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El Trabajo con las Influenzas Zoonóticas se da en Conjunto en la Interfaz Humano- Animal y los Servicios de Salud

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Panaftosa-OPS/OMS presenta un informe con recomendaciones para fortalecer el trabajo intersectorial en la vigilancia, la detección temprana y la investigación de la gripe.

A saber, que los virus de la gripe animal son distintos de los virus de la gripe estacional humana y aún no han demostrado la capacidad de transmitirse de manera sostenible de persona a persona entre los seres humanos. A su vez, hay que tener presente que los virus de la gripe de origen zoonótico (virus de la gripe animal, que ocasionalmente pueden infectar a los seres humanos a través del contacto directo o indirecto) pueden causar enfermedades en los seres humanos y provocar desde una enfermedad leve hasta la muerte.

En lo que va de 2020, una serie de eventos zoonóticos han sido registrados en el mundo asociados a infecciones humanas causadas por el virus de la gripe aviar influenza A(H9N2) y a infecciones en humanos por influenza porcina por los serotipos A(H1N1) y (H1N2), este último ocurrido en nuestra región, más concretamente en Brasil.

Esto nos lleva a reforzar la idea de que el trabajo con las influenzas zoonóticas es un trabajo en conjunto en la interfaz humano-animal. O, dicho de otro modo, entre los servicios de salud humana y los servicios veterinarios.

A la conclusión mencionada en el párrafo anterior ha llegado el informe “La gripe en la interfaz humano-animal, recomendaciones de la OPS para fortalecer el trabajo intersectorial en la vigilancia, la detección temprana y la investigación” realizado por el equipo de influenza de PHE y Panaftosa, OPS/OMS.

“Si estos virus adquirieran la capacidad de propagarse fácilmente entre las personas, ya sea a través de adaptación o adquisición de ciertos genes de virus humanos, podrían iniciar una epidemia o una potencial pandemia”, señala el Dr Manuel Sánchez, coordinador del equipo de Epidemiología de Panaftosa-OPS/OMS.

El documento resalta que los recientes eventos zoonóticos de gripe y la interconexión de las infecciones animales y las infecciones humanas reiteran la urgente necesidad de colaborar para reforzar la vigilancia y la respuesta a la gripe en la interfaz entre los seres humanos y los animales.

El Dr. Sánchez destaca el impacto potencial de la influenza aviar en la economía debido a “una notable baja en la producción de huevos, altas tasas de mortalidad animal, disminución en la producción de animales para consumo humano, entre otros factores”. Así, para el Dr Sánchez “la vigilancia en el componente animal es clave y lo que queremos es que ésta sirva tanto para proteger la ocurrencia de brotes en animales como para prevenir la salud pública”.

Por medio de este documento, la OPS recomienda a los Estados Miembros que continúen fortaleciendo el trabajo intersectorial, específicamente en el intercambio frecuente de los informes de vigilancia que generan; y que fortalezcan la vigilancia de la gripe animal y humana para detectar eventos respiratorios inusuales, para reducir el riesgo de infección humana y animal, y para garantizar evaluaciones de riesgo conjuntas entre ambos sectores y la respuesta a brotes.

¿Cuál es la importancia de que los estados miembros acaten esta recomendación de OPS? Para el Dr. Sánchez se trata de “una buena práctica el hecho de que los servicios veterinarios trabajen en conjunto con los servicios de salud pública. Para que haya ese intercambio de información debe haber un análisis en conjunto de la situación. Que esto se convierta en una política interna dentro de los ministerios y que se efectué de manera formal y periódica”.

Cabe destacar que los destinatarios del informe son las autoridades de salud pública de los sectores humano y animal que se ocupan de la vigilancia de los virus de la gripe.

Influenzas zoonóticas y COVID-19

Hay sectores del sector de la salud que evalúan con optimismo la lección que nos dejará la pandemia del COVID-19 cuando acabe, en relación a los sistemas de vigilancia, cuidados y controles por parte de los países e inclusive de los ciudadanos.

“Todo indica que en un escenario de post pandemia daremos una relevancia mayor al cuidado de las zoonosis. Sin embargo, ya hubo otras veces epidemias y pandemias a lo largo de la historia, que luego que pasan, todos se olvidan”, advierte el Dr Sanchez.

“Mientras está la emergencia, se hacen cosas, pero si no, se sigue trabajando en la siguiente enfermedad de la lista de prioridades. Estamos frente a una oportunidad y debemos aprovecharla. No es solo quedarnos en las intenciones. Debemos revisar protocolos, cambiarlos si es necesario. Si no cambias políticas y estableces maneras de trabajo nos vamos a olvidar de todo en un medio plazo”, concluye.

Conceptos clave

Gripe animal aviar

La gripe aviar es una enfermedad animal transfronteriza importante que puede afectar a la economía local, amenazar la cadena alimentaria e incluso puede comprometer la seguridad alimentaria en las economías más desfavorecidas (OIE/FAO, 2013).

Gripe porcina

La gripe porcina es una enfermedad infecciosa de los cerdos, que puede ocurrir con presencia de signos clínicos o de presentación asintomática. Mientras que la morbilidad normalmente alcanza el 100% de los cerdos, la mortalidad es rara. Cuando los cerdos están enfermos, mostrarán signos típicos de síndrome agudo de las vías respiratorias superiores, y pueden incluir fiebre, fatiga, anorexia y pérdida de peso. Además de los rasgos de producción, tal como el aumento de peso diario podría verse afectado (OIE, 2009).

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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