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Bolivia: Cuando un Estado se Propone Elevar el Consumo Per Cápita de Leche

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En los últimos ocho años Bolivia logró duplicar el consumo de leche hasta llegar a 55,3 litros per cápita y logró salir del último lugar de la región sudamericana para escalar al séptimo lugar y proyectó como nuevo reto alcanzar a más de 100 litros hasta el 2020.

En los últimos ocho años Bolivia logró duplicar el consumo de leche hasta llegar a 55,3 litros per cápita y logró salir del último lugar de la región sudamericana para escalar al séptimo lugar y proyectó como nuevo reto alcanzar a más de 100 litros hasta el 2020, según el gobierno del presidente Evo Morales.

La ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Teresa Morales, explicó que cuando el presidente Evo Morales ingresó al gobierno hace ocho años (enero de 2006), el consumo de leche por persona cada año era de 27,9 litros, pero esto fue aumentando gradualmente y en 2013 se llegó a 55,3 litros.

«El nuevo reto del gobierno es hora es superar los 100 litros per cápita hasta 2020 porque vamos a democratizar el consumo de leche, tenemos nuevos emprendimientos como bajar el costo de la leche», manifestó a la Xinhua la titular de Desarrollo Productivo.

Actualmente, en Bolivia el consumo de leche, incluidos los derivados como yogurt y quesos, es de 55,3 litros por persona al año, nivel bajo con relación a otros países de la región, de acuerdo con informes oficiales del gobierno.

De acuerdo con informes proporcionados por el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural en el contexto sudamericano en consumo de leche por persona en litros el primer lugar ocupa Uruguay con 239, luego Argentina 170, en tercer lugar Brasil con 161, Chile 145, Colombia 141, Perú 80 y en séptimo lugar Bolivia con 55 litros de leche per cápita anual.

Además los datos oficiales muestran que en Bolivia en 2006 cuando Morales comenzó su primera gestión el consumo de leche por persona alcanzaba a 27,9 litros promedio, en 2007 bajó a 27,3, luego en 2008 llegó a 29, 2009 a 28,3, en 2011 36,6, en 2012 a 44,5 y en 2013 alcanzó a una cifra récord a 55,3 litros per cápita al año.

El gobierno presentó a fines de junio pasado seis nuevos productos de leche en polvo que lanzó el gobierno, tras firmar un convenio con la empresa privada PIL Andina que es la más grande de distribución de leche en Bolivia.

Dentro de estos nuevos productos se destaca la leche entera en polvo instantánea de 1 kilo que se venderá a solo Bs 33 (4,5 dólares), cuando un producto de solo 760 gramos costaba Bs 46 (6,6 dólares). Se manifestó una reducción de casi el 40 por ciento en el precio, por lo que es una «gran oferta para las amas de casa».

«Tenemos la política de alimentar mejor a nuestro niños, ahora los niños y niñas de toda Bolivia podrán consumir leche porque su precio es accesible. Continuaremos con esta política en favor del pueblo, principalmente de los más vulnerables y pobres», aseveró la ministra.

Leche Versus Alcohol + Gaseosas

El consumo de cerveza y gaseosas en Bolivia superaba hasta algunos años al de la ingesta de leche, según un estudio difundido por la empresa privada PIL Andina.

«Los bolivianos consumíamos menos de 30 litros anuales de leche por persona, pero en el mismo período se consumen 48 litros de cerveza y 50 de gaseosas, productos nada beneficiosos para el organismo», afirmó Tito Orellana, gerente comercial de PIL.

Orellana agregó que el consumo mínimo de leche por cada habitante en los países en vías de desarrollo debería ser de 52 litros por año, mientras que el ideal es de más de 150 litros.

Pese a que en Bolivia se consume más litros de cerveza que leche, el consumo en el país es bajo en comparación con otras naciones, según un estudio del 2012 encomendado por la Cámara Boliviana de Fabricantes de Cerveza (Coboface).

Esta investigación señala que la industria de la cerveza genera en el país 3.800 empleos entre directos e indirectos y su contribución al fisco entre 2010 y 2012 fue de 180 millones de dólares, pese a que su consumo en el país es bajo en comparación con otras naciones.

Entre 2010 y 2012, según el estudio, la producción de cerveza llegó a 3,4 millones de hectolitros, mientras que la demanda alcanzó a 3,3 millones de hectolitros (cada hectolitro equivale a 100 litros).

Para subir el consumo de leche en Bolivia a un ritmo per cápita anual a 50 litros y dejar el estigma de consumo elevado de cerveza que alcanza a 38 litros al año, el gobierno y la Asamblea Legislativa lograron viabilizar una ley que crea un impuesto adicional a la cerveza y otras bebidas alcohólicas.

Está vigente una ley que grava un nuevo impuesto a las bebidas alcohólicas y que promoverá el consumo de leche a través de Fondo de Apoyo al Complejo Productivo Lácteo (Proleche).

Bolivia en 2010 se consumía per cápita 30 litros de leche al año y sólo de cerveza sin contar con las otras bebidas alcohólicas el consumo es de 38 litros per cápita anual, según los datos del Ministerio de Desarrollo Productivo.

La ministra de Desarrollo Productivo, Teresa Morales, lamentó que en Bolivia se consuma más cerveza y gaseosas al año. «El primer objetivo del gobierno del presidente Evo Morales era aumentar el consumo de leche a 50 litros anuales per cápita y se lo consiguió en 2013, ahora queremos sobrepasar los 100 litros para el 2020», aseveró la ministra.

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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