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En Huila Elaboraron el Quesillo más grande de Colombia

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El quesillo es un plato típico del departamento del Huila – Colombia y por eso no es extraño que allí se haya elaborado el más grande de Colombia y esperan que del mundo, aunque todavía no está certificado por los récords Guinness.

El récord se obtuvo este mes que está por terminar y fue realizado por doce emprendedores expertos en el tradicional quesillo yaguareño quienes utilizaron 100 canecas de leche, sal, calderas, cuajo y el toque secreto en una mesa redonda de ocho metros de diámetro.

Este producto fue elaborado en el parque principal del municipio de Yaguará, frente a más de cinco mil visitantes que observaron la preparación del quesillo que duró cuatro horas cocinándose.

Para la elaboración de este producto gastronómico huilense se debieron cocinar los ingredientes, hasta que tomaran la consistencia deseada y luego depositado progresivamente en una base metálica, cubierta de hojas de plátano.

Se trata de un evento tradicional que se elabora para las fiestas del municipio pero debido a la pandemia fue suspendido desde hace dos años y tomó fuerza nuevamente con las celebraciones que se desarrollan cada mes de agosto.

“Se utilizaron 100 canecas de leche, cada caneca consta de 40 litros, estamos hablando de tres mil y pico de litros de leche. Somos muchas mujeres emprendedoras que metimos la mano en esto para que salga espectacular”, indicó María Eugenia Quintero, organizadora del Tercer Festival del Quesillo, citada por RCN Radio.

Añadió que “este alimento no puede faltar en los hogares huilenses, se puede consumir al desayuno, se come con agua de panela, con bocadillo, en fin como lo quiera la persona. Además es muy económico y saludable”.

De igual forma, la productora agregó que espera que “todo nuestro municipio, departamento y Colombia quede supremamente satisfecha y quiera volver a ver este espectáculo”.

La intención de los habitantes de esta localidad, es continuar con la elaboración de platos gigantes, hasta alcanzar un nuevo record del quesillo más grande del mundo. Para la repartición de este plato típico se necesitaron más de dos mil platos en los que degustaron propios y turistas.

Los comerciantes de la gastronomía de Yaguará, diariamente trabajan elaborando y posteriormente vendiendo quesillos, que se comercializan en ciudades como Medellín, Bogotá, Armenia y Países como Ecuador, Perú y Argentina hasta donde ha logrado llegar este manjar huilense.

El quesillo es un producto derivado de la leche que mediante el proceso de cuajado, desuerado y salado se dispone al calor a una determinada temperatura en pailas para obtener una masa “chicluda” que posee unas características suaves y delicadas en comparación con los quesos tradicionales.

Según Wikipedia muchos años atrás las abuelas yaguareñas aprendieron a darle un sabor único al quesillo que elaboraban envuelto en hojas de plátano, que hacía que su sabor se conservara un poco más y le proporcionaba un mejor aroma y sabor. Poco a poco esto se fue convirtiendo en una forma de sustento, ya que se empezó a comercializar.

El señor Ramón Tovar fue una de las primeras personas en elaborar este producto tan delicioso; él se encargó de enseñar la preparación del quesillo. Desde entonces personajes como Doña Florinda, Doña Jobita y Doña Belén montaron sus quesillerías y hoy en día las dos primeras tienen sus fábricas bien organizadas con el requerimiento de invima dando renombre de este producto a nivel del Huila.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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