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Búfalos en Argentina: Negocio en Expansión

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Argentina tiene un gran potencial para la cría de búfalos, un animal con triple propósito (carne, leche y trabajo), que representa una oportunidad para diversificar pequeñas y medianas explotaciones agropecuarias, sobre todo en ambientes marginales.

Estas fueron algunas de las principales conclusiones del IX Congreso Mundial de Búfalos, organizado en Buenos Aires por la Federación Internacional de Búfalos (IBF, por sus siglas en inglés) y la Asociación Argentina de Criadores de Búfalos (AACB), con la asistencia de más de 500 productores, técnicos y especialistas de 40 países.

La Argentina es un jugador pequeño en el ranking mundial de la población bubalina, que asciende a 200 millones de cabezas (96% localizado en Asia). Con 100.000 de animales y 120 criadores distribuidos en Formosa, Corrientes, Chaco, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires, Salta, San Luis y Santiago del Estero, nuestro país es el cuarto productor de América latina, detrás de Brasil (que encabeza la lista, con 3,5 millones), Venezuela y Colombia.

«Somos, quizás, uno de los pases más chicos del mundo para la actividad, pero venimos teniendo un crecimiento sostenido, cercano al 15% anual», alentó Federico Romero, presidente de IBF, y apuntó que en 1976, cuando la actividad era incipiente, sólo teníamos 1.300 cabezas. Sin embargo, advirtió que la Argentina no puede crecer más rápido por su alto status sanitario, respecto de los países vecinos, lo cual le impide importar animales y la obliga a depender de su propia producción para aumentar los stocks.

El destino de la producción local de búfalos es casi exclusivamente la comercialización de carne, con exportaciones en alza. Desde 2005, la Argentina vende a Alemania y, a partir de octubre de 2009, realiza embarques con destino a Holanda. Además, recientemente se adjudicó un cupo de 200 toneladas de cortes Hilton.

Romero también destacó la aptitud lechera de los búfalos. «Tiene un potencial enorme, sobre todo en productos como la muzzarela y otros gourmet», dijo, y afirmó que los campos más bajos de la Cuenca del Salado podrían convertirse en una interesante cuenca lechera para esta especie, que se adapta a terrenos bajos e inundables.

José Eloy Agosti, quien se dedica a la cría de búfalos en Mercedes, Corrientes, con un plantel de 450 hembras inscriptas en AACB, destacó «las bondades de la especie: para campos duros, de pajonales, es mucho más rústico que el vacuno. En los sectores más marginales, el búfalo vive lo más bien, aunque se inunden».

En el mismo sentido se refirió Claudia Patricia Roldán, presidenta de la Asociación de Criadores de Búfalos de Colombia, para quien la Argentina cuenta con algunas tierras que no son aptas para el ganado vacuno, y que podrían aprovecharse con la especie bubalina. La especialista subrayó los trabajos que están haciendo en su país para el registro y el mejoramiento de la especie, así como para fomentar la comercialización de carne y de derivados lácteos, por los cuales se obtienen altos valores.

La Hilton 

  • Desde 2005, la Argentina realiza exportaciones regulares de carne de búfalo. Actualmente, los cortes denominados «no Hilton» alcanzan a tres embarques mensuales de 2 toneladas cada uno con destino a Alemania, aunque también se comenzaron a efectuar negociaciones con otros mercados, entre ellos el chileno.
  • «A partir de 2008 se desarrolló un proyecto de comercialización de cortes Hilton y se anunció el establecimiento de una cuota de 200 toneladas. Las operaciones con la Unión Europea se iniciarían el 1 de junio», recordó Marco Zava, presidente del comité organizador de este congreso.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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