Noticias Internacionales

INTA Creó un Bioplástico con Residuos de la Industria Quesera

Publicado

en

(2.426 lecturas vistas)

COMPARTIR

 

bioplastico_lactosuero_1

Investigadores argentinos lograron producir plásticos biodegradables con uno de los principales desechos de la cadena láctea. Además, a partir de estudios realizados junto con el INTI, la Universidad Nacional del Litoral y PyMES locales trabajan en la obtención de un aditivo para la nutrición infantil.

En la Argentina, más del 90 % de las pequeñas y medianas empresas (PyMES) lácteas elaboran quesos, cuyo principal residuo es el lactosuero. Mientras muchos buscan aprovechar los subproductos de la industria quesera, especialistas del INTA lograron transformarlo en dos productos con alto valor agregado: por un lado, plásticos biodegradables, que podrán también aplicarse a compostaje, y por el otro, un aditivo para la nutrición infantil. Fue gracias a convenios con dos empresas incubadas en Rafaela –Santa Fe– y junto con el INTI, la Universidad Nacional del Litoral y PyMES locales.

De acuerdo con Roxana Páez, especialista del Laboratorio de Calidad de Leche y Agroindustria del INTA Rafaela –Santa Fe–, “generar productos a partir de materias primas que tienen costo cero para la empresa es fantástico”. Y agregó: “A escala territorial permite agregar aún más valor a la cadena láctea, reutilizando y transformando positivamente un desperdicio muy contaminante”.

En el proceso de elaboración, cada 1.000 litros de leche se obtienen 100 kilogramos de queso y 900 de suero, de los cuales 50 kilos son sólidos y 850, agua. Dado que esos sólidos –compuestos por proteínas, vitaminas, minerales y lactosa– le dan valor nutricional a la leche y siguen presentes en el suero, las grandes empresas lo procesan y emplean para diversos fines como, por ejemplo, la alimentación animal.

Al no tener capacidad para aprovecharlo, en las empresas de menor escala las posibilidades para agregar valor se limitan y representa un problema ambiental. En este sentido, Páez señaló que “hay una gran cantidad de PyMES lácteas que hacen una subutilización de este producto que tiene tanto valor nutricional como tecnológico”.

bioplastico-lactosuero-3

Cada 1.000 litros de leche se obtienen 100 kilogramos de queso y 900 de suero, de los cuales 50 kilos son sólidos y 850, agua. Esos sólidos le dan valor nutricional a la leche y siguen presentes en el suero.

Estudios realizados por el INTA, junto con el INTI, la Universidad Nacional del Litoral y PyMES queseras de la región, permitieron obtener conocimientos sobre la calidad del lactosuero y las tecnologías que se pueden aplicar utilizando el permeado de ese subproducto para el desarrollo de bacterias o levaduras como insumos en la agroindustria.

“A partir de estos conocimientos, en el INTA Rafaela incubaremos dos empresas que trabajarán con permeado de suero –suero desproteinizado–, transformando un subproducto muy contaminante para el medio ambiente en productos de alto valor agregado”, manifestó Páez quien detalló: “Una desarrollará un aditivo nutricional para humanos que permitirá bajar los índices de desnutrición infantil; y la otra, producirá plástico biodegradable y compostable”.

La característica principal de los plásticos desarrollados con esta materia prima es que son biodegradables y, bajo las condiciones necesarias, compostables en un lapso de entre seis y ocho meses.

????????????????????????????????????

“Lo innovador es el paquete tecnológico: trabajamos con cepas nativas aisladas –no comerciales– del cepario del INTA, utilizando el permeado de suero como medio de crecimiento”, señaló la especialista del INTA.

El proceso de producción de bioplásticos empieza con la siembra de bacterias. Luego de someterlas a 121 ºC de temperatura se rompen, se purifican y se obtiene como resultado un polvo de color blanco.

El proceso de producción de bioplásticos empieza con la siembra –en suero estéril– de bacterias que se alimentan de lactosa. Luego de someterlas –durante una hora– a 121 ºC de temperatura para que guarden el alimento consumido y lo transformen en Poli Hidroxi 3 butirato –PHB–, se rompen, se purifican y se obtiene como resultado un polvo de color blanco, que es enviado a la industria de productos plásticos.

La fabricación de éstos estará a cargo de la empresa Embio S.A. y el residuo resultante, una vez extraído el bioplástico, se puede reutilizar mediante diversos procedimientos para la generación de biogás o fertilizantes.

En cuanto al aditivo nutricional, se elabora con insumos naturales, lo cual le otorga una alta calidad biológica y capacidad de absorción a la hora de ser suministrados. Con el suero de queso, como medio de cultivo, donde se produce la biofermentación de microorganismos unicelulares –levaduras–, se obtiene biomasa que se procesa en un secado spray. El producto final es un polvo concentrado con alto valor nutricional que puede adicionarse a cualquier ración alimentaria –leche, sopa, etc.–. Este aditivo alimenticio, orientado principalmente a la nutrición de poblaciones vulnerables, será elaborado por la empresa Alimentos Austral S.A.

“Estos desarrollos tienen impacto ambiental, en la competitividad del sector y en lo social”, expresó Páez.

bioplastico-lactosuero-web-2

El aditivo alimenticio, que se elabora con insumos naturales, es un polvo concentrado con alto valor nutricional que puede adicionarse a cualquier ración alimentaria –leche, sopa, etc.

Innovación público privada

Desde el año 2011, el INTA, junto con el INTI, la Universidad Nacional del Litoral y PyMES queseras de la región, trabaja sobre la valorización del lactosuero y en líneas de investigación que posibilitan el desarrollo de productos tecnológicos obtenidos a partir del suero y sus derivados.

Embio S.A. y Alimentos Austral S.A. constituyen las dos primeras empresas incubadas por el INTA dentro de la red INCUBAR del Ministerio de Producción de la Nación. Mediante esta modalidad de asociación público-privada, se firmó un convenio de investigación y desarrollo.

“El beneficio más grande para el INTA es llegar a hacer innovación con empresas que están creciendo, ayudándoles a que se transformen en los próximos tres años en empresas comerciales que den alternativas de agregado de valor a un subproducto de la región”, consideró Páez y agregó: “De este modo, posicionamos a la institución en temáticas tan importantes, como es actualmente la producción de bioplásticos a partir de recursos biomásicos, que de otra manera se desecharían”.

Plataforma de innovación en agroindustria

Desde el año 2015 se puso en marcha en el INTA Rafaela una Plataforma de Innovación en Agroindustria, en el marco del Programa Nacional de Agroindustria y Agregado de valor, como modo de vehiculizar aquellos desarrollos innovadores que ya se encuentran en la etapa de ser transferidos a los territorios.

Su objetivo central es promover y contribuir a la competitividad, innovación y producción más diversificada, con alto valor agregado para la agroindustria, y se estructura en seis ejes: I+D+i, formación de RRHH, prestación de servicios técnicos especializados, transferencia tecnológica, incubación de empresas –que alberga a Embio y Alimentos Austral S.A.– y gestión de la información y comunicaciones.

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia