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Recomendaciones para una buena crianza de terneros

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La crianza de los terneros es un punto problemático en las lecherías. Lento crecimiento, enfermedades y muertes son frecuentes en muchas empresas. Así se complica, sobre todo, la reposición de hembras del rodeo. La situación se puede mejorar con un buen manejo de las instalaciones y de alimentación, aspectos que fueron considerados por el especialista Carlos Catracchia.

Luego de paridas, la vacas del tambo comienzan su lactancia y las crías enfrentan el desafío de sobrevivir y crecer separadas de sus madres. Una vez que el ternero nació y tomó calostro, hay que proporcionar las condiciones para su desarrollo, con instalaciones adecuadas, un programa de alimentación para las distintas etapas de la crianza y correcta sanidad. “Luego de nacido, el ternero debe desarrollar a una tasa tal que permite la expresión de todo su potencial genético”, recomendó Catracchia.

Cualquiera sea el sistema de crianza empleado -a galpón, en boxes individuales, en estacas al aire libre, etc.- el manejo debe minimizar los riesgos de mortandad. Genéricamente los sistemas se clasifican en:

  • Crianza colectiva: se arman grupos reducidos de animales que reciben alimentación en baldes o mamaderas en bretes a la par o espina de pescado (por ejemplo de menos de 12).
  • Crianza individual: puede ser en boxes o jaulas bajo galpón o a la intemperie y procura evitar el contacto entre terneros y el contagio de enfermedades.

Instalaciones

“La elección de un sistema u otro depende del tamaño del rodeo, de las instalaciones disponibles y de la inversión que quiera realizar el empresario”, distinguió el orador. Más allá de esas diferencias, cualquier sistema debe tener instalaciones con tres características:

  • Separación de áreas: se debe diferenciar muy bien el área de alimentación del área de descanso de los terneros. Los planos no se deben compartir armando camas para el descanso dónde están los comederos y bebederos.
  • Protección del frío y del viento: los terneros necesitan reparo, sobre todo del viento frío. Sufren mucho la pérdida de temperatura cuando hay viento. “Los terneros se llevan muy mal con las corrientes de aire; por eso, los galpones de crianza que funcionan bien son los que controlan el flujo de aire en el interior. No debería haber corrientes en el primer metro del piso hacia arriba”, aconsejó Catracchia.
  • Ventilación: sobre todo en las instalaciones bajo techo se requiere circulación de aire para evitar la concentración de amoníaco.

En los sistemas de crianza individual con boxes bajo techo se debe respetar la separación de áreas: en un extremo debe estar el comedero y el bebedero separado todo lo posible de la zona de cama. Además, tiene que preverse la ventilación y que las aberturas puedan cerrarse completamente en invierno, por lo menos hasta el primer metro de altura, para que los terneros no sufran el frío y desarrollen enfermedades.

En los sistemas colectivos también se requiere un área de descanso separada del área de alimentación, con muy buen reparo y ventilación.

Una buena cama de descanso es aquella que permite que el ternero esté en un ambiente limpio, seco y con la menor carga de bacterias posible, sin corrientes de aire. “Si los terneros pasan varias horas echados significa que la cama está funcionando bien”, ilustró Catracchia.

Foto. La crianza individual puede ser en boxes o jaulas bajo galpón o a la intemperie; esta procura evitar el contacto entre terneros y el contagio de enfermedades


Programa de alimentación

Una vez que el ternero se ubica en el mejor ambiente posible, debe ser sujeto de un muy buen programa de alimentación para su desarrollo. La primera premisa para una buena nutrición es establecer la época de primer entore. Es decir, determinar a qué edad se va a dar servicio a las hembras que se crían en la guachera. Definido eso, se pueden establecer las metas de peso a los 60 días, a los 180 días y al preservicio. Por ejemplo, se puede aspirar a una ganancia de 800 gramos por día durante la crianza.

Como criterios generales, Catracchia dijo que “las terneras se deben deslechar con el doble del peso de nacimiento” y consumiendo “no menos del 3% de su peso vivo como alimento balanceado”. A su vez, para un rodeo Holando Argentino, el primer servicio de vaquillonas puede ser a los 13 meses, con los animales llegando al 55% de su peso adulto, para parir con el 85% del mismo.

El especialista recomendó armar un programa de alimentación que gradualmente vaya transformando el aparato digestivo del ternero al nacer, que funciona como un monogástrico consumiendo leche, hacia una condición de rumiante, con varios estómagos, capaz de digerir alimentos sólidos.

En términos de alimentación, la guachera tiene tres periodos:

  • Cuatro semanas de animales lactantes
  • Cuatro semanas en las que hay que pasarlos de lactantes a rumiantes
  • Cuatro semanas en las que ya son rumiantes, en la que solo consumen alimentos sólidos

En las primeras cuatro semanas, el ternero debe recibir grandes cantidades de leche que le aporten defensas y permitan el máximo crecimiento posible. A partir de la quinta semana se puede empezar a programar un desleche progresivo.

En ese momento se busca que el ternero consuma suficiente cantidad de alimento sólido como para desarrollar el rumen y llegar a la octava semana con un consumo de alimento del 3% del peso vivo. En la semana novena ya debe poder consumir solo alimento sólido, que le permita alcanzar alto ritmo de crecimiento.

Los terneros deben recibir suficiente agua limpia, leche y alimento iniciador desde el primer día. “Habitualmente, los terneros chicos toman poca agua -por ejemplo 100 mililitros por día-, pero esa pequeña cantidad la necesitan para acompañar el consumo de alimentos. Al tomar la leche, inmediatamente no consume alimento sólido, sino que va buscar agua antes”, explicó Catracchia. El agua debe darse 20 minutos después del suministro de la leche.

Foto. En una crianza colectiva, se arman grupos reducidos de animales que reciben alimentación en baldes o mamaderas en bretes a la par o espina de pescado (por ejemplo de menos de 12)


Durante los primeros días de vida de los terneros, hay varias premisas por respetar en la rutina de alimentación:

  • Tomar leche sí o sí. En los primeros tres días, la prioridad es que los terneros tomen la leche. “Si un ternero recién nacido pasa 12 horas sin tomar leche, entra en un proceso de acidosis y no puede regular la degradación de la grasa corporal y se torna susceptible de enfermedades. Si un ternero no quiere tomar leche, no debería ser sujeto de maltrato, metiendo la cabeza dentro de un balde; si no aprenden espontáneamente, habrá que dar la leche con tetina”, aconsejó.
  • Consistencia en el suministro. “A los terneros les gusta recibir siempre lo mismo: la misma temperatura de la leche, con la misma concentración de sólidos, libre de microbios y al mismo horario”, indicó el técnico.

En lo referido a calidad de la leche, es conveniente medir tres parámetros: sólidos totales, lactosa y coliformes. Los sólidos se pueden medir todos los días con un refractómetro, para monitorear su porcentaje, sobre todo si se da sustituto en vez de leche. También hay que tener en cuenta la concentración de lactosa. No debe superar los umbrales recomendados para no provocar diarrea; debería medirse una vez por semana. Asimismo, es importante controlar la concentración de coliformes, los microbios que producen diarrea en los terneros, que puede variar significativamente de semana a semana.

Entonces, la concentración de sólidos, lactosa y coliformes condiciona la salud de los terneros, porque valores anormales pueden generar diarrea. “Si en un lote de terneros aparece diarrea, habrá que tomar muestras de materia fecal, pero también poner la atención en la calidad de la leche”, resumió Catracchia.

En el terreno práctico, las etapas de la crianza exigen un programa de alimentación. Un ejemplo puede ser, en la primera semana, 2 litros de leche a la mañana y 2 a la tarde. En la segunda semana, se pueden suministrar 5 litros (2,5 y 2,5) y luego 4 a la mañana y 4 a la tarde, bajando el aporte a partir de la semana 6, para que el ternero consuma alimento sólido.

“No se deberían deslechar terneros por tamaño sino por consumo de alimento. Si no consume 3% de su peso vivo, el animal va a sufrir mucho en el momento en que se libere a la recría”, advirtió el veterinario.

Para el desleche insistió con dos reglas: “que haya duplicado el peso al nacer y que consuma el 3% del peso vivo van a determinar que pueda pasar a la etapa de recría en forma exitosa”. Todo combinado con un correcto plan sanitario.

Finalmente, Catracchia dijo que el programa de alimentación tiene que considerar el ambiente. “El ambiente no siempre juega a favor. En las primeras tres semanas de vida, un ternero, sometido a una temperatura ambiente de 5°C necesita mucho más alimento, sobre todo energía, para regular su temperatura, que si está en un ambiente de 20°C”, alertó.

Cuando crece los requerimientos van disminuyendo porque el animal gana capacidad de termorregular su temperatura. Estas diferencias “obligan a diferentes programas de alimentación en invierno y en verano, o a galpón o al aire libre”, concluyó.

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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