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Brote de Diarrea Viral Bovina en Venezuela

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«Según reportes de ganaderos no han habido más casos desde hace aproximadamente unas tres semanas», señaló Dionel García, médico veterinario y director de la Policlínica Veterinaria Universitaria, quién junto a un equipo de profesionales del área veterinaria de la Universidad del Zulia en Venezuela, investiga las causas de muertes de unas 350 reses en el parcelamiento El Guaco, en Machiques de Perijá, y donde cerca de 30 fundos registraron incidencia del virus de diarrea viral bovina en el ganado.

Dos situaciones ya son evidentes para los investigadores. García dijo que «el brote se paralizó», de acuerdo a las consultas a los productores, y ahora se recomienda, tras las medidas de bioseguridad ordenadas por el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (Insái), vacunar. «La recomendación es anual. Hay que seguir los protocolos, hay que atacar el foco y el perifoco (…) hacer una vacunación y revacunación a los 21 días».

En Perijá se instalaron dos alcabalas sanitarias. Una en el poblado de San Felipe, cerca del parcelamiento y otra en la entrada a El Guaco, aseguró Isa Hernández, funcionaria del Insái. La vigilancia se intensificó tras conocerse el resultado preliminar y reconocerse el diagnóstico.

A casi cinco meses del brote, desde octubre cuando se reportaron los primeros vacunos enfermos se prohibió la movilización de las reses y se ordenó la vacunación de los animales contra el virus, enfermedad que nunca se había registrado en esas magnitudes de mortalidad en el país.

Los expertos, apoyados con el levantamiento de data elaborado en coordinación con la Gobernación del Zulia, determinaron en el informe que había 280 animales muertos, pero por la falta de denuncias de algunos productores, estimaron que las muertes estén en 350 y, de acuerdo a la «evidencia epidemiológica, serológica y además de eso la clínica que presentan los animales», agrega García, diagnosticaron: diarrea viral bovina.

No se atreven a precisar si es tipo II. Faltan todavía más pruebas. Hay exámenes a muestras que están pendientes por realizar. Uno de ellos es el de reacción de cadena de polimerasa, en la que se determinan las características de la cepa del virus. Se analizan las moléculas.

José Manuel Rodríguez, decano de la Facultad de Ciencias Veterinaria, aseguró en el foro sobre el Problema en el Guaco, Diagnóstico y Soluciones, celebrado ayer en esa institución, que tuvieron la certeza de que había un proceso de infección al descartar en las pruebas de laboratorio que la «sospecha de intoxicación» por planta desapareció.

Se defendió de la demora en el resultado al explicar que la responsabilidad de LUZ era determinar qué pasaba con el rebaño agotando los métodos de investigación, procedimiento que aún continua para precisar la tipología. «A nivel de laboratorio de enfermedades infecciosas,(y) el laboratorio de genética molecular, se está trabajando una identificación definitiva del virus».

Expediente

  • En El Guaco hay más de 48 fundos, de los cuales cerca de 30 registraron muertes de animales bovinos.
  • Hasta enero se contabilizaron 300 decesos por hemorragia. La cifra aumentó a finales de febrero a 350.
  • Un equipo de médicos veterinarios de LUZ, Insái y Secretaria de Desarrollo Agropecuario de la Gobernación del Zulia inició las investigaciones.
  • En más de 800 mil bolívares fuertes se calcularon las pérdidas.

 

Fuente: La Verdad

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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