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Detectan rastros de fiebre aftosa en productos cárnicos importados a Australia

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En días pasados, en el aeropuerto de la ciudad de Adelaida (la quinta más grande de Australia) se descubrieron fragmentos del virus de fiebre aftosa, mientras que en Melbourne se están implementando pruebas luego de la detección de rastros virales en productos de carne de cerdo importados.

Según el ministro federal de Agricultura, Murray Watt, citado por ABC, las pruebas de bioseguridad en el aeropuerto de Adelaida detectaron los fragmentos en un producto de carne de res no declarado que llevaba un pasajero procedente de Indonesia.

Los únicos vuelos a Adelaida desde Indonesia son desde Bali, donde ha habido un brote de la enfermedad. Las personas pueden portar el virus hasta por 24 horas y ser una fuente de infección para los animales.

Hace unos días, también se encontraron fragmentos similares en lo que parece ser carne de cerdo importada ilegalmente en los supermercados de Melbourne. El director veterinario Mark Schipp explicó que las importaciones potencialmente ilegales se habían detectado después de que las autoridades aumentaran las auditorías de los minoristas.

“Los productos eran de países de los que [Australia no permite la importación de carne] y los productos se describieron como [de] origen vegetal, pero eran de origen animal”, aseguró.

Se cree que los productos fueron importados de China y se encontraron en un negocio minorista en el distrito comercial de Melbourne como parte de un ejercicio rutinario de vigilancia. Según Watt, las autoridades están llevando a cabo investigaciones adicionales sobre cómo los productos entraron a Australia y es probable que haya procesos legales.

Tapetes para limpiar zapatos del virus de fiebre aftosa

Esta no es la primera vez que se encuentran fragmentos virales de aftosa en aeropuertos, que son detectados por perros. Sumada a esta medida, el funcionario anunció que se usarán tapetes sanitarios en los aeropuertos para los viajeros que regresan de Indonesia, como se hizo al inicio de la pandemia para mitigar el virus de la covid.

Australia permanece libre de ambas enfermedades ya que no se ha detectado la presencia de un virus vivo, pero el ministro reiteró la importancia de adoptar medidas de bioseguridad. La recomendación además es limpiar los zapatos o ropa, o que dejen su calzado en el extranjero, como indicó el medio SBS.

A los viajeros que lleguen a Australia desde Indonesia se les pedirá que caminen sobre las alfombras para desinfectar sus zapatos. Las alfombras contienen una solución de ácido cítrico que desaloja la suciedad de la suela del zapato y la cubre con el ácido. Otras medidas de bioseguridad incluyen declaraciones de pasajeros, perfiles de todos los viajeros que ingresan desde Indonesia, entre otras.

Más de 230 000 animales infectados con fiebre aftosa en Indonesia

Tras incrementarse el brote de fiebre aftosa en Indonesia, Australia trata de contener la entrada de esta enfermedad. Una carta del Ministerio de Agricultura de Indonesia confirmó la entrada de la fiebre aftosa en Bali, con pruebas que confirmaron que 63 vacas estaban infectadas en tres sitios alrededor de la ciudad, reportó Edairynews.

Se impuso un bloqueo para impedir la entrega de ganado fuera de Bali. Las infecciones en Bali se suman a los más de 230 000 animales infectados en 22 provincias de Indonesia desde que se informó por primera vez del brote a principios de mayo. Indonesia inició un programa nacional de vacunación a mediados de junio y los informes de los medios indican que el número de animales vacunados hasta ahora ha llegado a 169 782.

La fiebre aftosa es altamente contagiosa y representa una gran amenaza para el sector ganadero de Australia y la economía australiana en general. La Oficina Australiana de Economía y Ciencias Agrícolas y de Recursos (Abares por sus siglas en inglés) estima que un brote generalizado tendría un impacto económico directo de 80 mil millones de dólares australianos en los próximos 10 años.

La propagación de la fiebre aftosa en Bali significa que se deben intensificar las medidas de bioseguridad. La religión principal en Bali es la hindú, lo que significa que hay una gran cantidad de cerdos, así como más de 600 000 cabezas de ganado repartidas por toda la isla.

“La presión ahora es realmente alta, ya que la infección estará en Seminyak y Canggu, las principales áreas turísticas en cuestión de días, si es que aún no está aquí”, dijo el Dr. Ainsworth a Beef Central.

Ainsworth dijo que no hay necesidad de restringir el turismo a Bali, solo reducir las posibilidades de que un viajero desconocido le cueste miles de millones de dólares a Australia y sus industrias ganaderas, sin mencionar las enormes implicaciones para el bienestar animal.

“Los viajeros ya están acostumbrados a una gran cantidad de intervenciones molestas por la covid, por lo que los requisitos adicionales, como asegurarse de que sus zapatos estén limpios y pasar una esponja húmeda con desinfectante antes de abordar y después de salir de su vuelo, me parecen soluciones simples y sensatas que puede ayudar a lidiar con el nuevo nivel de riesgo”, manifestó.

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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