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Un nuevo avance en la alimentación Ganadera – Esta vez con Inteligencia Artificial

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La tecnología de PLT se ajusta cumplir con protocolos de alimentación específicos y se adapta a las diversas prácticas y necesidades en ganadería, donde las condiciones pueden variar significativamente.

El anuncio destaca el lanzamiento del primer sistema que utiliza inteligencia artificial (IA) para predecir la ingesta de alimento del ganado y hacer recomendaciones de alimentación. Conozca cómo esta innovación puede beneficiar a los ganaderos en la región.

¿Cómo funciona la tecnología de PLT?

Como explica este artículo, el sistema de PLT emplea algoritmos basados en IA desarrollados a través de técnicas de aprendizaje automático, utilizando más de 150.000 días de alimentación en corrales.

Este enfoque permite anticipar la ingesta diaria de alimento del ganado, considerando una variedad de datos recopilados por PLT y otras fuentes externas.

Entre las variables se encuentran tasas de alimentación, tiempos de alimentación, ciclos de alimentación, comportamiento del ganado, tipo de ración, condiciones climáticas y otros factores relevantes.

Lo que hace única a esta tecnología es su capacidad para imitar las habilidades de un profesional altamente capacitado en la alimentación del ganado. Los clientes de PLT pueden automatizar decisiones de alimentación y proporcionar a sus empleados un sistema experto para verificar suposiciones y realizar correcciones antes de cometer errores costosos.

Adaptabilidad y beneficios para los ganaderos

A diferencia de un enfoque de «una sola talla para todos», la tecnología de PLT se configura para ajustar el consumo y cumplir con protocolos de alimentación específicos. Esto es esencial para adaptarse a las diversas prácticas y necesidades en ganadería, donde las condiciones pueden variar significativamente. Así lo explicó Andrew McKenzie, CEO de PLT:

«Desarrollar esta capacidad siempre ha sido una meta prioritaria para la empresa, y es extremadamente gratificante ver que el sistema agrega valor para nuestros clientes. Aunque el sistema se lanzó recientemente, los clientes ya han confirmado su utilidad».

Y agregó: «Estamos seguros de que los datos objetivos únicos de nuestro sistema de gestión de corrales pueden aprovecharse para aumentar las ganancias y mejorar la salud animal». (Lea: ¿Qué es el Machine learning y cómo se ha empleado en investigaciones en ganadería?)

Impacto en la productividad y rentabilidad

La aplicación de la inteligencia artificial en la alimentación del ganado ofrece un enfoque innovador para superar las limitaciones que enfrenta la industria ganadera. Al tener acceso a datos precisos y la capacidad de tomar decisiones informadas y optimizadas, los ganaderos pueden aumentar la productividad y mejorar la salud de los animales.

«Una de las facetas poderosas del aprendizaje automático es que las aplicaciones pueden mejorar continuamente a medida que se generan más datos. A medida que la empresa suma más clientes y expande el uso del sistema para abarcar más ganado, la tecnología continuará mejorando y generando mayores beneficios para los clientes de PLT», resaltó McKenzie.

Precision Livestock Technologies, Inc. utiliza inteligencia artificial y visión por computadora para proporcionar datos a los productores de ganado con el fin de impulsar la producción, aumentar la calidad y mejorar la salud animal. Para obtener más información, visite www.precision-livestock.com (en inglés).

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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