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Estados Unidos Registra un Caso de la Enfermedad de las Vacas Locas

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Washington, Estados Unidos. Descarta amenaza para humanos, pues no entró en la cadena alimentaria. El animal se detectó en una planta procesadora no identificada del centro de California.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por su sigla en inglés) dijo el martes que detectó un caso de encefalopatía espongiforme bovina, o mal de la vaca loca, en un animal lechero de California, aunque sus partes no entraron en la cadena alimentaria.

John Clifford, veterinario jefe del USDA, dijo que no había «motivo de alarma» por el animal, que fue encontrado en una planta procesadora que toma los animales muertos o enfermos y los transforman en productos no comestibles como jabón y solventes.

El mal de la vaca loca, que se cree que puede desarrollar en humanos una enfermedad cerebral mortal por el consumo de partes infectadas del animal contagiado, apareció por primera vez en el país en el 2003 y produjo un derrumbe de tres mil millones de dólares en las exportaciones de carne del año siguiente.

Si bien no hay evidencias de que un humano pueda contagiarse por el consumo de leche de una vaca infectada, los temores a un rechazo de los consumidores y los grandes importadores hundieron a los futuros de ganado en Chicago.

Estados Unidos empezó el proceso de notificación a las autoridades internacionales de sanidad animal y a sus socios comerciales, pero dijo que el descubrimiento no debería afectar las exportaciones de carne del país.

El USDA sigue rastreando la vida exacta del bovino, que se detectó en una planta procesadora no identificada del centro de California.

Los restos de la vaca, que USDA dijo que estaban infectados con una forma «atípica» del mal, serán destruidos. El organismo dijo que no creía que el animal se haya enfermado por el consumo de alimentos contaminados.

«Realmente, no hay motivo para alarmarse sobre este animal. Tanto la salud humana como la animal están protegidas. El impacto no debería afectar las expectativas. Ahora, no estoy diciendo que lo hará o no, pero no debería», dijo Clifford, quien destacó que Estados Unidos es reconocido por las autoridades por haber tomado medidas para controlar las riesgos de la enfermedad.

Las exportaciones de carne de Estados Unidos se hundieron un 75 por ciento en el 2004 tras el incidente de vaca loca del 2003 y el USDA registró cancelaciones de ventas de carne en cinco de las seis primeras semanas posteriores al brote del mal.

En general, las exportaciones de carne cayeron a 321 mil 967 toneladas en el 2004 desde los 1.27 millones de toneladas del año previo. Las ventas no rebotarían a más de un millón de toneladas hasta el 2010.

La filial estadounidense de JBS, el mayor frigorífico del mundo, dijo que confiaba en que las exportaciones de carne de Estados Unidos, que subieron a un récord el año pasado, no se verán afectadas.

Sin embargo, las dudas en el mercado existen.

Fuente:  Agencias

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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