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FAO: Producción de Carne y Leche Aumentará en el Mundo para el 2030

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El mercado, influido principalmente por la demanda de pollo, seguirá estando dominado por los mayores productores, en concreto por Brasil, China, la Unión Europea y Estados Unidos, señaló la FAO.

La producción mundial de carne aumentará 20% para el 2030 y la de leche lo hará en 33%, según las proyecciones de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En un nuevo informe, destaca que el 77% del incremento en la producción de carne se dará en los países en desarrollo (sobre todo en Argentina, China, Brasil, la India, México y Pakistán) y el 23% en los más desarrollados.

El mercado, influido principalmente por la demanda de pollo, seguirá estando dominado por los mayores productores, en concreto por Brasil, China, la Unión Europea y Estados Unidos.

Mientras, la producción global de leche subirá 33% entre el 2015 y 2030, año en el que la India sustituirá a la UE como el principal productor y, junto a Pakistán, sumará un tercio de toda la que se produce.

La demanda de los productos animales en su conjunto crecerá 70% entre el 2005 y 2050, en especial en países en desarrollo donde el consumo de alimentos procedentes de los animales es bajo.

El director del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), Shenggen Fan, recordó en la presentación del informe que, en la mayoría de países de Asia y África, el consumo de carne está entre 10 y 12 kilogramos per cápita al año.

A su juicio, ese «déficit de acceso a la proteína animal» debe reducirse, entre otras cosas, para que los niños no tengan carencias de nutrientes que les hagan sufrir retrasos en su crecimiento.

El experto de la FAO Alejandro Acosta, autor del informe, agregó que la ganadería contribuye al 33% de las proteínas que las personas toman a nivel mundial y al 17% de las calorías.

Hasta 1,300 millones de personas trabajan en las cadenas de productos ganaderos, un sector que representa un 40% de la producción agrícola en los países ricos y un 20% en los pobres, según la ONU, que calcula que unos 500 millones de pobres dependen de los animales para sobrevivir.

Un problema de sostenibilidad está relacionado con el uso de agua que requiere la producción ganadera, que toma el 30% de los recursos hídricos destinados a la agricultura (que a su vez absorbe el 70% de todo el agua dulce disponible).

También preocupan sus emisiones directas de gases de efecto invernadero, que suponen un 8% del total (14.5% si se suman otras indirectas como las derivadas del transporte, el procesamiento o el uso energético).

En ese sentido, Acosta destacó que esas emisiones se pueden recortar hasta 30% con mejores prácticas y tecnologías, al tiempo que las personas más pobres pueden ser más resilientes al clima si cuentan con animales entre sus activos.

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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