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El Panorama de la Industria Láctea a Futuro

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Una nueva investigación realizada por la Universidad de Lund y Tetra Pak presenta cuatro escenarios posibles, Tetra Pak y la Escuela de Economía y Gestión de la Universidad de Lund han llevado a cabo recientemente un estudio conjunto que presenta cuatro escenarios plausibles para el futuro de la industria láctea.

El estudio analiza seis mercados globales clave para examinar cómo las incertidumbres generadas por las tendencias socioambientales y las transiciones tecnológicas podrían transformar el panorama lácteo en los próximos diez años.

Frederik Wellendorph, Vicepresidente de la unidad de negocios de alimentos líquidos de Tetra Pak, afirma que: «El sector de alimentos y bebidas experimentará una enorme transformación durante la próxima década, y la industria láctea lo sentirá aún más. Claramente, quedan muchos desafíos por delante, pero también hay muchas oportunidades para los fabricantes. La clave del éxito en el nuevo horizonte será la flexibilidad y responder de manera proactiva a la ola de cambios disruptivos «.

Christian Koch, de la Facultad de Economía y Gestión de la Universidad de Lund, añadió: «La industria láctea mundial está en el epicentro de la transformación alimentaria mundial, y el marco de esta transición ya están empezando a tomar forma. Este proyecto de la Universidad de Lund, en colaboración con Tetra Pak, ha utilizado diversas metodologías para desarrollar escenarios para la industria láctea en 2030 y los sectores de proceso y distribución de alimentos relacionados. Los escenarios son lo más diferentes posible entre sí, dentro de los límites de la realidad y credibilidad. Por lo tanto, todos deben considerarse como resultados futuros posibles «.

El estudio «Global trends affecting dairy strategies», consiste en un proyecto de investigación de 18 meses de la Escuela de Economía y Gestión de la Universidad de Lund (LUSEM) que está respaldado por Tetra Pak, analiza el panorama lácteo actual y pronostica cómo será la industria láctea en 2030. El equipo de investigación de LUSEM está formado por los cuatro profesores Thomas Kalling, Matts Kärreman, Magnus Johansson y Christian Koch. Al analizar seis mercados globales clave (Reino Unido, EE. UU., China, India, Nigeria y Brasil), el estudio describe cuatro escenarios posibles: «Evolución Láctea», ‘Lácteos verdes’, ‘Nueva fusión’ y ‘Nuevos alimentos’ cada uno de los cuales demuestra la interacción variable entre las distintas tendencias socioeconómicas y la transformación tecnológica.

Los cuatro escenarios presentan una gran cantidad de factores que podrían cambiar el contexto empresarial. Anticipándose a esta transformación, Tetra Pak ya ha comenzado a colaborar con start-ups y centros académicos para acelerar la comprensión del comportamiento de diferentes proteínas en diferentes condiciones de procesamiento. Esto hará posible crear soluciones que permitan a la Industria aprovecharse de los cambios que se avecinan en el sector tradicional de la leche de vaca, las bebidas de origen vegetal y las alternativas lácteas desarrolladas en laboratorio.

Se llegó a los cuatro escenarios posibles del estudio utilizando la metodología basada en el enfoque de planificación de escenarios de Oxford, identificando factores predeterminados, como cambios demográficos y cambio climático, y las posibles disrupciones que surgen de las incertidumbres críticas como la transformación tecnológica y los cambios socioambientales.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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