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Argentina – Expertos del INTA Logra Mejorar el ADN de los Animales en una Sola Generación

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Mediante la edición génica, la inhibición o introducción de uno o más genes permitirá el desarrollo de rodeos mejor adaptados al ambiente y favorecerá el bienestar animal. Expertos del INTA analizan el aporte de esta herramienta a la ganadería del futuro.

La posibilidad de lograr genotipos mejorados en una sola generación implica un ahorro sustancial de tiempo y recursos que permitirían potenciar los programas de mejoramiento de la Región de manera sustancial. Así lo creen los especialistas del INTA. El potencial de la edición génica y su aporte a la ganadería del futuro.

Para Sergio Feingold –coordinador nacional del programa nacional de Biotecnología del INTA–, “la Edición Génica (EG) representa una revolución tecnológica pocas veces vista, debido no sólo a sus particulares ventajas técnicas sino a la posibilidad de introducir modificaciones genéticas con alta eficiencia e inusitada velocidad”.

Se estima que esta técnica puede reducir drásticamente los tiempos del mejoramiento y puede producir una ventaja radical en los programas de mejoramiento tanto en animales como en plantas, por su menor costo y mayor accesibilidad por parte de dichos programas.

En este sentido, Nicolás Mucci –investigador del Laboratorio de Biotecnología de la reproducción del INTA Balcarce, Buenos Aires– no dudó en asegurar que esta herramienta “puede producir profundas transformaciones en la industria biotecnológica agropecuaria, dada su potencialidad, sus costos moderados y un nuevo escenario regulatorio”.

Para que todo esto sea posible, resulta fundamental tener instalada una plataforma de capacidades, elegir adecuadamente las características que se desean mejorar y tener disponible el germoplasma élite adecuado. “Esta tecnología es una poderosa herramienta que está al servicio del mejoramiento genético a fin de potenciar el excelente trabajo que se viene haciendo hace décadas”, señaló Feingold.

Es que, de acuerdo con el especialista en Biotecnología, “las posibilidades de innovación se multiplican y potencian, en función del entendimiento de los genomas, de la identificación de los genes y sus reguladores, y de su impacto en el fenotipo”.

“Esto plantea un escenario –agregó Mucci– donde el conocimiento es la llave principal para los desarrollos innovadores y no dependientes de la propiedad intelectual de un gen”.

Feingold: “La Edición Génica (EG) representa una revolución tecnológica pocas veces vista”.

 

Animales editados, según la necesidad

“La Edición Génica (EG), apoyada en biotécnicas reproductivas existentes, constituye un avance significativo en las tecnologías de modificación genética con un consecuente impacto en el aumento de la variabilidad”, explicó Mucci.

Así, mediante esta herramienta es posible incorporar, en el genoma de los animales, alelos, genes o rasgos deseables de otras razas, o bien inhibirlos para mejorar la producción y calidad de los alimentos, así como favorecer el bienestar animal.

Por ejemplo, mediante la adición de mutaciones simples pero precisas, la EG ofrece la oportunidad de generar animales que producen leche de mejor calidad nutricional o con inhibición en la secreción de proteínas alergénicas.

A su vez, es posible introducir el alelo dominante polledpara lograr la ausencia de cuernos y derivar éste carácter a la progenie. Así, se evita el desmoche químico o “al hierro” –realizado en los primeros meses de vida en terneros de razas lecheras–, lo que contribuye al bienestar animal y al manejo del rodeo.

La EG también puede modificar características poligénicas complejas como las asociadas con tolerancia al calor y resistencia a parásitos. Asimismo, los microorganismos ruminales también pueden ser editados para mejorar la digestibilidad o reducir la producción de gas metano asociado con el efecto invernadero.

En tanto, los rasgos de rusticidad perdidos con la selección fenotípica podrían reintroducirse en el genoma de razas mejoradas y aumentar la variabilidad en la población.

 La EG permite la mutación de regiones específicas del genoma mediante una nucleasa específica de ADN que provoca cortes en una doble cadena.

 

Cómo se edita el genoma

“La EG permite la modificación de regiones específicas del genoma mediante una nucleasa específica de ADN –orientada por una guía proteica o de ARN– que provoca cortes en una doble cadena”, explicó Mucci.

Estos cortes son reparados por la propia maquinaria celular con la posibilidad de introducir errores –deleciones o inserciones– que alteran regiones promotoras o el marco de lectura, provocando el virtual “apagado” del gen en cuestión.

Asimismo, mediante la unión de extremos homólogos es posible introducir un fragmento de ADN con la secuencia de la región codificante del gen alterada. Así, se produce un recambio alélico o un cambio en la expresión del mismo, si es en la región reguladora.

“De manera análoga, esta técnica permite crear sitios específicos de inserción y, de este modo, se cuenta con la posibilidad de corregir errores puntuales en el código genético o bien de introducir uno o más genes de interés, generando animales con capacidad para generar proteínas de otras especies”, detalló Mucci.

“La posibilidad de generar modificaciones en la secuencia de ADN en ausencia de secuencias genéticas foráneas puede determinar que los organismos mejorados no se serán diferentes a las modificaciones generales para su comercialización”, detalló el investigador.

De acuerdo a la reglamentación argentina vigente, los productos derivados de esta nueva tecnología estarán sometidos al mismo régimen regulatorio que aquellos generados por mejoramiento convencional, si no existe incorporación de ADN foráneo.

 

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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