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Chile Exportó 7000 Bovinos Cárnicos a Turquía

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Chile realizó su primer envío de bovinos cárnicos en pie a Turquía, el cual constituye un desafío para su Ministerio de Agricultura, dado que el proceso de cuarentena y de certificación de la exportación será operativamente distinto a los envíos de vaquillas vivas efectuados, en los últimos meses, hacia China. Entérate de los detalles en esta nota.

Con bastante fluidez partió, desde el puerto Chincui de Puerto Montt (Chile), el embarque de bovinos machos para engorda que serán exportados vivos a Turquía. La recepción de los camiones con ganado, su descarga y embarque a bordo de la nave ABU KARIM III, contó con la certificación sanitaria del Servicio Agrícola y Ganadero de Chile (SAG), y la supervisión de la Seremi de Agricultura, Pamela Bertin; y de Carmen Gloria Muñoz, Seremi de Economía.

Aproximadamente 3 mil 500 cabezas de ganado comprende este embarque, los que provienen de predios ubicados en Linares (Región del Maule); Río Bueno (Región de Los Ríos) y Frutillar (Región de Los Lagos), planteles donde estuvieron en cuarentena durante 21 días.

Al respecto, Luis Paredes, médico veterinario y coordinador de exportaciones de animales vivos del SAG Los Lagos explicó que “sólo el 3% del ganado (105 animales) presentaron problemas sanitarios durante el proceso de cuarentena y fueron descartados para la exportación. Vale decir que, el 97% del ganado elegido cumple con el estándar sanitario exigido por el país de destino lo que habla muy bien del manejo del ganado en Chile”.

“El movimiento del ganado desde los tres predios de cuarentena hasta el recinto portuario ha sido muy ágil, lo que en buena medida es producto de la experiencia que ya posee el SAG en exportaciones de animales en pie”, enfatizó Paredes.

Si todo marcha de acuerdo a lo planificado, mañana antes del mediodía la embarcación dejará Puerto Montt rumbo al puerto de Chacabuco en la Región de Aysén. Serán 30 horas de viaje para cargar el 50% del ganado restante que ha estado en cuarentena en tres predios de Coyhaique. Esto porque en total serán 7 mil bovinos vivos los que partirán hacia Turquía la madrugada de este martes desde Chacabuco.

Se trata del primer envío de animales de raza de carne en pie a Turquía el cual constituye un desafío para el Ministerio de Agricultura, transacción comercial de ganado que es posible tras concretarse recientemente la firma del protocolo sanitario entre Chile y Turquía.

El Intendente de la Región, Leonardo de la Prida destacó este tipo de exportaciones, “esta operación comercial es todo un hito para nuestro país. Turquía, que recientemente firmó un protocolo sanitario con nuestro país, depositó su confianza en nuestros productos y su calidad, al igual que China hace varios meses atrás. Como Gobierno estamos muy complacidos con este primer envío de animales en pie al mercado turco y esperamos que este intercambio se fortalezca y que en un futuro cercano se sumen otros productos”, indicó.

“El país y la Región de Los Lagos posee un excelente estatus sanitario y eso es reconocido en países tan lejanos como Turquía donde hoy están exportando  3500 toros vivos de los cuales 1.500 provienen de la región, algunos de ellos de lugares tan apartados como Palena” comentó la Seremi de Agricultura, Pamela Bertin.

La autoridad regional del agro agregó que “es un negocio atractivo para los productores y que el SAG está apoyando a través de la certificación de las condiciones sanitarias del ganado”.

Las razas de ganado de carne a exportar son hereford, overo colorado, angus negro y angus rojo, principalmente. Cada ejemplar pesa entre 200 y 300 kilos y tienen en promedio 1 año de vida. Se trata de una operación comercial liderada por la empresa holandesa Hunland a través de su filial en Chile.

Requisitos de Exportación

Las siete mil cabezas de ganado viajaron con la certificación sanitaria del SAG que ampara que el ganando está libre de:

  • Brucelosis
  • Paratuberculosis
  • Leucosis
  • Tuberculosis
  • Diarrea Viral Bovina

Otros tratamientos: Además, el ganado tiene que ser tratado para prevenir la Leptospirosis y deben ser vacunados contra la Diarrea Viral y Rinotraquinitis Infecciosa Bovina (IBR).

Las muestras sanguíneas fueron analizadas en el Laboratorio Lo Aguirre del SAG ubicado en Santiago para descartar la presencia de las enfermedades exigidas por el mercado de Turquía. Durante los días de evaluación se realizaron tratamientos antiparasitarios para ecto y endo parásitos. Durante la fase de cuarentena los animales también son inspeccionados para descartar sarna, verrugas y queratoconjuntivitis.

Por otra parte, los animales cuentan con identificación individual, a través de aretes electrónicos (DIIO´s de radiofrecuencia) lo cual permite trazar toda la cadena del ganado.

Primer Envío

“Lo que se exportará serán machos vivos de engorda. Es el primer envío de esta naturaleza al mercado turco y esperamos que vengan más. De hecho la empresa Hudland a manifestado al SAG que se encuentra adquiriendo más ganado para un segundo envío. Sin duda es una oportunidad para la ganadería de Chile y especialmente para los ganaderos del sur del país ya que la exportación es una gran forma de mejorar la rentabilidad de sus negocios en lugar de solo esperar ingresos del mercado local”, finalizó Paredes.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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