Noticias Internacionales

Costa Rica implementa vacunación de terneras para control de la Brucelosis

Publicado

en

(1.129 lecturas vistas)

COMPARTIR

Como parte de una estrategia nacional para el control de la brucelosis, el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Costa Rica (MAG), el Servicio Nacional de Salud Animal, (SENASA), el Instituto Instituto de Desarrollo Rural (INDER), y la Corporación Ganadera, CORFOGA, realizan un esfuerzo conjunto para lograr la aplicación de vacunas contra la enfermedad, a terneras jóvenes, de entre 3 y 8 meses de edad. 

Estas acciones se van a realizar en todo el territorio costarricense a excepción de la Región Brunca, por ser una zona declarada de baja prevalencia de Brucelosis mediante decreto N° 39538-MAG-MSP, del 8 de setiembre del 2015.

Se proyecta para el año 2026, doscientas setenta mil terneras vacunadas, gracias a la donación de CORFOGA y a la compra por parte del INDER de dosis e insumos para la vacunación en las fincas de al menos 1.200 micro, pequeños y medianos productores. Los beneficiarios de este proyecto también forman parte del esquema de identificación individual y trazabilidad bovina.

Los productores que reciban el beneficio por parte del INDER, deben estar en el registro del MAG-SENASA para ser reconocidos como productores formales y ser acreedores de asistencia técnica por parte de ambas instituciones, así como estar al día con sus obligaciones tributarias, legales y sanitarias.

Situación actual de la Brucelosis Bovina en Costa Rica

La Brucelosis Bovina (BB) es una enfermedad bacteriana, infectocontagiosa, producida por la Brucella abortus. Afecta principalmente a las hembras bovinas en edad reproductiva, provocando abortos y alteraciones reproductivas. Los machos enteros también pueden infectarse y en ellos la enfermedad se manifiesta con pérdida de la fertilidad debido a orquitis y epididimitis.

La Brucelosis Bovina es una zoonosis (se trasmite al ser humano) y en las personas, causa una enfermedad invalidante si no es tratada.

Entre las pérdidas económicas, directas e indirectas, por brucelosis bovina están abortos, bajos índices reproductivos, eliminación temprana de animales infectados, disminución de los kilos de carne a la venta, disminución del número de terneras para reemplazo, disminución de litros de leche producida, baja competitividad en la comercialización nacional o internacional de bovinos en pie, productos y subproductos.

La mayoría de los casos de brucelosis en el país centroamericano afecta solo a bovinos, por lo que la vigilancia y el control se enfoca principalmente en esta especie. El SENASA ofrece diagnósticos de brucelosis a través del Laboratorio Nacional de Servicios Veterinarios (LANASEVE) y tres laboratorios a nivel regional.

En 2023, se efectuó una vigilancia activa en mataderos y subastas ganaderas como parte del convenio suscrito entre el SENASA y CORFOGA, con el fin de identificar animales afectados por brucelosis.

En los mataderos se recolectaron 562 muestras de 140 fincas, mientras que en las subastas ganaderas se tomaron 13,077 muestras de animales provenientes de 5,059 fincas. Esta vigilancia también se extendió a las fincas para detectar y prevenir la propagación de la enfermedad.

Durante el mismo año, los laboratorios oficiales de SENASA procesaron 202,267 muestras bovinas de brucelosis provenientes de 3,321 establecimientos, resultando un total de 1,182 animales positivos.

El convenio para la vacunación con el INDER tendrá una vigencia de cuatro años y fue suscrito por el ministro de Agricultura y Ganadería, Víctor Julio Carvajal Porras; el director general del SENASA, Luis Matamoros Cortés, y el presidente ejecutivo del INDER, Osvaldo Artavia Carvallo.

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia