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América Latina y el Caribe Logran Reducir Emisión de Carbono en Ganadería

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La XIV Reunión de la Comisión de Desarrollo Ganadero para América Latina y El Caribe (CODEGALAC) nos alienta por los avances logrados en Mesoamérica, donde las y los ganaderos han logrado reducir la intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero y restaurar y crear reservas de carbono en los pastizales, de manera social, ambiental y económicamente sostenible. La Estrategia Nacional de Ganadería Baja en Carbono de Costa Rica representa un ejemplo palpable del marco de políticas que debe acompañar los esfuerzos en este tema.

Existe un margen considerable para reducir las emisiones y crear compensaciones. La voluntad política de hacerlo así ha sido expresada. Noventa y dos países en desarrollo han incluido el ganado en sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN) en virtud del Acuerdo Climático de París. Para avanzar, necesitamos políticas efectivas, instituciones sólidas y la aplicación de prácticas innovadoras y avanzadas.

La carne, la leche y los huevos proporcionan el 34% del consumo mundial de proteínas y micronutrientes esenciales y contribuyen también una gama de otros bienes y servicios fundamentales para los medios de subsistencia de los pastores, pequeños agricultores de cultivos y ganado. Más de mil millones de personas en el mundo dependen directa o indirectamente del sector pecuario para su sustento en un clima cambiante, debido a la capacidad del ganado para adaptarse y resistir las crisis climáticas.

La ganadería es la principal usuaria de biomasa a nivel mundial y sus emisiones son causadas por la producción de alimento, la fermentación entérica, los desechos animales y el cambio de uso de la tierra. Las cadenas de suministro de ganado producen un 14.5% de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por seres humanos a nivel mundial. El ganado vacuno de carne y leche es responsable de un 66% de esa cifra, debido a las emisiones de metano resultantes de la fermentación ruminal.

Sin embargo, las emisiones de la producción ganadera se pueden reducir sustancialmente mediante mejoras en la productividad. Muchos sistemas pecuarios (particularmente en países de ingresos bajos y medianos) operan de manera ineficiente lo que posibilita un considerable margen de mejora. La FAO estima que la mejora en prácticas de producción fácilmente disponibles puede reducir las emisiones en un 20 a 30% en todos los sistemas de producción.

Es un hecho científico que los pastos secuestran el CO2 atmosférico como carbono en el suelo. A nivel mundial, los pastizales cubren más de un tercio de la tierra total, pero una gran parte se ha degradado y ha perdido cantidades sustanciales de carbono en el suelo debido a la erosión. Las prácticas de pastoreo regenerativas pueden revertir las pérdidas de carbono y reconstruir sus reservas, compensando las emisiones de los animales. Además, la integración de leguminosas, la fertilización con micronutrientes, el ajuste de las tasas de siembra, el pastoreo rotativo, el manejo del fuego y la integración de árboles son medidas que mejoran la productividad de la tierra y de los animales, la biodiversidad y la retención de agua.

Una mejor integración de la producción pecuaria en la bioeconomía circular también reduciría las emisiones.

FAO está orientada a ayudar a los países a lograr una producción pecuaria sostenible baja en carbono realizando esfuerzos para facilitar iniciativas de múltiples partes interesadas a través de la Agenda Global para Ganadería Sostenible y sus redes de acción, entre ellas, la Asociación de Evaluación y Desempeño Ambiental Ganadero (LEAP), que desarrolla herramientas y metodologías e integra los objetivos de sostenibilidad, la creación de sinergias y mitigación.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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