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Adaptando Ganado al Pastoreo al Engorde Intensivo: Experiencia en Paraguay

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Se presenta la experiencia de un emprendimiento ganadero de carne en Paraguay, donde se utiliza el grano entero de maíz como base alimenticia. En este sentido, los animales tienen una alimentación prácticamente monogástrica. Los resultados fueron muy alentadores, ya que la ganancia de peso diario osciló entre 1,5 y 1,8 kg de carne. No obstante, la materia prima utilizada para las raciones (maíz), deberá poseer calidad de exportación. De no ser así, será imposible lograr la conversión de carne mencionada y los costos no compensarían el negocio.

La alimentación a grano entero representa un negocio muy oportuno por los precios actuales del maíz y las condiciones favorables de la carne, además de aportar positivamente al mejoramiento del sistema de confinamiento en el campo. De esta manera, el objetivo de producir “a grano entero” es alcanzar un determinado peso de terminación, mediante la aplicación del programa. Sin embargo, para brindar el alimento a los ejemplares, deberá realizarse indefectiblemente un proceso de adaptación, debido a que muchos provienen de la región occidental (Chaco) donde su alimentación es a base de pasturas o fardos de heno, es decir que el animal desarrolla un proceso digestivo ruminal, como es habitual.

Proceso

Primeramente, se recibe a los animales provenientes de otros establecimientos que utilizaban la nutrición con pasturas. En algunos casos, antes de llegar al confinamiento ya reciben una leve adaptación, de tal manera a que el periodo sea menor (tres a cuatro días), para pasar a consumir el grano entero propiamente dicho. Los ejemplares cuya nutrición de origen no se basó en granos deberán recibir una adaptación con periodos más prologados, que varían de10 a15 días.

Lo que se hace es quitar proporcionalmente la ración de heno en volumen de 10 y 15 %. Al día 12 se quita totalmente el vegetal, quedando únicamente maíz y un núcleo determinado en la ración. La relación es de 85 % de maíz y 15 % de núcleo. El primero aporta energía, mientras que el segundo otorga proteínas, minerales y otros aditivos. La combinación de energía más proteína completa la nutrición que el animal requiere para alcanzar el ciclo de terminación.

Los vacunos, una vez adaptados, levantan totalmente el maíz y prácticamente no lo mastican. De esta manera, el alimento va directamente al rumen. Luego flotará en el líquido ruminal; tocará las paredes del rumen y se producirán las contracciones para que el animal regurgite y aproveche el maíz (químicamente), después de masticarlo y romperlo.

Con el sistema de confinamiento a grano entero, la digestión de los bovinos pasa prácticamente del sistema ruminal al monogástrico, por lo que es imprescindible la adaptación. Esto se debe a que los vacunos, que usaban al pasto como fibra, lo reemplazarán por el maíz, que actuará en el organismo para la conversión en carne.

Tamaño y Calidad del Maíz

En este punto es importante considerar el tamaño y la calidad del maíz, debido a que si el grano es muy pequeño, el resultado será desfavorable. El maíz de segunda le cuesta al productor G. 50 menos y en consumo de 7,5 y 8 kg, representa G. 400 la diferencia de costo. Sin embargo, el animal consumirá más materia prima para satisfacer su requerimiento nutricional, aumentando a 2,7 % en vez de 2,2 % (consumo requerido), lo que se traducirá en2 kgmás de ración por día, es decir, G. 2000 más cada día. De esta forma, lo que se pretende “ahorrar” con menor calidad de maíz, sale caro en el sistema de confinamiento, ya que no es rentable.

Por otra parte, el animal siente la diferencia en la calidad de alimento, debido a que le causa acidez. El maíz de segunda no actuará como fibra y pasará de largo por el rumen sin ser digerido; con esto, se pierden nutrientes y el pelet que se está ofreciendo. Finalmente, el animal no evolucionará correctamente y por este motivo es fundamental en primerísimo lugar, invertir en la calidad de la materia prima con que se alimentará al animal.

Experiencia

De acuerdo a la experiencia obtenida con el sistema nutricional “a grano entero”, lo normal es que el animal consuma 2,2 % de su peso corporal, osea 8,5 kg por día, debido a que si sube a 2,7 o 2,8 %, dicho porcentaje representará 12 kg diarios. Esta última cifra representa un problema que debe ser revertido, lo cual puede lograrse únicamente con una elevada calidad de los granos, o sea el “maíz tipo exportación”. En síntesis, en el confinamiento a grano entero no funcionan aquellos pequeños o partidos.

Costo – Beneficio

En lo que refiere a aspectos productivos y económicos, y de acuerdo a las evaluaciones del sistema, es necesario proveer la cantidad y calidad de alimento en el tiempo establecido para terminación, sin pasarse una sola jornada, ya que cada ración/día tiene un costo por animal. Esto quiere decir que una vez ingresados los animales al sistema, no permanecerán más de 55 a 60 días.

Una experiencia en el año 2013, con terneros carimbo, con tres animales ingresados al sistema, con una permanencia mayor a los 100 días, registró un desequilibrio financiero o de costos, debido a que un prolongado periodo no compensa los gastos realizados. En el caso de las vaquillas, los costos se igualaron; mientras que la categoría que más rindió es la de novillos con350 kgy más.

Ganancia de Peso

Teniendo en cuenta la planilla de producción, hasta setiembre de este año se vendieron 319 animales producidos bajo el sistema. Los ejemplares lograron ganancias de peso de 1,5, 1,4 y 1,8 kg por día en las diferentes tropas. En cuanto al primer envío de novillos de estructura más grande a frigorífico, se alcanzó hasta 2 kg de peso por día, por animal.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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