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Impulsan Proyecto de Ganadería Silvopastoril en México

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El Sistema de Manejo de Ganadería Silvopastoril supone una convivencia del aprovechamiento ganadero con el arbolado, selvas y bosques templados.

Hay avances importantes para instrumentar un Sistema de Manejo de Ganadería Silvopastoril, lo que supone una convivencia del aprovechamiento ganadero con el arbolado, la vegetación de las selvas, los bosques templados de varias regiones del estado mexicano de Jalisco.

Con este esquema se busca disminuir la práctica de los desmontes en la actividad agropecuaria, además de incidir en un enfoque sustentable del sector primario, particularmente en la ganadería, informó el promotor del proyecto operado por la Dirección de Promoción y Fomento Rural de la Secretaría de Desarrollo Rural (SEDER), Seki Cinco Martínez.

Este programa será piloto a escala nacional y es resultado de los compromisos asumidos por el Gobierno de Jalisco en la cumbre de París y en otros enfocados al reto del cambio climático.

Seki Cinco Martínez resaltó que este esquema que busca fortalecer la actividad ganadera, pero con equilibrio ambiental, para evitar la presión a áreas forestales nativas, impulsar los pastizales y otras especies de flora de acuerdo a la vocación productiva de cada región o terreno.

El funcionario estatal detalló que los ganaderos interesados “están adaptando las actividades ganaderas para la conservación del medio ambiente haciendo rotación de potreros. Solicitaron cercos eléctricos, material vegetativo y semilla para el establecimiento de praderas”.

En Jalisco, el liderazgo del proyecto lo llevan la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (SEMADET) y la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), el INIFAP aportará el soporte técnico para la asesoría del ganadero en mejorar sus praderas con las especies más convenientes para la nutrición del ganado, como son ciertas leguminosas y gramíneas.

Por su parte, la SEDER aportará el recurso y en este momento, se encuentran en la fase final de dictaminación 27 solicitudes de ganaderos para obtener apoyos del programa Silvopastoril.

Cinco Martínez refirió que se tiene previsto el arranque con ganaderos de municipios jaliscienses, donde ya se tiene el antecedente de la participación en el esquema de Pagos por Servicios Ambientales promovido por la CONAFOR.

El funcionario estatal también puso de manifiesto que con este modelo de una ganadería silvopastoril, Jalisco se suma a una tendencia internacional que valora esta vertiente en un enfoque holístico del manejo de los recursos naturales, que actualmente es promovida por varios organismos, entre los que figura el Banco Mundial.

Los polígonos de los predios incluidos en el proyecto se tienen en las Regiones de la Costa de Jalisco, la Sierra de Amula y la Sierra Madre Occidental.

EL DATO

  • Los recursos aportados por el sector público se tienen a través de la bolsa de concurrencia de la Federación y Estados. Cada productor aportará 50 por ciento del costo de su proyecto. El monto máximo de apoyo oficial será hasta por 200 mil pesos.
  • Participa la CONAFOR a través del programa de Pagos por Servicios Ambientales.
  • Posteriormente, el Banco Mundial apoyará los proyectos con los bonos de carbono basado en resultados.
  • También hay opción de financiamiento adicional a través de los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura del Banco de México.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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