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China Convertirá las Emisiones de sus Fábricas en Concentrado para Animales

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Según el portal elconfidencial.com, China, el país del mundo con más emisiones, creó un proceso químico que elimina parte de las emisiones de sus fábricas y crea una proteína que le permite dejar de importar soya para alimentar al ganado.

El Instituto de Investigación de Piensos de la Academia China de Ciencias Agrícolas (CAAS) ha colaborado con la compañía Beijing Shoulang Biological Technology para crear un proceso de fermentación gaseosa con el que han conseguido obtener una proteína que se puede transformar en concentrado para animales.

“Después de seis años de investigación, la compañía ha aumentado la tasa de rendimiento de la proteína de biosíntesis del gas de monóxido de carbono hasta un máximo del 85 % y ha tenido éxito en la aplicación industrial”, dijo Chao Wei, vicepresidente de Shougang Lanza Tech.

La investigación utilizó gases de escape industriales que contienen monóxido de carbono, dióxido de carbono y agua amoniacal como las principales materias primas para producir la proteína.

Según el periódico estatal Science and Technology Daily, citado por el portal, el método utiliza una bacteria llamada Clostridium autoethanogenum, que se utiliza habitualmente para fabricar etanol, para sintetizar proteínas a partir de los gases ricos en monóxido de carbono, dióxido de carbono y nitrógeno que emiten las industrias.

El equipo ha puesto en marcha, según los medios chinos, una instalación en la provincia septentrional de Hebei para convertir los gases que emiten las fábricas de la siderurgia en 5.000 toneladas de proteínas al año y el Ministerio de Agricultura chino ya le dio el visto bueno para la utilización de esta proteína para la alimentación animal.

Con este nuevo método, afirman los investigadores, China puede llegar a producir 10 millones de toneladas de proteínas sintéticas, lo que equivaldría a unos 28 millones de toneladas de soya que se importan anualmente. Además, aplicar esté sistema para producir proteínas sintéticas a gran escala también ayudaría a China en su programa de descarbonización, que es uno de los grandes objetivos del gobierno.

Aparte de esta fábrica de China, hay otras ‘startups’ que están creando piensos sintéticos a partir de los gases residuales. La británica Deep Branch, utiliza CO2 e hidrógeno limpios para generar una proteína unicelular optimizada para alimentar a peces y aves de corral.

Según comentan estas compañías, este método para producir proteínas es seguro y nutritivo para los peces, las aves y el ganado, y su calidad ha sido validada a través de extensas pruebas. Además es un método sostenible para conseguir piensos para animales.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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