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Estudiantes de Veterinaria Harán sus Prácticas con Vacas Mecatrónicas

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Alumnos y docentes de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM en México crearon vacas mecatrónicas que recrean sistemas vitales de los bovinos para que estudiantes de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVyZ) aprendan a aplicar diferentes técnicas en rumiantes reales. 

Los productos desarrollados en el Departamento de Mecatrónica son un sistema circulatorio, uno de exploración de ovarios y otro de entubación. Los dos primeros ya se entregaron y el tercero estará a punto en breve. Además, se trabaja en un sistema dispensador de leche que recrea la glándula mamaria.

A petición de la FMVyZ, se crearon estas reproducciones para que los interesados aprendan técnicas adecuadas, ya que al explorar ovarios, por ejemplo, es común presionar en exceso y dejar estériles a las vacas, señaló Osiris Ricardo Torres, estudiante de Ingeniería y líder de los alumnos que participan en el proyecto.

En el sistema de ovarios es posible cuantificar la presión ejercida por medio de un sensor, si es inadecuada, se envía una señal de alerta. En el circulatorio se emulan las frecuencias cardiacas de un animal sano y las patologías que podrían presentarse, así los alumnos pueden practicar los diagnósticos de forma correcta.

Con el de intubación aprenden a introducir una sonda a través del tracto digestivo para llegar al primer estómago, extraer el líquido rumial y hacer pruebas químicas para ver qué bacterias contiene, el nivel de acidez y cómo se alimenta el animal, entre otras cosas. Los sistemas, a través de una interfaz en la computadora, son capaces de indicar al alumno si realiza la prueba de forma correcta o no y corregir si se requiere. Además, cuentan con control y sensado.

Tener simuladores para el aprendizaje en medicina veterinaria es una ventaja para atender las necesidades de enseñanza de los estudiantes y contribuir a las prácticas. Asimismo, el sector ganadero se beneficia, ya que busca formar profesionales que contribuyan a impulsar su crecimiento.

Los estudiantes que participan son: Carlos J. Canchola Hernández, Marco Antonio Mora Jaimez, Fabián García Alvear, Ian Iván Ramírez López, Miguel Seguro Molotla, Sofía Teloxa Meneses, Luis Darío Reyes Delgado, Dan Emanuel González Cabrera, Vizcayno García Jorge Adrián, José Alfredo Carsi Romero y José Bañuelos Pieck.

También, Jorge Isaac Cordero Enríquez, Leopoldo Germán Ramos Leguel y Osiris Ricardo Torres, bajo la supervisión de María del Pilar Corona Lira de la FI y Teodomiro H. Romero Andrade, de la FMVyZ, responsables del proyecto, además, cuentan con la colaboración académica de Jesús Manuel Dorador González y Billy Flores Medero Navarro.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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