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Consejo de Ganadería en España destinará un millón de euros a fomentar la producción lechera de vacuno y a razas puras de bovino de carne

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La Consejería de Ganadería ha convocado dos nuevas ayudas para este año, por un valor total de un millón de euros, dirigidas a fomentar la producción lechera del ganado vacuno ligada a la tierra y a la promoción de razas puras de bovino de carne.

Sala de prensa del Gobierno de Cantabria. El consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Guillermo Blanco, presenta, en rueda de prensa, dos nuevas líneas de ayudas para la producción lechera y de promoción de razas puras.

La ayuda convocada para los productores de leche de vacuno asciende a 700.000 euros y, desde la Consejería, se estima que podría beneficiar en torno al 70-75 por ciento de este tipo de productores (hay contabilizados 1.088, según datos de junio).

La dirigida al fomento de las razas puras de ganado bovino asciende a 300.000 euros y se prevé que pueda beneficiar al 50% de las 1.200 explotaciones de este tipo. Se excluyen de estas ayudas al fomento de la raza pura la monchina, pasiega y tudanca dado que tienen ayudas específicas.

En total, estas ayudas, publicadas el lunes, 10 de agosto, en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC) y presentadas este martes en rueda de prensa por el consejero del área, Guillermo Blanco, y la directora general de Ganadería, Beatriz Fernández, podrían beneficiar a cerca de 1.400 productores de la comunidad autónoma, que tienen ahora un mes para solicitarlas.

 Ayuda a Productores de Leche

De la nueva ayuda para el apoyo a la producción lechera del ganado vacuno ligada a tierra podrán beneficiarse los propietarios de las explotaciones de vacuno que entreguen leche cruda a la industria o bien la transformen directamente.

Además, las explotaciones que deseen beneficiarse de estas ayudas de la comunidad autónoma deberán cumplir una serie de requisitos de higiene de la leche cruda establecidos en las bases reguladoras de las ayudas, publicadas en el BOC el pasado 3 de julio.

En la concesión de estas ayudas se tendrá en cuenta la carga ganadera (UGM) por hectárea. Así, se otorgarán 25 euros por ejemplar subvencionable, para las explotaciones cuya densidad ganadera sea inferior a 2 ejemplares subvencionables por hectárea; 15 euros por ejemplar para las explotaciones cuya densidad sea igual a 2 e inferior a 3 ejemplares por hectárea, y 10 euros por ejemplar para las explotaciones cuya densidad ganadera sea igual o superior a 3 ejemplares por hectárea.

En cualquier caso, la ayuda máxima por explotación no sobrepasará los 6.000 euros por año.

En cambio, no podrán ser beneficiarios de estas ayudas los titulares de explotaciones ganaderas que se dediquen en exclusiva a la recría de terneras de aptitud lechera. En caso de que desarrollen ambas actividades, sólo se tendrán en cuenta las hembras adultas productoras de leche.

Estas ayudas tienen el objetivo de incrementar el aprovechamiento de los recursos pastables de Cantabria, una mayor rentabilidad de la explotación, la obtención de productos de mayor calidad, la prevención de incendios como medida de lucha contra el cambio climático y la protección del paisaje y del medio ambiente, según ha explicado Blanco.

Razas Puras

La ayuda para la promoción de razas puras de ganado bovino de carne busca, según Blanco, aportar un valor mayor añadido a la producción de carne en Cantabria fomentando la cría de animales de alto valor genético.

El consejero ha explicado que, en Cantabria, en 2019, el 45% del censo de razas cárnicas pertenecía al conjunto mestizo y, tras estos datos, se ha considerado necesario impulsar actuaciones para promover la cría de animales de razas puras.

Con estas ayudas se fomentarán el reemplazo de animales mestizo por razas puras, lo que, según el consejero, conllevará un incremento de la rentabilidad en las explotaciones. Cada explotación podrá recibir un máximo de 5.000 euros por año.

Están dirigidas a los ganaderos cántabros que se dedican a promover la cría de animales pertenecientes a razas puras de aptitud cárnica o de aptitud mixta en las explotaciones de ganado bovino de la región.

Así, podrán recibir estas ayudas las explotaciones que recríen e inscriban hembras en el libro genealógico, siempre y cuando se trate de razas incluidas en el catálogo oficial de razas ganaderas de España con asociación reconocida en Cantabria y realicen un programa de mejora reconocido oficialmente.

Además, sólo podrán ser subvencionables los animales que se hallen inscritos en el Registro General de Identificación Individual de Animales (RIIA) y en el libro genealógico de la raza pura correspondiente.

Las ayudas se concederán por animal subvencionable y año, considerándose como animal subvencionable las hembras de raza pura de aptitud cárnica o aptitud mixta inscritas en los libros genealógicos en 2019 que se encuentren entre el 10 y el 25% de las hembras reproductoras mayores de 30 meses.

Se otorgarán 200 euros por cada hembra inscrita entre el 10 y el 25% del censo de hembras mayores de 30 meses, y la ayuda máxima por explotación no sobrepasará, en ningún caso, la cantidad de 5.000 euros por año.

Tanto en el caso de las ayudas de promoción a las razas puras de ganado bovino de carne como en las de apoyo a la producción lechera del ganado vacuno ligada a tierra, los interesados deberán cumplir la normativa legal en materia de medio ambiente, bienestar y sanidad animal, identificación y registro de animales, e higiene de la producción primaria, además de hallarse al corriente de las obligaciones tributarias, cumplir con los requisitos de higiene de la leche cruda.

Además, en ambos casos tendrán un plazo de un mes, a contar desde este martes, para presentar sus solicitudes en el registro de la Consejería, en cualquier otro permitido por la actual normativa, en las oficinas comarcales o de manera electrónica.

Blanco ha subrayado que estas ayudas se convocan en un «momento difícil» en el que, según ha explicado, no ha resultado sencillo poder disponer de estos recursos, y ha confiado en que sean un «éxito» en su primer año de funcionamiento y en poder darles continuidad en los próximos años, «siempre y cuando haya disponibilidad presupuestaria para poder ejecutarlas».

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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