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Investigadores de Chile comprueban el contagio de COVID-19 de humanos a animales

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Un estudio trata de identificar la presencia virus SARS-CoV-2 en animales de compañía de personas con diagnóstico confirmado de COVID-19 para comprobar si hubo transmisión desde humanos a animales

Durante mayo y septiembre del 2020, un grupo de expertos de Favet trabajó en un muestreo de 17 gatos y 10 perros de la Región Metropolitana, cuyos dueños fueron diagnosticados con COVID-19, la pandémica enfermedad zoonótica que ha cobrado cerca del millón de vidas a nivel mundial. Con los resultados obtenidos, se comprobó que los gatos pueden contagiarse con el SARS-CoV-2 de sus dueños.

El Laboratorio de Virología Animal de Favet, de la Universidad de Chile -que se preocupa del estudio de virus presentes en animales que pueden tener un alto impacto en la salud pública y la salud animal, bajo el concepto de «Una Salud»-, trabajó con apoyo del Laboratorio de Virología Molecular de la Pontificia Universidad Católica de Chile para realizar el análisis de las muestras de las mascotas de personas con diagnóstico confirmado de COVID-19.

Los resultados de esta investigación fueron informados a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), como referente internacional para los servicios veterinarios, a través del Servicio Agrícola Ganadero (SAG), para su difusión. A su vez, Favet reportó el estudio a las principales instituciones públicas y privadas de nuestro país para su conocimiento.

“Como académicos de la Universidad de Chile tenemos la responsabilidad de dar respuesta a las problemáticas sanitarias y esta era una de ellas, afortunadamente lo pudimos abordar”, señaló el Dr. Víctor Neira, quien lideró este estudio, destacando la necesidad a nivel nacional de abordar la temática, y la preocupación de la Comisión “Una Salud”, del Colegio Médico Veterinario (Colmevet), por reunir evidencia científica sobre el virus.

Aunque no parece ser un evento común, existe evidencia internacional que señala que algunos animales, incluyendo perros y gatos, podrían ser susceptibles a la infección por SARS-CoV-2, por lo que resulta necesario estudiar las infecciones de este virus en animales, especialmente, de compañía.

El Dr. Neira, como líder del estudio, enfatizó en que “no existe ninguna evidencia que indique que los gatos tengan un rol en la pandemia del Sars-CoV-2. Sí se debe seguir estudiando estos casos, pero no es razón para generar una alarma y descuidar el bienestar de nuestras mascotas”.

“No se puede descartar que un contacto cercano con mascotas infectadas signifique riesgo para las personas. Es posible, pero toda la evidencia internacional existente hasta el momento, indica que la infección siempre ha sido por transmisión desde otras personas, y que los animales siempre se han infectado desde sus dueños”, especificó el Dr. Patricio Retamal, académico e investigador de la Unidad de Enfermedades Infecciosas de Favet.

Ambos expertos de Favet coinciden en que las principales vías de contagio de este virus son por contacto directo, vía oral o conjuntival, pero la principal sería por la vía respiratoria.

Transmisión humano-gato

En uno de los hogares estudiados, donde se encontraban dos personas infectadas, sus tres gatos también resultaron positivos a RT PCR en tiempo real, los que se volvieron secuencialmente positivos unos días después del diagnóstico realizado en los dueños. Las muestras positivas fueron enviadas a secuenciación, para obtener el genoma de los virus, lo que demostró la transmisión humano-gato en el hogar estudiado.

La susceptibilidad a la infección del virus, explica el Dr. Retamal, depende de un receptor en la superficie de las células. Mientras mayor es la similitud de este receptor del ser humano con el de los animales, mayor va a ser la susceptibilidad de esa especie animal a la infección. Esto es lo que sucede con los gatos, por ejemplo, quienes además podrían transmitirse el virus entre ellos mismos si están en contacto estrecho. De acuerdo al académico, también se ha observado esta misma condición en hurones.

Respecto a la investigación, el Dr. Neira sostuvo que “el resultado es que evidenciamos la transmisión de humano a gato, pero además de eso vimos comparativamente que los gatos presentaron el virus menos tiempo que los humanos”. A su vez, el académico señaló que “a la fecha, no se ha detectado perros positivos a Sars-CoV-2”.

Efectivamente, al realizarse un seguimiento de la infección, se detectó la presencia del genoma viral tanto en las muestras obtenidas desde las personas como en las muestras de los animales. Sin embargo, las muestras de las personas estuvieron positivas por un mayor lapso de tiempo que las muestras de los gatos.

“En las personas se ha descrito que el período de incubación puede ser entre 2 y 14 días, aunque se han documentado períodos más prolongados. En promedio, el período de incubación es entre 6 y 7 días. Pero en mascotas es un dato menos conocido, pues han sido muy pocos los casos que se han estudiado. Es probable que fluctúe en rangos similares”, puntualizó el Dr. Retamal.

En los animales estudiados en este hogar, se observó uno de ellos con un cuadro leve de enfermedad respiratoria, que no requirió ningún tratamiento médico, mientras que los otros dos gatos estuvieron totalmente asintomáticos.

“Las infecciones que se han reportado hasta el momento solamente implican la aparición de cuadros respiratorios o digestivos leves que son autolimitantes, esto quiere decir que no se requiere alguna terapia específica para que los animales se recuperen. Al poco tiempo los síntomas desaparecen y pareciera ser que, en muchos de los casos, quizás la mayoría de las veces, no hay síntomas clínicos en los animales”, afirmó el Dr. Retamal.

Este estudio concuerda con la evidencia internacional respecto de la susceptibilidad de los gatos a la infección por SARS-CoV-2. Además, determina que son los humanos quienes infectan a sus mascotas, y que los animales no requieren terapia específica en estos casos.

Recomendaciones

  • En caso de un hogar donde existan personas sean diagnosticadas con COVID-19, mantener a sus animales en el interior durante el período de cuarentena, lavarse frecuentemente las manos, tanto antes como después de manipular a sus mascotas.
  • Mantener a los gatos y las mascotas con cuidados y manejos de bioseguridad regulares, evitando besarlos o acariciarlos inadecuadamente, impidiendo que duerman en las camas de sus dueños, y no dándoles la comida sobrante de las personas.
  • Evitar que sus mascotas, y especialmente los gatos, deambulen libremente fuera del hogar, intentando mantenerlos todo el tiempo en su interior.
  • En caso de requerir asistencia veterinaria, contactar al médico veterinario por teléfono en primera instancia, para coordinar una atención planificada y con todas las medidas de bioseguridad correspondientes a esta situación.
  • Debido al cuadro leve o inaparente que podrían presentar los animales, no se recomienda realizar el diagnóstico de COVID-19 en las mascotas, y solamente mantener los cuidados y manejos mencionados con anterioridad.

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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