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La Ganadería Argentina sigue creciendo en exportaciones, producción y empleo

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A pesar de las ideas y vueltas en las políticas de exportación, la ganadería argentina sigue firme y crece tanto en exportaciones como en producción y empleo.

La ganadería argentina creció en exportaciones, producción y empleo en 2022

Argentina destaca como el líder mundial en consumo individual de carne vacuna y se posiciona en segundo lugar en consumo por habitante de carnes en general, incluyendo aves y cerdo, entre países con una población superior a un millón de personas. Estos datos están estrechamente relacionados con la importancia histórica de la ganadería en la economía argentina, ya que la mayor parte de la oferta para satisfacer esta demanda de carnes proviene de la producción nacional.

Debido a la fuerza de la actividad ganadera, el conjunto de las cadenas de carne y lácteos de Argentina generó más de 860,000 empleos en 2022, lo que representa un incremento del 0,6% en comparación con la estimación de 2021. Estos números indican que la ganadería es responsable de uno de cada cuatro puestos de trabajo en la agroindustria argentina. Además, considerando que el sector agrícola representa aproximadamente el 20% del empleo en la República Argentina, podemos concluir que la ganadería es responsable de 5 de cada 100 empleos en el país.

Debido a la significativa importancia de la carne de res en el consumo interno y en las exportaciones de Argentina, la producción bovina ocupa el 55% de los empleos en el sector ganadero, seguida por las cadenas láctea y aviar, que representan aproximadamente el 15% cada una. Por su parte, la cadena porcina es responsable del 10% de los empleos del sector ganadero.
Cada una de estas cadenas distribuye sus empleos en diversas actividades. En este sentido, las actividades primarias representan el 42% de los empleos ganaderos. Dentro de este grupo, se destacan la cría de animales, la engorda del ganado bovino y la producción de leche. En segundo lugar, la etapa de procesamiento y transformación ganadera representa el 31% del empleo en la cadena, incluyendo la faena de animales, el procesamiento de carne y la fabricación de alimentos, entre otras actividades.

Además, las actividades relacionadas con la comercialización de productos ganaderos representan aproximadamente el 22% de los empleos en la cadena. Por otro lado, el 4% restante corresponde a empleos relacionados con insumos, maquinaria y transporte.

Exportaciones que suben casi un 20% en 2022

Durante el 2022, el sector ganadero argentino experimentó un aumento tanto en los volúmenes como en los precios de sus exportaciones, lo que se tradujo en un incremento del 19,6% en el valor exportado. Todos los complejos ganaderos experimentaron un crecimiento en las exportaciones: las exportaciones de carne y cuero de bovino aumentaron más del 18%, mientras que el complejo lácteo experimentó un crecimiento superior al 23%. Por su parte, las exportaciones de equinos aumentaron un 5,7%, aunque el mayor crecimiento relativo se observó en el complejo avícola, que registró aumentos superiores al 24% en comparación con 2021.

Las idas y vueltas en las políticas de exportación de carne en Argentina, que incluyeron tanto restricciones como aperturas, junto con un entorno macroeconómico que en algunos momentos desalentó la inversión en la ganadería, han sido factores significativos que explican este resultado. Sin embargo, queda claro que si se establece un marco de incentivos más favorable, el sector tiene un gran potencial para crecer aún más y continuar impulsando el comercio exterior del país.

Se vuelve a la tendencia creciente

El informe de la BCR destaca también que el incremento en el consumo individual de carnes en Argentina, en consonancia con el aumento en los volúmenes de exportación. De esta forma, el país produjo un total de 6,17 millones de toneladas de carne en 2022. La mitad de esta cantidad corresponde a carne vacuna, aproximadamente un 38% corresponde a carne aviar y el 12% restante corresponde a carne de cerdo.

En los últimos 10 años, se ha observado un constante aumento en la producción de estas 3 carnes en Argentina. En este sentido, tanto la carne de vaca como la de pollo han experimentado un crecimiento superior al 20% en comparación con el año 2012, representando casi el 90% de la producción total de carnes. Sin embargo, la producción de carne de cerdo se ha duplicado en relación a los niveles de hace una década, siguiendo la tendencia de un consumo porcino en constante crecimiento en Argentina. Durante la última década, la producción porcina ha pasado de representar el 7% a alcanzar el 12% de la producción nacional de carnes.

Conscientes de la importancia del sector porcino, en el año 2020 la Bolsa de Comercio de Rosario lanzó Rosporc, un Mercado Digital de cerdos, una plataforma en línea donde los diferentes actores de la cadena de valor porcina pueden conectarse de manera segura y confiable para negociar la producción, estableciendo valores de referencia.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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