Noticias Internacionales

Cantidad de Cobre necesario para las Raciones de Ganado Lechero

Publicado

en

(8.288 lecturas vistas)

COMPARTIR

El cobre es esencial para las dietas humanas y de ganado, también es indispensable para la producción normal de glóbulos rojos, la función inmune, la reproducción, así como la formación de hueso y tejidos conectivos (McDowell, 2003).

En rumiantes, los efectos negativos de la fermentación del rumen sobre la biodisponibilidad del cobre y del cobre sobre la digestibilidad de la fibra del rumen debe ser considerada.

Las fuentes de cobre dietético incluyen sales minerales inorgánicas (sulfatos, carbonatos, cloruros) y cobre orgánico (cobre unido con varios ligandos orgánicos, como los aminoácidos). Estas fuentes varían en solubilidad, estabilidad en el rumen y en el tracto digestivo, así como en la biodisponibilidad relativa para la vaca.

El estado del cobre a largo plazo, como lo refleja la concentración de cobre en el hígado, es una preocupación. Los datos recientes de varios laboratorios de diagnóstico veterinario han indicado acumulación de cobre hepático en ganado lechero relacionada con la edad (Hall, 2015). Las vacas maduras (de tres años de edad y mayores) muestran niveles elevados de cobre en el hígado, que a veces exceden el límite superior del rango normal, lo que puede generar dudas sobre la posible toxicidad subclínica del cobre en las vacas lecheras más viejas (Hall, 2015; Lyman et al. , 2015).

Las vacas Jersey parecen acumular cobre hepático a una tasa más alta que las Holsteins. Las biopsias de hígado realizadas por un veterinario con licencia proporcionan la mejor evaluación del estado del cobre en un hato lechero.

El cobre soluble en agua se une a la fibra vegetal y otra materia orgánica, pero los niveles elevados de cobre soluble en el fluido del rumen pueden reducir la digestión de la fibra. Al mismo tiempo, la unión del cobre a la fibra no digerible reduce la absorción de cobre en el intestino delgado.

Otros antagonistas del cobre están presentes en suelos, forrajes e ingredientes de alimentos. El azufre, en forma de ion sulfato, y el molibdeno son los dos antagonistas de cobre más importantes, ya que forman un complejo insoluble en el rumen y reducen la absorción (McDowell, 2003). Por último, el cobre libre en los alimentos puede reaccionar y destruir las vitaminas A, D y E. En este contexto, el sulfato de cobre es la forma más reactiva.

Por estas razones, ha habido una tendencia hacia la reducción del uso de suplementos de cobre solubles en dietas para rumiantes. El sulfato de cobre es más soluble en agua que el carbonato de cobre o el cloruro tri-básico de cobre. Las formas de minerales traza orgánicos de alta calidad con enlaces estables entre el cobre y el ligando orgánico son más efectivas para proteger al cobre de las interacciones negativas con la fibra y los antagonistas minerales en el rumen.

Los minerales traza quelados (como se define en la Publicación Oficial de la Association of American Feed Control Officials’) se caracterizan por tener un enlace covalente unidos entre el mineral traza y el ligando (ya sea un aminoácido o un hidroxianálogo de metionina). Se ha encontrado que los minerales traza quelados tienen la mayor biodisponibilidad general en el ganado, pero no todos los minerales traza orgánicos están quelados.

Se ha demostrado que la metionina hidroxi cobre-quelato es altamente biodisponible incluso en presencia de altos niveles de antagonistas, como se muestra en un estudio de ganado alimentado expuesto a altos niveles de azufre en el agua de bebida (Vázquez-Anon, 2007).

En la práctica, las mejores respuestas generales de los animales se observan a menudo cuando se alimenta una combinación de fuentes de cobre orgánico e inorgánico. Por ejemplo, en el ganado lechero alimentado con 12 partes por millón de cobre agregado de: 100% de sulfato de cobre, 100% de MHCC o una mezcla 50/50 de las dos fuentes de cobre. La producción de leche con corrección de grasa y la digestión total de la fibra detergente neutra fueron mayores para la dieta que suministra 6 ppm de cobre a partir de sulfato de cobre y 6 ppm de cobre de MHCC (Wang et al., 2012).

El requerimiento diario de cobre absorbido en una vaca lechera (681 Kg. de peso vivo, 39 Kg. de producción de leche y 24 Kg. de ingesta de materia seca) puede cumplirse complementando la dieta con 5-7 ppm de cobre de una fuente inorgánica y 3 ppm de cobre de MHCC. Al formular sobre la base de los requisitos de cobre absorbido en lugar del cobre total de la dieta, se puede cumplir el requisito de cobre de la vaca manteniendo altos niveles de rendimiento y concentraciones normales de cobre en el hígado (Weiss y Faulkner, 2016)

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia