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Investigación en Francia Sobre los Aditivos Vegetales para Mejorar la Nutrición Animal

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Científicos de la Universidad de Angers Francia, y dos empresas, pretenden avanzar en el conocimiento sobre los aditivos naturales incorporados en la alimentación animal. Estos aditivos se usan para la protección de la salud de las granjas y reducir el uso de medicamentos y antibióticos

Una unidad de investigación de la Universidad de Angers, Francia, junto a dos empresas, han lanzado un laboratorio conjunto para trabajar en el desarrollo de una nutrición animal de precisión basada en aditivos vegetales, según informa la propia Universidad.

Este laboratorio tiene como objetivo avanzar en el conocimiento sobre los aditivos naturales incorporados en la alimentación animal. Estos aditivos se usan para la protección de la salud de las granjas y reducir el uso de medicamentos y antibióticos.

El enfoque del proyecto es conocer en profundidad el modo de acción y el desarrollo de modelos predictivos, asegurando la trazabilidad, estabilidad y homogeneidad de las moléculas activas presentes en los aditivos.

Por el momento, la gama de aditivos que están estudiando son los extractos de uva para la reducción del estrés oxidativo, prebióticos a base de cítricos para la salud intestinal y extractos de saponina para optimizar la producción de carne y leche. Además, el laboratorio también quiere desarrollar la próxima generación de su coccidiostático natural a base de saponina, un extracto utilizado en piensos para varias especies.

Actualmente, existe un volumen limitado en el suministro de la fuente principal que contiene saponina. Por ello, ahora quieren desarrollar otra formulación activa basada en una planta que contenga saponina y que pueda ser una fuente ilimitada.

Durante la investigación que llevarán a cabo, el equipo extraerá los compuestos activos de las plantas utilizando tecnologías avanzadas como la resonancia magnética nuclear. Por su parte, el modo de acción se centrará en la respuesta fisiológica del animal alimentado con una dieta suplementada con un extracto específico de la planta en cuestión. El objetivo es tener una indicación precisa de los mecanismos implicados para garantizar la efectividad de los aditivos.

Por último, informan que usarán a los insectos como modelos para estudiar el impacto de los extracto de las plantas en el microbioma intestinal. El desarrollo de los modelos biológicos en animales que son más fáciles de manejar, como es el caso de los insectos, hace posible establecer un paralelismo con los animales de granja.

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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