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Consumo de Lacteos sin Pasteurizar enferma Miles en México y el Mundo

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¿Sabes qué es enfermar de brucelosis? Alimentarte con animales o derivados sin sanidad, te puede enfermar severamente. 

El consumo de productos lácteos sin pasteurizar, la falta de revisión de sanidad y el consumo excesivo de derivados de los animales, provoca afectaciones que pueden resultar graves y que enferman a cientos de miles de personas y animales en el mundo, expuso para IMAGEN DEL GOLFO el doctor Pritish Tosh, especialista en enfermedades infecciosas de Mayo Clinic.

México es uno de los países con más casos de brucelosis, enfermedad que, de no ser tratada, puede provocar afectaciones en el corazón, hígado, sistema nervioso, entre otras, advirtió el médico en respuesta a los cuestionamientos realizados por esta agencia de noticias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la brucelosis como “una enfermedad bacteriana causada por varias especies de Brucella, que infectan principalmente al ganado vacuno, porcino, caprino y ovino. Los humanos generalmente contraen la enfermedad por contacto directo con animales infectados, por comer o beber productos animales contaminados o por inhalar agentes transmitidos por el aire. La mayoría de los casos se producen por la ingestión de leche o queso no pasteurizados de cabras u ovejas infectadas”.

Asimismo, advierte que “la expansión de las industrias animales y la urbanización, así como la falta de medidas higiénicas en la cría de animales y en la manipulación de alimentos, explican en parte que la brucelosis siga siendo un peligro para la salud pública”.

La enfermedad puede ser tratada con antibióticos específicos, administrados durante un considerable periodo, es decir, semanas o, incluso, con repetición de tratamientos. La brucelosis puede ser detectada, primeramente, mediante análisis clínicos, laboratoriales y estudios ordenados por médicos.

PRECAUCIÓN CON EL CONSUMO EXCESIVO DE PRODUCTOS ANIMALES

¿Qué tan frecuente es la atención de pacientes que enferman de brucelosis, cisticercosis o de otros padecimientos contraídos por consumo de productos derivados de animales?

“La brucelosis afecta a cientos de miles de personas y animales en todo el mundo. Para prevenir la brucelosis, es útil evitar los productos lácteos crudos y tomar precauciones al trabajar con animales o en un laboratorio.

La brucelosis normalmente no se transmite de persona a persona, pero en algunos casos, las mujeres han transmitido la enfermedad a sus hijos durante el parto o a través de la leche materna. En casos excepcionales, la brucelosis se puede contagiar a través de la actividad sexual o por medio de transfusiones de sangre o médula ósea contaminadas”, puntualizó el doctor Pritish Tosh, especialista en enfermedades infecciosas de Mayo Clinic, en atención a las preguntas de IMAGEN DEL GOLFO.

Hay registro de los países o regiones con más casos de brucelosis en ganado y personas que enfermen de ello? México se encuentra entre esos países?

“La brucelosis es poco común en los Estados Unidos, pero es más frecuente en otras partes del mundo, especialmente en estos lugares: Sur de Europa, incluidos Portugal, España, Turquía, Italia, Grecia, sur de Francia, Europa del Este, México, América del Sur y Centroamérica, Asia, África, el Caribe y Medio Oriente”.

¿El consumo excesivo de productos animales puede afectar la salud de las personas y/o su calidad de vida? ¿Puede haber afectaciones serias o graves a la salud?

“En cuanto al consumo excesivo, es necesario recordar siempre que la clave para mantenerse saludable es una alimentación adecuada, que provea todos los nutrientes en las cantidades necesarias para el cuerpo. El consumo excesivo de cualquier alimento puede provocar alteraciones en la salud”.

¿Es necesario incrementar el control de sanidad de animales considerados “para consumo” o en este caso de la brucelosis, control del ganado?

“Las personas que trabajan con animales o están en contacto con sangre infectada tienen un mayor riesgo de contraer brucelosis.

Algunas de estas ocupaciones son: Veterinarios, productores lecheros, ganaderos, trabajadores de mataderos, cazadores o microbiólogos. En estos casos, es importante utilizar guantes de goma al manipular animales enfermos o muertos, tejidos de animales o al asistir a animales a dar a luz.

En laboratorios, deben mantenerse las condiciones apropiadas de bioseguridad, mientras que en los mataderos, también deben seguirse medidas de protección, como separar el piso de matanza de otras áreas de procesamiento y el uso de ropa protectora.

La vacunación también es una medida eficaz; en Estados Unidos, un programa de vacunación intensivo ha eliminado casi por completo la brucelosis en los rebaños de ganado”.

ALERTAS PARA TRATAR BRUCELOSIS

¿Cómo puede una persona sospechar de enfermedad por consumo de lácteos y otros derivados animales y cómo se puede atender?

“Los síntomas de la brucelosis se pueden presentar pocos días o meses después de haberte infectado. Los signos y síntomas son similares a los de la influenza y pueden ser: Fiebre, escalofríos, pérdida de apetito, sudores, debilidad, fatiga, dolor articular, muscular y de espalda, así como dolor de cabeza.

Los síntomas de la brucelosis pueden desaparecer durante semanas o meses y después volver a aparecer. Algunas personas tienen brucelosis crónica y tienen síntomas durante años, incluso después del tratamiento. Los signos y síntomas a largo plazo pueden incluir:

Fatiga, fiebre recurrente, inflamación del revestimiento interno de las cavidades del corazón (endocarditis), inflamación de las articulaciones (artritis), artritis de los huesos de la columna (espondilitis) y artritis de las articulaciones donde se conectan la columna y la pelvis (sacroilitis).

La brucelosis puede ser difícil de identificar, especialmente en las primeras etapas, cuando a menudo se asemeja a otras afecciones tales como la gripe”.

¿Cómo puede prevenir una persona el enfermarse por alimentos de origen animal, o cómo podría alertar a la población en el caso del consumo de lácteos no pasteurizados?

” Para prevenir la brucelosis, es útil evitar los productos lácteos crudos y tomar precauciones al trabajar con animales o en un laboratorio.

Algunas personas han optado por leche cruda o sin pasteurizar más recientemente sin comprender los posibles resultados para la salud.

Mediante la pasteurización, estamos eliminando varios tipos diferentes de bacterias (E. coli, por ejemplo) que causan diarrea, pero también algunas infecciones más graves, como la brucelosis, que pueden causar infecciones en todo el cuerpo, incluidos los huesos y las articulaciones.

La mejor prevención contra la infección es evitar los productos lácteos crudos y asegurarse de que los productos lácteos hayan sido pasteurizados. La pasteurización ha sido una intervención que ha salvado innumerables vidas y es segura. El consumo de productos lácteos sin pasteurizar, incluida la leche cruda o los quesos crudos, representa un riesgo para la salud”.

¿Las enfermedades por lácteos, o en el caso de la brucelosis, provocan secuelas en los pacientes?

“La brucelosis puede causar infecciones graves, incluidas infecciones del torrente sanguíneo, infecciones de los huesos y las articulaciones, y también, potencialmente, infecciones del corazón, entre otras.

La brucelosis puede afectar prácticamente a cualquier parte del cuerpo, incluidos el sistema reproductor, el hígado, el corazón y el sistema nervioso central. La brucelosis, cuando se vuelve crónica, puede provocar complicaciones en un solo órgano o en todo el cuerpo, tales como Inflamación del revestimiento interno de las cavidades del corazón (endocarditis), artritis o infecciones del sistema nervioso central”.

CUIDADO CON SANIDAD DE PRODUCTOS ANIMALES

A raíz de la pandemia de COVID-19 y la teoría de que la enfermedad surgió por el consumo de murciélagos, especialistas han puesto más atención en temas relacionados a la situación. En este contexto, ¿es necesario incrementar la cultura de sanidad animal y de moderación de consumo de productos animales o derivados de éstos?

“Es necesario, en cualquier caso, mantener las medidas necesarias mencionadas anteriormente tanto en la sanidad animal, laboratorios y mataderos, así como también tener especial atención en el tratamiento de los productos de origen animal, como en el caso de lácteos, la pasteurización.

El consumo de productos de origen animal sin los cuidados necesarios que garanticen la higiene, puede provocar distintas infecciones o afecciones graves”, advirtió el médico especialista en enfermedades infecciosas.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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