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Consumir Carne de Cordero y Cabrito Aporta Altas Ventajas Nutricionales para el ser Humano

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corderoLa carne de cordero ha sido tradicionalmente identificada como poco saludable debido su alto nivel de colesterol y su alta proporción de grasa saturada, es por ello que la Organización interprofesional del ovino y caprino se ha propuesto cambiar dicha concepción y que el consumidor asocie este tipo de carne con el concepto salud.

Para ello ha contado con el trabajo del Servicio de Análisis e Innovación en Productos de Origen Animal (SIPA), perteneciente a la red de Servicios de Apoyo a la Investigación y Desarrollo Empresarial, SAIUEx, de la Universidad de Extremadura. En este sentido su director técnico Antonio Silva explica que “el estudio ha consistido en una evaluación nutricional de la carne de ovino y caprino, encargado por la Interprofesional del Ovino y Caprino (INTEROVIC), focalizada en las razas más representativas de la producción nacional de estos tipos de carnes”.

Además, añade el investigador, esta necesidad de revalorización se fundamenta en la “mala prensa que clásicamente tiene la carne de estos animales y que estaba así manifestada en las tablas de composición de alimentos como BEDCA, (Base de Datos Española de Composición de Alimentos) en la cual se le atribuye una serie de características nutricionales negativas como un alto porcentaje de colesterol o un balance de ácidos grasos saturados y monoinsaturados decantado hacia el perfil de ácidos grasos saturados, y fundamentado en estudios muy antiguos, en la mayoría de los casos sin especificar el tipo de animal ni el corte comercial, por lo que era necesario un estudio de estas características, en el que se actualizase la información nutricional de estas carnes abarcando los cortes o piezas comerciales en las razas más representativas de la producción nacional actual”.

Además, en este estudio no sólo participaba el SIPA mediante el estudio nutricional de proteínas, grasas y perfil de ácidos grasos, colesterol, vitaminas hidrosolubles y liposolubles, sino que también ha estado involucrado el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX), que a través del Dr. Fermín López se ha encargado de la toma de muestra y el trabajo de campo en los operadores reales de estos tipos carne, lo que permite que la información obtenida sea un fiel reflejo de la calidad nutricional de la producción nacional de la carne de ovino y caprino. En el diseño experimental planteado se abordaron cuatro piezas comerciales (paleta, costillar, costillar cocinado y pierna) en cabrito lechal, representado por la raza Murciana-Granadina; en cordero lechal, representado por las razas Castellana y Churra, y por último cordero recental o ligero, en el que se consideraron las razas Segureña, Manchega, Rasa Aragonesa y Merina, de tal forma que se cubrió la totalidad de representación de estos animales que hay en el mercado. Finalmente también participó la Universidad de Zaragoza, a la que Interovic encargó el estudio de los minerales.

Así, derivado del estudio se ha podido comprobar como el balance entre ácidos grasos saturados y monoinsaturados que presentan estas carnes está bastante equilibrado hoy en día, situación que tiene mucho que ver con las condiciones de alimentación actuales y el manejo de estos rumiantes, y que los niveles de colesterol obtenidos están entre un 4-15% más bajos que los indicados anteriormente en las tablas composicionales. Además gracias a ese trabajo se ha podido establecer, en el marco de las normativas vigentes, declaraciones nutricionales para
estas carnes como Alto contenido de vitamina B6, vitamina B12, y Fuente de niacina, selenio, zinc y fósforo, niveles que como indica Antonio Silva, permiten en el marco normativo actual, generar las correspondientes declaraciones saludables.

El estudio por tanto presenta un doble objetivo: por un lado actualizar la base de datos (BEDCA) que tal y como explica el responsable del SIPA “el servicio formó parte activa del proceso de actualización interaccionando con los responsables de BEDCA para defender la calidad y solidez del estudio de cara a contar con entradas en la base de datos para las diferentes partes comerciales estudiadas del cabrito lechal y cordero lechal y recental, abarcando así todas la posibilidades que puede tener el gran público a la hora de consumir este tipo de producto” y, por otro, revalorizar la calidad nutricional de la carne de cordero y ovino.

El interés de Interovic en estos datos también reside, como comenta Antonio Silva “en presentarlos y ponerlos en conocimiento de la comunidad médica puesto que se pretende sentar las bases para pasar de la proscripción de la carne de cordero a la prescripción de la carne de cordero”.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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