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Indicadores de Bienestar Animal

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El sector de producción de leche de vaca ecológica está especialmente desarrollado en Europa y América del Norte. El mercado estadounidense de estos productos es el más grande del mundo con una producción anual de aproximadamente 1.500 millones de litros (16,4% de la producción mundial). Muchos productores estadounidenses respondieron a un llamado de las cooperativas para compensar el déficit en este sector de mercado de rápido crecimiento.

Esto llevó a un aumento en las inversiones y el tamaño del censo: según el USDA,  la cabaña de vacas lecheras ecológicas creció un 34% entre 2012 y 2016, alcanzando un tamaño total de 267.523 cabezas. Este mercado, que era muy atractivo para los productores de leche, se saturó rápidamente y luego se estrelló debido a un suministro excesivo, lo que llevó a una caída de casi un 30% en los precios en el lapso de dos años. Teniendo en cuenta el rápido crecimiento en el mercado de productos lácteos orgánicos en Europa, ¿no deberíamos preocuparnos que una situación similar surja aquí también?, se pregunta Joseph Martin, Organisation des producteurs de lait (OPL) de Francia, en un artículo recogido por la European Milk Board.

El mercado estadounidense se desmorona

Después de años de rápido crecimiento, el mercado de leche ecológica en los Estados Unidos se desaceleró en 2017 por primera vez desde 2013, lo que indica una disminución en el consumo de estos productos. Esta reducción corresponde a que los ciudadanos estadounidenses han cambiado sus patrones de consumo y ahora se dirigen a las bebidas a base de plantas, que consideran la opción más saludable: las ventas de dichos productos han aumentado en un 3% en 2017. Las acciones de ciertos intereses ​​a lo largo de la cadena de producción también contribuyó a los consumidores boicoteando estos productos. A lo que se suman situaciones como la vivida, por ejemplo, cuando el USDA denunció a la compañía “Aurora Organic Valley”, que administra granjas ecológicas con miles de vacas, por no cumplir las especificaciones del producto para la leche orgánica. Como resultado, el crecimiento de las ventas pasó de 40% en 2013 a 7% en 2017, con un precio de la leche de granja que cayó en casi un tercio en 2017.

¿Podría Francia terminar en una situación similar?

En el marco del plan del sector lácteo francés se promulgaron acciones destinadas a duplicar Producción de leche ecológica (+600 millones de litros) en 5 años.

Con 630,4 millones de litros en 2017, las entregas francesas de este tipo de leche fueron las segundas más altas de Europa, después de Alemania y antes de Dinamarca, con un aumento del 11,3% en comparación con 2016. Esta cifra es el resultado de la entrada de un gran número de nuevos productores, que comenzaron la conversión de la producción en 2015. Según una encuesta realizada por Cniel, la producción de leche orgánica de 1.000 millones de litros se convertirá en una realidad a finales de 2019.

Los que consumen leche ecológica (o productos lácteos) también son un grupo objetivo para los productores de bebidas de origen vegetal. Es por eso que varias compañías de productos lácteos han anticipado esta maduración del mercado para la producción de leche ecológica  mediante la diversificación hacia tales productos alternativos. Granarolo, Hochland, Bauer, Agrial . todas estas empresas conocidas por el procesamiento de leche han invertido recientemente en el segmento de productos basados ​​en plantas. El desarrollo de estos productos representa una amenaza para los productores, ¡incluso más si se subestima la adopción de tales modos de consumo. Después de todo, si la demanda creciera a favor de los productos de origen vegetal, las empresas se alinearían y orientarían su comercialización hacia estos productos, dejando de lado la leche y los productores de leche.

Este fenómeno podría agravarse aún más por la desregulación, lo que empujaría a ciertos países a aumentar la producción y luego terminar con puntos de venta más débiles. Los productores de leche franceses y europeos deben, por lo tanto, permanecer vigilantes y no necesariamente responder a la demanda de sus industrias para aumentar la producción, si quieren evitar los efectos que una acción similar tuvo en el mercado estadounidense.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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