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Índice de Precios de los Alimentos de la FAO

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Los precios de los lácteos disminuyeron en noviembre, debido en parte a la reducción de las importaciones a la Federación de Rusia. Trabajadores en Fidenza, Italia, preparan leche en tinas para elaborar queso parmesano. Mientras los precios de los productos lácteos y el azúcar disminuyen los de los cereales y los aceites vegetales suben.

El índice mensual de precios de los alimentos de la FAO se mantuvo estable en noviembre dado que los precios del aceite vegetal y los de los cereales subieron y compensaron la constante disminución de los precios de los lácteos.

El índice de precios de los alimentos promedió 192,6 puntos, lo que representa el tercer mes consecutivo de estabilidad. El índice ahora está a 13 puntos o 6,4 por ciento por debajo de su nivel de noviembre de 2013.

«El índice parece haber tocado fondo con más probabilidades de un aumento de su valor en los próximos meses», dijo Abdolreza Abbassian, economista superior de la FAO.

Después de cierta inestabilidad en los últimos años, el índice de precios de los alimentos de la FAO ahora está en torno a su nivel de agosto de 2010.

El índice de precios de los alimentos es un índice ponderado en función del comercio exterior que se compone de los índices de los precios de cinco grupos de productos básicos: los cereales, la carne, los productos lácteos, los aceites vegetales y el azúcar.

El índice de precios de los productos lácteos de la FAO disminuyó 3,4 por ciento desde octubre y 29 por ciento respecto al año anterior, hasta llegar a un promedio de 178,1 puntos en noviembre, lo que refleja un aumento de la disponibilidad de exportaciones de productos lácteos junto con la reducción de las importaciones hacia los grandes mercados como China y la Federación de Rusia.

El índice de precios del azúcar cayó un 3,2 por ciento en octubre hasta promediar 230 puntos en el mes de noviembre, un 8 por ciento por debajo de su nivel de un año antes. Esta reciente disminución se produjo porque las lluvias en la principal región productora de azúcar del Brasil atenuaron la preocupación por una prolongada sequía en el mayor exportador mundial de azúcar.

Algunas nubes sobre la cosecha de trigo de invierno del norte

Los precios de los cereales se incrementaron en forma significativa por primera vez desde marzo debido a que las condiciones de crecimiento de la cosecha de trigo recientemente sembrada en el hemisferio Norte no parecen óptimas. Sin embargo, los precios del arroz disminuyeron con la llegada al mercado de los suministros recién cosechados. El índice de precios de los cereales promedió 183 puntos en noviembre, un aumento de 2,6 por ciento respecto a octubre, pero un 5,8 por ciento por debajo de hace un año.

El índice de precios de los aceites vegetales también subió, aumentó el 0,7 por ciento a 164,9 puntos -que sigue siendo casi el 17 por ciento por debajo de su nivel de un año antes- debido a que la  producción mundial de aceite de girasol fue inferior a la prevista y a cierta reducción de la producción de aceite de palma en Malasia e Indonesia. Sin embargo, los precios del aceite de soja bajaron, en detrimento del aumento del subíndice.

En noviembre los precios de la carne se mantuvieron estables, aunque la carne de bovino y casi todos los otros tipos de carnes presentan niveles máximos históricos. El índice de precios de la carne promedió 210,4 puntos, en consonancia con su valor revisado de octubre, si bien con un aumento del 13,3 por ciento respecto a noviembre de 2013. Los precios de la carne de carnero y de cordero subieron levemente durante el mes.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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