena aceptación por el ganado. Actualmente, esta planta es utilizada frecuentemente por los productores de leche en forma de bancos de forraje.

El heno es un forraje conservado en forma húmeda mediante la fermentación en ausencia del aire. El sorgo es probablemente el forraje más utilizado para ensilar. Es una alternativa que, por lo general, requiere de alta inversión en el uso de maquinarias.

El cultivo de sorgo es otra opción forrajera importante. No solamente como forraje para ensilaje, sino que también como forraje de pastoreo directo, producción de granos y corte y henificación. Esta es otra opción para pequeños productores.

En el Chaco Central, también la caña de azúcar se utiliza como fuente de forraje, mediante el corte y acarreo, por lo general durante la época de escasez en el invierno y salida de primavera.

PROBLEMAS EN PASTURAS

El alta carga o sobrecarga: Este es uno de los problemas principales en el manejo de pasturas. La sobrecarga trae como consecuencia otros problemas, como el enmalezamiento, ataque de plagas (hormigas akêkê) y poco rebrote de pasto.

Las langostas (tuku) son una plaga de importancia económica en las pasturas. Pueden llegar a producir enormes pérdidas principalmente en el pasto Estrella. El costo de recuperación es muy alto. Actualmente, las langostas son controladas mediante la aplicación de productos a base de cipermetrina.

Hormiga cortadora akêkê: Es, probablemente, la plaga más importante en las pasturas; la misma ataca frecuentemente sobre pasturas ya pastoreadas y/o quemadas. Estas hormigas pueden causar la pérdida total de un potrero. Uno de los manejos más adecuados para la prevención de este mal es evitando las quemas y los sobrepastoreos.

También se puede realizar un control directo de los nidos mediante productos químicos, como el Sevín mezclado con sorgo u otro vehiculo e introducido en cada nido.

El control se realiza más fácilmente en invierno.

Por otro lado, el ysau u hormiga cortadora de nido grande, si bien es también una plaga en pasturas, es de relativo fácil control con cebos tóxicos u otros métodos.

La invasión de malezas leñosas con espinas es otro problema común en pasturas. Algunas de las malezas más comunes son la aromita, la tuca, entre otras. Si bien estas plantas son consideradas malezas, la gran mayoría son del tipo leguminoso y son consumidas por el ganado durante los periodos de escasez. Una opción interesante es el manejo de la invasión de estas plantas leñosas, en especial los algarrobos, con la intención de formar una fuente alternativa de forraje, entre otros.

COMENTARIO

La pastura es la fuente de forraje más barata para el ganado lechero. Para esto, es de suma importancia su manejo y uso adecuados atendiendo oportunamente a las amenazas, como lo son los problemas arriba mencionados.

 

 

Fuente: ABC

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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