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Conoce la interesante raza bovina ‘Belted Galloway’

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La denominada raza «oreo» de Escocia, posee dos capas de pelo, como una lana y una de pelo más larga, así como una de las carnes más preciadas y cotizadas del mercado.

Las pasadas navidades a Vicente Garrido Capa, 91 años, presidente de Lingotes Especiales, la empresa española más importante de Valladolid, empresario de solera -el ex alcalde Óscar Puente le puso su nombre a una plazuela la pasada legislatura-, ganadero, le pilló el coronavirus y, neumonía mediante, casi le hace una avería gorda. Salió entero y el tiempo que estuvo encamado, además, no fue en balde. “Estaba aburrido en cama y se puso a buscar razas de vacas; cuando vio la foto, dijo, ‘qué vaca más chula’; y empezó a leer sobre ellas”, recuerda su hijo, Pablo, que gestiona la preciosa finca ganadera Monte San Cristóbal que tiene la familia en Esguevillas de Esgueva, al pie de Pucela.

La foto era de una cabeza de ganado de Belted Galloway, una preciosa vaca completamente negra pero con una franja blanca en el medio. De hecho se la conoce como “la vaca oreo” en Escocia, de donde son originarias. Al igual que de otras razas, Angus, Avileña o Limusina, puede haber millones en todo el mundo, de esta apenas hay unos miles, principalmente en los países de la CommonWealth.

Pablo comenzó a preguntar cómo podía hacerse con algunas cabezas para su explotación, pero aquello era un carajal. Entre el alto precio -”costaban un ojo de la cara”- y que para exportarlas por el Brexit había lío “porque había que traerlas por Irlanda”, desecharon la idea. Días después de hacerlo le preguntaron a quien le suelen vender el ganado, su “amigo” el empresario cárnico Miguel Vergara, que justo acababa de comprar varias “hace 20 días”.

– Joder, pues es que mi padre tiene capricho, ¿nos podrías vender dos o tres?

– A tu padre no le voy a vender dos o tres, hombre, pero mira a ver si las quiere todas y se las vendo.

Doble capa de pelo

“Le compramos las 18 hembras que tenía y el macho”. Al día siguiente de llegar, una de las hembras parió una monada de ternerillo con una suerte de doble pelaje -uno largo y otro corto- propio de esta raza que le hace parecer casi un animal prehistórico, como Fuyu, el dragón de ‘La historia interminable’. “Puse una foto en mi perfil de las redes sociales, y tenía al rato mil personas que me pedían que se la regalara”, presume Pablo mientras cogemos el todoterreno para adentrarnos en el finca dejando atrás varios caballos de carreras pastando -”el chiquitín es uno clonado de un campeón del mundo de EEUU”- y cruzando campos de cebada que apenas levantan medio metro.

“Y eso que hemos regado. Ha sido horrible. Del 15 de marzo al 20 de mayo no ha caído no una gota. Y nosotros gastamos como 4.000 paquetes de esos grandes. Siempre se paga entre 4 y 8 pesetas el kilo, pero este año está a 22. Y una vaca se puede comer ocho kilos al día”, explica el ganadero sobre una finca donde tienen alrededor de 400 vacas madre de diferentes razas y la cebada “es para ser autosuficientes: si el año es bueno vendemos; si es malo compramos”.

La finca parece una dehesa extremeña más que un monte castellano. “Esto era un monte tupido, pero a pico y pala, con mucha gente currando y un tractor de cadenas con una desbrozadora lo convertimos en una dehesa”, explica Pablo mientras buscamos durante un buen rato la manada de 150 cabezas de ganado Angus, que parece que la ha hecho desaparecer el propio Houdini. “Joder, pero si vengo todas las tardes con mi padre, y ayer pasé por aquí y estaban preciosas…”. “Míralas, ahí están”, dice al rato, tras tener un poco la mosca detrás de la oreja por no verlas. Normal. El monte es enorme: hay unas 500 hectáreas de dehesa. Las vacas no pueden estar mejor. “Como dice mi padre, el ganado o lo tienes bien o no lo tienes”.

Un poco más allá de las Angus, al otro lado de un cercado, están las ‘vacas Oreo’. Se les ve desde muy lejos a estos ejemplares cuyo peso oscila entre los 500 y 600 kilos y que tienen una de las carnes más preciadas y cotizadas del mercado. Su procedencia se imbrica en el condado escocés que la da nombre, donde un puñado de lores ingleses y escoceses crearon una sociedad en 1921 para proteger las características propias de la raza, fruto de un mestizaje realizado en el siglo XVII entre la vaca de Galloway y una especie holandesa que tenía una franja blanca en el lomo. “En Inglaterra su carne está muy cotizada, porque es muy buena y además hay pocas porque se parte de poquísimas. Igual hay 30.000 o 40.000 cabezas en todo el mundo”, desvela el ganadero, cuyo primer contacto al principio para hacerse con algunos ejemplares fue precisamente con la citada sociedad.

Pablo extiende un saco de pienso en hilera donde están paciendo y, al olisquear la comida, llegan con paso ligero, en tropel. Hay que esquivarlas por si las moscas. “Son más mansas que mansas”, tranquiliza el ganadero. Los cinco terneros no se fían mucho de los foráneos y tiran para el cebadero. Se parapetan al otro lado pendientes de los nuevos. “Se comen hasta los cardos”, valora Pablo, cuya idea es probablemente vender los machos que vayan naciendo y dejar las hembras para madre, para que el rebaño siga creciendo. “Ya tengo varios que me han preguntado si les vendo, ¡pero si casi no tengo yo!”, exclama, comparando lo reducido de su rebaño con el de 250 madres que tiene de Aubrac o las 150 de Angus, además de varios toros [por cada lote de 50 vacas uno o dos].

Morante

De hecho, a la finca, que cuenta con una pequeña plaza, ha llegado a acudir a tentaderos el propio Morante y en pocos días va para allá Álvaro Urdiel, una de las revelaciones de la última Feria de San Isidro de Madrid. “Yo mismo he toreado aquí, pero ya estoy mayor”, lamenta Pablo, cuya familia comenzó primero con las moruchas, “que son preciosas, autóctonas, pero es que pesaban menos que otras razas y te pagaban menos”. En busca de la “mayor rentabilidad” fueron cambiando hasta llegar a la Angus, “que tiene más valor añadido, está de moda, se vende bien, la carne tiene buena calidad y es más cara. Es muy fácil de manejar y comen hasta dormidas”. Al pie de la manada de esta raza, de un bonito color marrón claro, hay un toro del encastado de Santa Coloma, mirando al suelo, pachón. “Es tan noblote que no le matamos”.

Al final lo que están buscando en la explotación es tener vacas que consuman lo mismo y “tengan el mismo gasto” que las que tienen, “pero que la venta de la carne sea más rentable”, algo que ocurre con esta vaca escocesa, por la que llegaron a pagar 3.000 euros cada cabeza. “Si la carne de Angus en canal [Es la unidad primaria de la carne una vez desangrado el animal, sin vísceras, sin órganos genitales y con las extremidades cortadas en ciertos puntos], por ejemplo, la vendes a 6,50 euros el kilo, esta puede estar a 7,50 el kilo”, cuenta Pablo. Conclusión: te cuesta más cara en origen, pero también es más rentable.

Aclimatación

Según asegura, cuando pusieron a pastar a las ‘oreo’ cerca de la carretera “aquello era una romería; se paraban todos los ciclistas”. Ni que decir tiene que con ese color son visibles desde muchos cientos de metros. Tras esta época de lluvias que ha habido en toda España, ahora toca ver si se aclimatan bien al seco tiempo veraniego castellano, algo que Pablo vaticina que no será un problema, ya que la Angus es natural también de Escocia, de Aberdeen, “y se han aclimatado superbien. La Belted tiene dos capas de pelo, como una lana y un pelo más largo. Una le aísla del frío y otra del calor”. Lo malo, admite, sería si se muriera el único toro que tienen, ya que ha estado echando un vistazo y hay muy poquito en España al ser “una raza muy minoritaria”.

Sobre la última problemática que sacude a los ganaderos castellanoleoneses, Pablo afirma que “todo el mundo tiene su parte de razón”, pero niega que la tuberculosis vacuna pueda transmitirse al humano -”hay quien lo dice, pero no es verdad”- y que la prueba que se realiza al ganado “no sirve para nada” y, además, como protestan muchos ganaderos, puede dar falsos positivos. “Si la prueba de reacción se está aplicando desde hace 30 o 40 años y no hemos acabado con la enfermedad es que no es buena”. “Nosotros somos los primeros interesados en que estén limpias [las vacas]”, explica Pablo, porque si una explotación da positivo todo comienzan a ser problemas, ya que se pasa de un saneamiento a cuatro, con los estreses que suponen para el ganado, además de que la carne se deprecia sustantivamente.

 

 

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Argentina aplicará un nuevo método de diagnostico de la Brucelosis Bovina

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SENASA incorpora la prueba de inmunocromatografía de flujo lateral en leche como método oficial complementario para el monitoreo de la enfermedad.

Con el objetivo de robustecer las estrategias del Plan Nacional de Control y Erradicación de la Brucelosis Bovina, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) actualizó la Resolución N° 438/2006 e incorporó en su sistema diagnóstico la prueba de inmunocromatografía de flujo lateral en leche como método complementario para la vigilancia epidemiológica de la enfermedad.

Con la Resolución N.° 656/2026, oficializada a través del Boletín Oficial, el organismo sanitario incluye una nueva técnica para la detección de anticuerpos de manera rápida, con alta especificidad y sensibilidad, a los fines de agilizar los tiempos de respuesta de los laboratorios habilitados.

La prueba diagnóstica, basada en un kit rápido autorizado por la Dirección General de Laboratorios y Control Técnico (DGLyCT), permite fortalecer la detección temprana en los establecimientos tamberos y ampliar la cantidad de diagnósticos disponibles para el análisis de brucelosis en leche.

Al igual que la prueba de Anillo en Leche (PAL/MRT) y el ELISA indirecto, la inclusión de este análisis resulta fundamental para los establecimientos que cuenten con estatus de libre de la enfermedad, ya que podrán escogerlo para recertificar su condición cada 90 días.

Por su parte, las técnicas rápidas en sangre (suero) se mantendrán para el uso exclusivo del personal oficial del SENASA, con excepción de aquellas circunstancias epidemiológicas que justifiquen su uso por parte de terceros, sujeto a autorización previa.

En cuanto a los análisis, la normativa establece que los mismos deberán realizarse en laboratorios habilitados que integren la Red Oficial del SENASA en línea con los procedimientos técnicos oficiales, mientras que los resultados deberán gestionarse e informarse de manera obligatoria en los sistemas informáticos oficiales que el Servicio Nacional disponga.

Con esta actualización normativa, el SENASA reafirma su compromiso con el estatus sanitario nacional, facilita herramientas para la vigilancia, el control y la erradicación de la brucelosis bovina, reduce los tiempos de diagnóstico y brinda mayor transparencia en el proceso de carga de datos oficiales.

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Desarrollan un film biodegradable para conservar carne vacuna

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Un estudio del INTA en el que participaron investigadores de Balcarce, Buenos Aires, y Anguil, La Pampa y del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema) evalúa el desempeño de films compostables biobasados como alternativa a los plásticos de un solo uso en la industria cárnica. Los resultados muestran que preservan la calidad, la inocuidad y la estabilidad del producto, al tiempo que contribuyen a una producción de carne más sostenible.

En la industria cárnica, el envase cumple un rol fundamental: protege al alimento de la contaminación, reduce la pérdida de humedad y ayuda a conservar las características físicas, microbiológicas y sensoriales que determinan su calidad. Sin embargo, el creciente impacto ambiental de los plásticos de un solo uso impulsa la búsqueda de materiales más sostenibles.

Con este objetivo, un equipo de investigadores del INTA Balcarce, del INTA Anguil y del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema) evaluó la viabilidad técnica de films compostables biobasados desarrollados para reemplazar los films plásticos convencionales por materiales compostables para el envasado de la carne en atmósfera aeróbica.

“Estos nuevos materiales están formulados a partir de polímeros biodegradables que pueden degradarse biológicamente bajo condiciones de compostaje, transformándose en biomasa, dióxido de carbono y agua sin dejar residuos”, explicó Testa.

Para el ensayo, los cortes obtenidos fueron fraccionados en bandejas y envasados con dos alternativas: un film convencional de PVC y un film compostable. Posteriormente permanecieron durante siete días en exhibición aeróbica refrigerada con luz, simulando las condiciones habituales de una góndola de supermercado.

Durante ese período, los investigadores analizaron la estabilidad del color, la capacidad del material para regular el intercambio gaseoso y evitar la oxidación, su resistencia frente al frío y la humedad, y la evolución de los parámetros microbiológicos y fisicoquímicos de la carne.

Los resultados demostraron que el envase compostable presentó un comportamiento equivalente al del plástico convencional, sin comprometer la calidad del producto durante todo el período de almacenamiento.

“El desarrollo y la validación de films compostables a escala de laboratorio responden a la necesidad de garantizar que el nuevo material mantenga los altos estándares de conservación, frescura e inocuidad que la carne exige durante su vida útil”, afirmó Testa.

La investigadora agregó que la incorporación de estos materiales “representa un avance significativo para la modernización de la cadena cárnica” y permitirá a procesadores y empacadores reducir de forma sustancial la generación de residuos plásticos, en línea con las crecientes demandas de los mercados.

Aprovechar subproductos para producir carne

El trabajo también evaluó una segunda estrategia orientada a mejorar la sostenibilidad de la cadena de producción: la incorporación de granos de destilería secos (GDS), un subproducto de la industria del bioetanol de maíz, en la alimentación de bovinos.

La investigación comparó la calidad de la carne de vaquillonas terminadas sobre pasturas de alfalfa con la de animales suplementados con GDS en una proporción equivalente al 1 % de su peso vivo.

Los GDS son un subproducto generado durante la producción de bioetanol a partir de maíz y representan una alternativa para valorizar residuos agroindustriales dentro de sistemas ganaderos. Según explicó Testa, las vaquillonas suplementadas presentaron un mayor espesor de grasa dorsal y una tendencia a un mayor grado de marmóreo, dos atributos que favorecen la clasificación comercial de las reses. Al mismo tiempo, la incorporación de este ingrediente no modificó parámetros tecnológicos de importancia, como el área de ojo de bife, el pH final, la temperatura de la res ni la terneza, medida mediante la fuerza de corte.

En cuanto a la apariencia, la carne proveniente de animales suplementados mostró un color rojo más intenso y brillante al inicio del período de conservación. “Si bien el color no altera el valor nutricional del alimento, constituye el principal atributo que considera el consumidor al momento de evaluar la frescura en el punto de venta”, explicó la investigadora.

Para Testa, el estudio demuestra que es posible avanzar hacia una producción de carne más sostenible mediante estrategias complementarias. “Abordar la sostenibilidad de manera sistémica permite integrar la nutrición animal, el aprovechamiento de subproductos agroindustriales y el desarrollo de nuevos materiales para el envasado sin comprometer la eficiencia ni la calidad del producto”, concluyó.

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Inocuidad alimentaria: la importancia de la detección de metales en alimentos para la exportación

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Del 6 al 10 de julio, el Laboratorio Nacional de Insumos Agropecuarios (LANIA) del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) fue escenario del Taller Regional para la Armonización de Métodos de Análisis de Metales Pesados, un encuentro que reunió a especialistas de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, con el propósito de fortalecer las capacidades analíticas de los laboratorios oficiales de la Comunidad Andina (CAN) y avanzar hacia protocolos estandarizados que garanticen la inocuidad de los alimentos destinados al comercio internacional.

Esta iniciativa representa un paso importante para consolidar sistemas de control más confiables, proteger la salud de los consumidores y fortalecer la competitividad de los productos agropecuarios de la región, promoviendo una producción agroalimentaria más segura, sostenible y con mayores oportunidades para los productores.

La confiabilidad de los alimentos de exportación no depende únicamente de su calidad sanitaria, sino también de la aplicación de metodologías estandarizadas que permitan identificar y cuantificar la presencia de metales pesados en productos agrícolas de origen primario. La determinación de estos contaminantes constituye uno de los principales requisitos para acceder a mercados internacionales, especialmente aquellos con altos estándares de inocuidad.

Durante las jornadas de trabajo, los participantes fortalecieron sus conocimientos técnicos para la implementación de metodologías analíticas armonizadas que permitan identificar la presencia y el tipo de metales pesados en frutas, hortalizas, vegetales y tubérculos, garantizando resultados confiables, comparables y acordes con los estándares internacionales.

La capacitación fue orientada por el doctor Fernando Lafont, director del Laboratorio de Espectrometría de Masas y Cromatografía de la Universidad de Córdoba (España), quien lideró sesiones teóricas y prácticas basadas en metodologías utilizadas por laboratorios de referencia de la Unión Europea. A través de ejercicios interlaboratorios y ensayos compartidos, los profesionales fortalecieron sus competencias para obtener resultados con altos niveles de precisión, trazabilidad y confiabilidad.

Contar con un protocolo armonizado para los países de la Comunidad Andina, reconocido internacionalmente, permitirá establecer criterios técnicos comunes, optimizar los procesos de vigilancia y reducir el riesgo de rechazos de productos en los mercados de exportación. Esto se traduce en mayores oportunidades para los productores, mayor confianza y un aporte al desarrollo económico de los países de la región.

Para el ICA y el Laboratorio Nacional de Insumos Agropecuarios (LANIA), este encuentro fortalece el trabajo articulado que se lleva a cabo con la Comunidad Andina para consolidar capacidades técnicas en materia de inspección, vigilancia y control de alimentos.

Estas acciones contribuyen a garantizar una producción más segura para los consumidores, respaldar el acceso a los mercados internacionales y avanzar en la construcción de un campo más competitivo, incluyente y sostenible, aportando a la seguridad alimentaria y a la transformación del sector agropecuario.

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