Noticias Internacionales

Investigadores Colombianos Elaboran Soportes de Tejidos con Colágeno Bovino para Tratar Lesiones de Cartílago

Publicado

en

(1.456 lecturas vistas)

COMPARTIR
Procedimientos para aislar colágenos tipo I y II han sido utilizados por el Grupo de Investigación en Ingeniería de Tejidos de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), para elaborar soportes de tejidos que ayudan en el tratamiento de heridas de piel.

Estos colágenos son proteínas constituyentes de tejidos como el hueso, la piel y el cartílago. “El colágeno II es un componente importante del cartílago articular que se usa para producir matrices o soportes útiles como injertos en el tratamiento de lesiones de las articulaciones”, explica la profesora Martha Raquel Fontanilla Duque, directora del grupo de investigación.

Por esta razón, en la tesis de Maestría en Ingeniería Química realizada por María Elisa Soto se estandarizó una metodología para aislar el colágeno II y la producción de membranas porosas de esta proteína.

Continuando con la investigación, la estudiante Adriana Matilde Flórez, del Doctorado en Ciencia y Tecnología de Materiales de la U.N., demostró que condrocitos humanos -células que conforman el cartílago- crecen en las membranas de colágeno II y producen un tejido similar al cartílago de las articulaciones.

Al mismo tiempo, estableció un procedimiento para obtener un tipo de cartílago que se puede usar con seguridad como injerto en lesiones de cartílago articular.

Tejido de alto rendimiento

El cartílago obtenido a partir de la tráquea de vaca es sometido a un proceso químico -que se espera patentar- para eliminar su contenido celular y los componentes que pueden ser rechazados por el sistema inmune humano. “Utilizamos tráquea de bovino, debido al rendimiento que se obtiene de este tejido”, destaca la doctorante.

Gracias a este proceso se evita cualquier contaminación o reacción adversa a la hora de implantarlo en el cartílago para mejorar la reparación del tejido lesionado.

El proyecto también contempla el trabajo con células madre, cuya principal característica es que se pueden convertir en tipos celulares que formarán hueso, cartílago o tejido adiposo y condrocitos para este caso específico.

“Como la investigación se encuentra en su fase experimental es necesario hacer todas estas pruebas, con el fin de determinar si dichos biomateriales son capaces de regenerar cartílago”, precisa la doctorante.

La caracterización de la membrana porosa y el cartílago bovino se han llevado a cabo en el Laboratorio del Grupo, en el Departamento de Farmacia y en el Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Coimbra (Portugal), con quienes se está colaborando.

Experimentos preclínicos

En el momento se están planificando experimentos preclínicos con animales que permitirán evaluar su seguridad y eficacia en un modelo no humano de lesión articular.

Una vez se realicen estas pruebas se escalará el proceso de producción de estos productos y se solicitará el registro sanitario para su fabricación y comercialización.

Por tal razón, el grupo de investigación adelanta -junto con las vicerrectorías General y de la Sede Bogotá- el proceso de oficialización de una spin-off, es decir una empresa que utiliza los desarrollos de las investigaciones adelantadas en la Universidad.

En tal sentido, los investigadores destacan el papel que la Dirección de Investigación y Laboratorios de la U.N. de la Vicerrectoría de Investigación junto con Colciencias han tenido en la financiación de sus trabajos científicos.

 

 

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia