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Producción de Leche Mundial ha Disminuido, Según informe de unas de las Principales Comercializadoras de Lácteos de EEUU

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Al igual que un informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), la compañía estadounidense TC Jacoby reveló en su reporte de mercado de la última semana de octubre que los suministros mundiales de leche se están reduciendo.

En EE. UU., el hato ganadero para leche es menor y la producción de leche apenas creció en septiembre. En Europa, los primeros indicios sugieren que la producción está una vez más por debajo de los niveles de hace un año.

Por ejemplo, el acopio en Países Bajos disminuyó 4,1 % en comparación con el 2020, la caída más pronunciada desde enero de 2019. El Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA por sus siglas en inglés) informó que “los suministros de leche son escasos” en Europa occidental.

De otro lado, la producción de leche australiana cayó 2,9 % por debajo de los niveles de hace un año, el volumen más bajo de septiembre en décadas. A su vez, las colecciones de sólidos lácteos de Nueva Zelanda cayeron 4% por debajo de los volúmenes del año anterior.

El clima húmedo ha frenado la producción de leche tanto en Australia como en Nueva Zelanda, pero se espera que los volúmenes se recuperen a finales de este año cuando aumente la temperatura.

Según este informe, Argentina es el único exportador importante de productos lácteos que informó de un crecimiento significativo en la producción de leche el mes pasado, pues las recolecciones de leche en septiembre superaron el año anterior en un 4,6%.

El reporte cita a la analista láctea latinoamericana Mónica Ganley, quien afirmó que el aumento de los precios de la leche ha seguido el ritmo de los crecientes costos de los alimentos, y añadió que es probable que la producción de leche argentina se mantenga fuerte.

La producción mundial de leche claramente ha cambiado a un ritmo más lento, sentenció la firma. El crecimiento entre los cinco principales exportadores de lácteos fue mínimo en julio y agosto.

Mientras tanto, la demanda mundial de lácteos va a toda marcha. En lo que va del año, China ha importado volúmenes récord de productos lácteos. El gigante asiático ha acumulado leche en polvo, lo que genera preocupaciones de que las importaciones se detengan abruptamente.

China ha importado tanta leche en polvo que casi ha agotado los inventarios de Oceanía. Nueva Zelanda y Australia representaron solo el 20 % de las compras de leche en polvo descremada de China en septiembre, su segunda participación mensual más baja en las últimas dos décadas.

Por ello, Estados Unidos se convirtió en el principal proveedor de esta leche a China por primera vez en ocho años. Si bien las importaciones de productos lácteos de este país se desaceleraron en septiembre, en la mayoría de categorías siguen siendo más altas que hace un año.

La lenta producción de leche y el aumento de precios en Oceanía y Europa han creado grandes oportunidades para las exportaciones de leche en polvo de Estados Unidos y América Latina. Esto ha elevado el precio de la leche en polvo descremada a su nivel máximo en siete años.

La producción de mantequilla se ha desacelerado debido a la feroz competencia por la crema de leche, pues los productores de queso están usando mucha más leche y crema que en años anteriores, en tanto que la demanda de productos de suero de leche con alto contenido de proteínas ha seguido creciendo.

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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