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F1 Holstein vs Angus: un cruzamiento bien cotizado actualmente en Estados Unidos

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Santiago Debernardi está al mando de una de las empresas de genética vacuna más importantes de la Argentina. Su padre, Juan, fue el fundador y él desde hace unos años está expandiendo las fronteras. Su empresa comercializa el 40% de las pajuelas de semen del mercado argentino, aunque dice que ese no es su negocio sino brindar el mejor asesoramiento posible a los ganaderos.

A los 43 años ya tiene sobre el lomo más de dos décadas trabajando en el tema y conoce muy bien no sólo al sistema ganadero argentino sino también al de Estados Unidos, a donde viaja recurrentemente para atender clientes. Allí, según relató a Bichos de Campo, se están dando cambios en el manejo de los rodeos de leche y de carne, que comienzan a ser imitados por algunas empresas en Argentina y que podrían incrementar la oferta de terneros con destino a la producción de carne para el consumo o exportación.

“Estados Unidos tiene el rodeo vacuno más bajo desde el año 1951”, contó Santiago. Por ese motivo está importando cantidades crecientes de carne y compitiendo con China en el mercado mundial.

Para compensar ese faltante de hacienda, los ganaderos del norte están aprovechando cambios que se vienen dando en la producción de leche. Sucede que los tambos se fueron concentrando y tecnificando para poder sobrevivir, como sucede en tantas partes del mundo, y para ello los productores implementaron un sistema de selección e inseminación de las vaquillonas, que les permitió producir en sus establecimientos productores de leche nada menos que terneros Angus, la raza carnicera británica más difundida en todo el planeta.

“Hace unos años se había formado un mercado interesante de vaquillonas que descartaban los tambos y otros compraban para mejorar rodeos. Con el paso de los años eso desapareció, porque todos tenían buena genética”, comentó Debernardi.

En paralelo comenzó la crisis de producción de carne vacuna en Estados Unidos. “Entonces los tamberos comenzaron a inseminar con semen sexado Angus a las vaquillonas de menor calidad que no usaban para reposición del descarte. Así obtienen terneros machos ‘mojados’ que se venden a 1200 dólares”, completó.

El precio de esos animales es muy alto porque lo que falta justamente es hacienda para el engorde y producción posterior de carne. El valor de ese ternero duplica al que se obtiene en nuestro país, que de por sí está alto y ronda los 600 dólares.

Debernardi explicó: “Se le llama ternero mojado porque se lo saca de la madre cuando recién lo termina de secar y limpiar. El negocio de ese productor es hacer leche y necesita entonces que la vaca se recupere lo antes posible. Además hay una cuestión financiera: recriar un ternero lleva tiempo y dinero, y lo más conveniente es su comercialización”, a juzgar por los precios.

De la cruza entre la vaca lechera Holando y el macho carnicero Angus sale un ternero cruza que tiene la estructura ósea de la raza lechera y la producción muscular de la raza carnicera, lo que permite agregarle más kilos en esa carcaza.

“En Estados Unidos hace 20 años se faenaba hacienda con 600 kilos, pero ahora hay novillos de 750 kilos. Lo más gracioso es que en el mismo tiempo en que nosotros producimos un novillito de 380 kilos, ellos logran el doble de kilos”, comparó Debernardi.

Para producir hacienda tan pesada en Estados Unidos cuentan además con vacas más grandes también en los rodeos de cría de carne. “Por eso el ternero se desteta con casi 100 kilos más que acá, con 270 kilos de promedio, va una recría a campo y en la terminación a corral están ganando 2 kilos por día. Vale aclarar que usan promotores de crecimiento que ayudan a mejorar la conversión de alimento en carne”, contó el especialista.

Según Debernardi hay tambos grandes en Argentina que son clientes de su empresa que ya están implementando la estrategia norteamericana para mejorar sus finanzas, porque en el circuito de los más grandes todos han mejorado su genética y comienzan a sobrarles hembras.

Esa situación, consideró, podría ayudar a incrementar la oferta de terneros machos para producción de carne y sobre todo para la exportación de carne, ya que serían animales con la estructura necesaria para producir novillos pesados.

En la Argentina hay cerca de 1,5 millones de vacas Holando si el 70% diera una ternero macho, la oferta se incrementaría en cerca de 1 millón de cabezas, lo que equivale a casi un mes más de la faena total de vacunos, cercana a 13 millones anuales.

 

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1° Congreso Internacional Bubalino – Argentina 2026

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En Chile investigación busca desarrollar herramienta para enfrentar la mastitis bovina

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La mastitis bovina es una de las principales enfermedades que afectan al ganado lechero y puede generar importantes consecuencias para la producción, la calidad de la leche y la salud de los animales. En las regiones de Los Ríos y Los Lagos, donde se concentra el 82 por ciento de las vacas lecheras del país, esta problemática adquiere especial relevancia para una de las principales actividades productivas del territorio.

Oriunda de Llanquihue, Macarena Núñez Campos, llegó a Valdivia en 2019 para estudiar Bioquímica en la Universidad Austral de Chile (UACh), pero su interés por la ciencia comenzó mucho antes. “De niña me gustaban mucho las clases de ciencias naturales y, a medida que fui creciendo, mis ramos favoritos pasaron a ser biología y química”, recuerda. También guarda especial recuerdo de sus experiencias en el laboratorio de su colegio y de su participación en ferias científicas, espacios que despertaron tempranamente su curiosidad y fueron fundamentales para descubrir que quería dedicar su vida profesional a la ciencia.

Hoy, esa vocación se refleja en una investigación que busca aportar una nueva herramienta para la detección de los microorganismos responsables de la mastitis bovina.

La reciente graduada del Magíster en Ciencias mención Microbiología de la Facultad de Ciencias de la UACh, desarrolló su investigación en vinculación con Laboratorios y Servicios Veterinarios Valdivia Limitada (Lavet), enfocándose en el desarrollo y evaluación de un método diagnóstico basado en una técnica molecular denominada LAMP (Loop-mediated isothermal amplification. El objetivo fue detectar de manera rápida y específica cinco patógenos asociados a la mastitis bovina: Staphylococcus aureus, Streptococcus uberis, Escherichia coli, Mycoplasma bovis y Prototheca bovis. Los dos últimos son considerados agentes emergentes de especial interés debido a las dificultades que pueden presentar para su diagnóstico y control.

“Mi tesis consistió en desarrollar y evaluar un nuevo método diagnóstico para la detección rápida y específica de cinco patógenos causantes de mastitis bovina. El método se basó en una técnica molecular denominada LAMP, que permite amplificar y detectar material genético de los microorganismos de manera rápida y sin requerir necesariamente el equipamiento sofisticado que utilizan otras técnicas moleculares convencionales”, explica Macarena.

Un desafío para la producción lechera regional

La mastitis es una enfermedad que afecta directamente la productividad de los rebaños. Puede disminuir la producción y calidad de la leche, aumentar los costos asociados al tratamiento y en casos más severos, comprometer la salud y la futura productividad del animal. Contar con herramientas que permitan identificar oportunamente el microorganismo responsable de una infección puede contribuir a mejorar las decisiones sanitarias y avanzar hacia tratamientos más específicos.

“En Chile, esta problemática cobra especial relevancia en las regiones de Los Ríos y Los Lagos, donde se concentra el 82% de las vacas lecheras del país. Por lo tanto, cualquier enfermedad que afecte la sanidad de los rebaños en esta zona puede tener un impacto no solo en los productores, sino también en toda la cadena productiva láctea”, añade Macarena.

La investigadora destaca que el desarrollo de métodos diagnósticos más rápidos y accesibles podría ser especialmente relevante para la realidad productiva regional, al permitir identificar con mayor oportunidad qué microorganismo está provocando una infección y apoyar decisiones de manejo y tratamiento. Uno de los aspectos centrales de esta experiencia ha sido precisamente la vinculación entre la investigación desarrollada desde la universidad y las necesidades del sector productivo.

Para Macarena Núñez, esta relación resulta fundamental para que el conocimiento científico pueda trascender el ámbito académico y convertirse en soluciones concretas: “Creo que es fundamental vincularse con el sector productivo porque permite que los resultados de las investigaciones no se queden únicamente en el ámbito académico, sino que puedan transformarse en soluciones concretas para problemáticas reales”.

A su juicio, esta colaboración permite complementar las capacidades de ambos sectores: mientras la academia aporta conocimiento y una base científica sólida, la industria contribuye a identificar necesidades concretas y espacios donde ese conocimiento puede tener una aplicación.

Una beca para continuar formando capital humano

El vínculo de Macarena con el laboratorio se inició en 2023, durante su formación de pregrado en Bioquímica. Desde entonces, tuvo la oportunidad de integrarse al Laboratorio de Mastitis Bovina, experiencia que posteriormente dio paso al desarrollo de su tesis de magíster. Durante este proceso fue guiada por el Dr. Armin Mella y el Dr. Diego Carrillo, quienes la acompañaron en el desarrollo de la investigación.

La investigación fue desarrollada con el apoyo del programa Piloto de Becas de Postgrado impulsado por el Gobierno Regional de Los Ríos y la Universidad Austral de Chile, financiamiento que para Macarena fue fundamental para completar su formación de magíster. “La beca FIC fue de gran ayuda para mí, ya que me entregó los recursos y herramientas necesarios para poder finalizar mi tesis y continuar con mi formación de manera adecuada. El apoyo permitió financiar aspectos no solo asociados a mi investigación, sino que también a gastos relacionados con mi permanencia en Valdivia y en el programa de magíster”.

Actualmente, Macarena se encuentra trabajando en Puerto Varas, en Aqua BC, empresa vinculada a la biotecnología y a la prestación de servicios para el sector acuícola. Si bien su trabajo actual no está directamente relacionado con la mastitis bovina, reconoce que la experiencia desarrollada durante el proyecto FIC amplió su perspectiva sobre las posibilidades profesionales que existen para quienes se forman en ciencias. “Me hizo comprender que nuestro desarrollo profesional no necesariamente tiene que estar ligado exclusivamente a la academia o la investigación, sino que también podemos incorporarnos directamente a la industria”, afirma.

Para Macarena, esta experiencia demuestra el valor de conectar las capacidades científicas que se desarrollan en las universidades con las necesidades concretas de los territorios y sus sectores productivos. “Considero que esta conexión entre el conocimiento científico y las necesidades de la industria es fundamental para que la investigación pueda tener un impacto concreto en la sociedad y en los distintos sectores productivos”, concluye.

La profesional termina esta entrevista agradeciendo especialmente a la Dra. Leyla Cárdenas, directora del proyecto FIC, a Francisca Sepúlveda y Pedro Matus, encargados de su seguimiento.

Proyecto financiado por el Fondo de Innovación y Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de Los Ríos y aprobado por el Consejo Regional.

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Estudio detecta anticuerpos contra la paratuberculosis bovina en terneros neonatos

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Un estudio del Royal Veterinary College demuestra que los anticuerpos contra Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis pueden identificarse en la sangre de los terneros tras la ingesta de calostro. El hallazgo abre una nueva vía para estudiar la exposición temprana a la enfermedad de Johne y fortalecer las estrategias de vigilancia y control en los rodeos.

Una investigación realizada por científicos del Royal Veterinary College (RVC) identificó que los terneros recién nacidos pueden presentar anticuerpos contra la enfermedad de Johne en su sangre luego de consumir el calostro materno. El descubrimiento podría aportar una nueva herramienta para determinar en qué momento los animales se exponen por primera vez al agente causal de esta enfermedad, favoreciendo el desarrollo de estrategias más eficaces de prevención y control.

La enfermedad de Johne, también conocida como paratuberculosis bovina, es una enfermedad infecciosa, crónica e incurable causada por Mycobacterium avium subespecie paratuberculosis (MAP). La infección suele producirse durante las primeras semanas o meses de vida, aunque los signos clínicos generalmente aparecen años más tarde.

En los animales afectados, la bacteria provoca un deterioro progresivo de la mucosa del intestino delgado, generando inflamación crónica, pérdida de peso, disminución de la producción de leche, diarrea persistente y, en los casos más graves, la muerte. Además de comprometer el bienestar animal, representa un importante problema económico para la producción lechera a nivel mundial.

Hasta el momento, los programas de vigilancia se enfocan principalmente en detectar la enfermedad en bovinos adultos, mientras que existe escasa información sobre lo que ocurre durante las primeras etapas de vida.

Un nuevo enfoque para estudiar la exposición temprana

Con el objetivo de profundizar el conocimiento sobre la infección en los primeros días de vida, investigadores del RVC analizaron muestras de sangre de 38 terneros recién nacidos y sus respectivas madres provenientes de un establecimiento lechero comercial del suroeste de Inglaterra.

Las muestras habían sido obtenidas originalmente como parte de los controles rutinarios destinados a verificar la correcta absorción de anticuerpos provenientes del calostro. Posteriormente, los científicos aprovecharon los sueros residuales para medir anticuerpos específicos contra MAP y evaluar su relación con el estado sanitario de las madres y con la eficiencia de la transferencia de inmunidad pasiva.

Los resultados mostraron que los terneros nacidos de vacas con anticuerpos frente a MAP presentaban concentraciones significativamente más altas de esos mismos anticuerpos que aquellos cuyas madres no evidenciaban seropositividad. Asimismo, la relación entre los niveles de anticuerpos detectados y la absorción del calostro fue diferente según el estado sanitario de la madre.

En conjunto, los hallazgos respaldan la hipótesis de que los anticuerpos específicos contra MAP son transferidos desde la vaca al ternero a través del calostro.

Potencial para mejorar la vigilancia sanitaria

Los investigadores aclaran que la detección de estos anticuerpos no constituye una prueba diagnóstica de infección en terneros recién nacidos, ya que refleja la inmunidad pasiva transferida por la madre y no necesariamente la presencia de la bacteria en el animal.

Sin embargo, consideran que esta información podría incorporarse como una herramienta complementaria dentro de los programas de vigilancia de rodeos y de evaluación del riesgo sanitario, contribuyendo a comprender mejor la dinámica de transmisión de la enfermedad durante las primeras etapas de vida.

De confirmarse los resultados de esta investigación en estudios con un mayor número de animales, este enfoque podría aportar información valiosa para optimizar las estrategias de control de la enfermedad de Johne, mejorar el bienestar animal y reducir las pérdidas productivas asociadas a esta importante enfermedad de los bovinos.

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