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Adecoagro Completó la Compra de dos Plantas de Leche y Quesos

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Dos plantas de procesamiento de leche y quesos, ubicadas en Chivilcoy (Buenos Aires) y Morteros (Córdoba), que pertenecían a Sancor, como también las marcas Las Tres Niñas y Angelita, ya son parte del sistema de producción sustentable de alimentos que promueve Adecoagro.

La compañía, que nació en 2002 de la mano de un grupo de emprendedores argentinos, continúa invirtiendo para liderar el desarrollo agroalimentarios en el país.

Estas adquisiciones están en línea con el desarrollo de un sistema sustentable de producción de leche que la empresa viene realizando en los últimos 10 años en sus campos en el sur de Santa Fé, y en la que ya invirtió más de 170 millones de dólares. La planta bonaerense procesa leche, y la cordobesa tanto leche en polvo como quesos.

Hoy Adecoagro ya cuenta con más de 8.000 vacas en ordeñe en sus tambos modelo, generando diariamente más de 300 mil litros de leche, y en los que generaron en estos años más de 250 nuevos puestos de trabajo. También, como parte del sistema integrado y sustentable, en dicho establecimiento se produce energía eléctrica a partir del estiércol de las vacas.

El tambo de Adecoagro en Santa Fe obtiene un promedio 36 litros de leche por vaca.
Ya están en marcha las obras para llegar a un volumen de 14.500 vacas y 550 mil litros de leche en los próximos dos años, generando más empleo.

Con las plantas y marcas adquiridas la compañía busca incrementar la eficiencia de su sistema productivo generando productos tanto para exportación como para mercado interno.

“Argentina es uno de los países más eficientes del mundo para la producción de leche debido a sus condiciones agroecológicas únicas y a la capacidad profesional de su capital humano. Tenemos que lograr que los productores obtengan un precio rentable por su leche y poder ofrecer a los consumidores productos de la mejor calidad a precios accesibles. Para eso hay que ser eficientes y competitivos a nivel mundial”, aseguró Mariano Bosch, cofundador y CEO de Adecoagro.

El comunicado oficial de la empresa destaca que «de esta manera, Adecoagro continúa dando pasos en la lechería argentina e incrementando su producción en forma sustentable, generando empleos genuinos y promoviendo el desarrollo de las comunidades donde se encuentra presente». MB

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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