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Científicos Irlandeses buscan reducir el Metano de las Vacas

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De acuerdo a un artículo publicado por Reuters, el proyecto está aprovechando la creciente industria de recolección de algas marinas de país, por lo cual está buscando nuevos mercados a medida que revive las tradiciones centenarias.

Pero algunos se muestran escépticos que los aditivos alimentarios de algas marinas puedan eludir la necesidad de revertir un aumento en el número de ganado irlandés si el país quiere deducir la producción de metano per cápita más grande de Europa para 2030.

La nota explica que los investigadores han probado alrededor de 20 especies de algas, la mayoría de la costa atlántica de Irlanda. Los socios del proyecto han recogido docenas más en Noruega, Canadá, Suecia, Alemania y Reino Unido.

Científicos de Estados Unidos y Australia ya han demostrado cualidades dramáticas para reducir el metano de un tipo de alga, Asparagopsis, cuando se agregan pequeñas cantidades a la materia prima. Pero aún no han logrado aumentar la producción de algas, que no es fácil de cultivar en el noreste de Europa.

El proyecto irlandés tiene como objetivo encontrar abundantes algas nativas para usar en su lugar. Sin embargo, los investigadores admiten que es poco probable que igualen la reducción de emisiones de entre un 11 y 20% en los primeros ensayos.

La Autoridad de Desarrollo Agrícola y Alimentario de Irlanda asegura en el medio comentado que “las reducciones no serán una solución milagrosa, pero pueden reducir significativamente las emisiones”. Los investigadores también están trabajando en cómo integrar los aditivos para concentrados en el sistema de cría de ganado predominantemente basado en pastos de Irlanda.

En una finca a las afueras de Hillsborought, al sureste de Belfast, los investigadores usan golosinas para convencer a las vacas que introduzcan la cabeza en una maquina de energía solar que mide el nivel de metano en su alimento.

Sharon Huws, profesora de ciencia animal y microbiología en la Queen’s Universiy de Belfast dijo que probarán nuevamente los aditivos de algas marinas, “los niveles que se utilizan para alimentar a los rumiantes son muy muy pequeños, por lo que es necesario obtener muchos para lograr un impacto”.

La tecnología ha captado la imaginación de los grupos agrícolas y los políticos que insisten en que los objetivos estrictos para reducir los gases de efecto invernadero como el metano no deberían significar una reducción en el tamaño del sector agrícola irlandés.

Después de un crecimiento de más del 10 % en los últimos 10 años, Irlanda tiene 7.4 millones de cabezas de ganado y es uno de los mayores exportadores de carne de vacuno y lácteos de Europa. Su producción per cápita de metano, que tiene un mayor potencial de atrapamiento del calor que el CO2, es, con mucho, la más alta de la Unión Europea, según la base de datos Climate Watch.

El gas incoloro e inoloro se escapa de los vertederos de desechos, la infraestructura de petróleo y gasta y los sistemas digestivos de ganado vacuno y ovino.

En la conferencia COP26 de la ONU sobre el cambio climático en Glasgow este mes, Irlanda se comprometió a reducir la producción mundial de metano en un 30 % para 2030 desde los niveles de 2020. Pero los ministros del gobierno insisten en que se logrará principalmente mediante una reducción del 50 % en el metano no agrícola, con una reducción de solo el 10 % en el metano agrícola para 2030.

Apuntan a los aditivos alimentarios de algas marinas como una forma de frenar las emisiones sin reducir el tamaño del hato ganadero, con una reducción en la edad promedio de sacrificio del ganado de carne y la investigación genética como otras posibles soluciones.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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