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El Coronavirus: Un Nuevo Virus para una nueva enfermedad del siglo XXI

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Por el Dr. Honorio Moreyra Villar

Chincha Alta, 06 de Mayo del 2003

Hace exactamente un mes señaló, en este mismo diario, que un coronavirus podría ser el agente causal de la NEUMONÍA ATÍPICA o también llamado SÍNDROME RESPIRATORIO AGUDO SEVERO O GRAVE, conocido ahora por las siglas SRAS O SRAG. Hoy con todas las evidencias científicas obtenidas por las pruebas de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR), podemos afirmar que se trata de una nueva enfermedad y por lo tanto de un nuevo coronavirus (o virus tipo corona), identificados así por poseer en su envoltura externa unas espículas que le dan una apariencia de corona y en cuyo interior, como genoma, contienen a una molécula de ácido ribonucleico (RNA).

Una de las varias preguntas por responder es ¿Cuál es su procedencia? O ¿donde se origino el virus?. Pronto lo sabremos con el estudio del código del genoma del virus que en esta semana deberá divulgarse.

Por el momento,  podemos decir que el Coronavirus del SRAS es el resultado una mutación, probablemente, de los virus que causan el Resfriado Común de las personas o de uno de los diversos coronavirus que afectan a los animales. Al respecto, investigadores de la Universidad de Hong Kong han asegurado que el virus es de procedencia animal, tal vez recordando lo que sucedió en el año 1997 durante el brote de Influenza humana en que el virus de Influenza del pato paso al cerdo y de este salto al hombre ocasionando varias muertes.

Debemos recordar que los virus no son células, simplemente son unas macromoléculas de ácidos nucleícos rodeadas de una capa de proteínas y por no tienen vida propia sino que necesitan estar dentro de una célula para replicarse, que no es lo mismo a reproducirse o multiplicarse.

El coronavirus del SRAS cada día adquiere mayor importancia, no solo por las muertes ocasionadas sino también por las grandes pérdidas económicas que causan en los países afectados, los cuales están solicitando la ayuda internacional.

En el anterior articulo mencionaba que hasta el día 3 de Abril el coronavirus había causado 62 muertos y 1800 personas afectadas; en tanto a los últimos informes de la organización mundial de la salud (OMS) indica que los muertos suma 449 y los afectados 6242.

Aun cuando algunos países como Taiwán y Canadá, anuncia que la frecuenta de los brotes del SRAS  se están reduciendo, la tensión aumenta en Hong Kong se revela que los pacientes recuperado en la enfermedad continua eliminando trazas  del virus por la heces y la orina  , aumentando los riesgo de contagio con el agravante de que algunos convalecientes pueden sufrir de recaídas.

Los coronavirus son unos virus de amplia distribución en el reino animal,  pero cada uno es específico para una determinada especie por ejemplo, en los seres humanos el 30% de los resfríos (No gripe) son causados por coronavirus que hasta hace unos meses solo se les conocía por producir una leve inflamación de las vías respiratorias altas; por el contrario en los animales los coronavirus son capaces de producir graves enfermedades, tales como la gastroenteritis por coronavirus del perro, gastroenteritis transmisible del cerdo, enteritis transmisible del pavo, Bronquitis infecciosa de las aves, etc. Todas estas enfermedades causan alta mortalidad, pero en el uso programado de vacunas en estos animales se  ha reducido su incidencia.

¿Por qué se producen las mutaciones de los virus?

No es novedad, todos los organismos unicelulares, pluricelulares, multicelulares y no celulares mutan o cambian constantemente. Algunos para sobrevivir ante las agresiones del medio ambiente (antibióticos, sustancias químicas y radiaciones Ultravioletas mutagénicas) y otros mutan por recibir genes de otros microorganismos a través de virus que tienen la particularidad de insertarse a otro genoma.

¿Cuales son los síntomas de la enfermedad?

La persona enferma presenta súbitamente fiebre alta superior a 30 °C , dolor de cabeza y malestar general, tos seca y dificultad al respirar.

¿Cuál es el periodo de incubación de la enfermedad?

Desde el momento que a persona es contagiada o afectada hasta que se manifiesta los primeros síntomas de la enfermedad pueden transcurrir entre 2 a 10 días. En tal sentido, aun cuando se tome la temperatura a una persona antes de abordar el avión los síntomas de la enfermedad pueden declararse en pleno vuelo o tardar unos días para manifestarse en el lugar de destino, tal como ha ocurrido en un caso detectado en Brasil.

¿Cómo se produce el contagio?

El contagio se produce por la inhalación de las microgotitas que se expulsan a través de la tos, el estornudo y la saliva de la persona con SRAS. Debemos tener en cuenta que el virus sobrevive generalmente entre 1 y 24 horas sobre superficies comunes como el plástico, pero en los desperdicio humanos, particularmente heces diarreicas, pueden perdurar hasta 4 días; por esta razón el contagio se produce mayormente por contacto directo y en menor porcentaje en forma indirecta. Esto también explica el hecho de que el 85% de los infectados han sido trabajadores de hospitales, especialmente de las unidades de cuidados intensivos.

¿Cómo protegerse del coronavirus del SRAS? 

Las personas que viajan a los países afectados deberán utilizar mascarillas a prueba de virus y cada vez que entren en contacto con superficies o material sospechoso de estar contaminado deberán lavarse las manos y desinfectarse con alcohol. Para desinfectar baños y locales de concurrencia masiva de personas se deberán usar formaldehído en una solución de formalina al 2%.

*Ex profesor de microbiología e inmunología de la ÚNICA.

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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