Noticias Internacionales

Criterios Fenotípicos para Seleccionar Reproductores de Razas Cebuinas

Publicado

en

(2.367 lecturas vistas)

COMPARTIR

A la hora de elegir a los ejemplares más convenientes para el crecimiento del Hato, hay que tener en cuenta múltiples factores que incluyen diversas áreas. En esta ocasión, detallaremos cuáles son los aspectos físicos que un cebuino debe cumplir para ser escogido como progenitor.

La elección de bovinos para monta natural o programas de inseminación artificial obedece al propósito del ganadero de tener animales superiores que darán origen a una progenie más productiva y rentable.

De acuerdo con Osmín Pineda, licenciado en Zootecnia con maestría en Producción Animal, entre la gran cantidad de herramientas tecnológicas que existen para seleccionar bovinos, no hay que olvidar los principios básicos que se basan en el estudio de las características del hato y las perspectivas para el futuro.

Además de la consistencia genética, el experto sostuvo que la importancia de observar las características fenotípicas con cierto índice de heredabilidad, un método práctico para elegir los reproductores exitosos que ofrecerán ejemplares funcionales y con rasgos raciales definidos.

El primero de ellos es el porcentaje de fertilidad, que determina la elección de vientres de fácil concepción, con intervalos de días abiertos más cortos y capaces de destetar terneros saludables.

El segundo son los aplomos y las pezuñas, pues para el experto “de nada sirve seleccionar un reproductor que produzca la mejor canal y que tenga muy buena profundidad y longitud, si no tiene capacidad para movilizarse muy bien en los potreros y darle servicio a las hembras con alto grado de seguridad”.

El tercero es la habilidad materna, que incluye la selección de vacas que producen terneros saludables, con buena producción de leche y conformación de ubre, evitando aquellas colgantes y de pezones de gran longitud y diámetro.

El cuarto corresponde a una conformación adecuada del aparato reproductor externo. En las zonas tropicales, los toros deben tener prepucios cortos y bien direccionados, con buena disposición en el equilibrio con el pene, para evitar que se arrastre sobre el barro o los pastos elevados y se infecte fácilmente.

Asimismo, hay que evaluar la circunferencia escrotal y el tamaño de los testículos, privilegiando los más grandes que indican mayor producción de espermatozoides. Según Pineda, la medida mínima es superior a los 28 cm.

Finalmente, el zootecnista recomendó elegir animales con tamaños ajustados a la productividad del hato, siempre pensando en el tipo de crías que se buscan y de los esfuerzos que deberá hacer la madre a la hora del parto, siempre buscando su bienestar así como la facilidad en el manejo de los bovinos.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia