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Carne Uruguaya: Cuando la Trazabilidad del Ganado al 100% es Posible

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Imagine que usted pueda saber dónde nació la vaca del solomillo que va a comer, además de todos los detalles sobre la vida del ganado hasta que el corte de carne llega a su plato. En Uruguay desde el 2011 esto ha sido posible gracias al Sistema Nacional de Información Ganadera (SNIG).
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¿Por qué es necesario el 100% de la trazabilidad del ganado?

El Banco Mundial ayudó al desarrollo del sistema uruguayo SNIG, el cual entró en pleno funcionamiento en el 2004, como parte del apoyo para combatir la epidemia de fiebre aftosa en Uruguay del 2001. El SNIG, un sistema de identificación y registro del ganado con más de 75.000 participantes en los sectores agrícola e industrial, fue fundamental para llegar a la trazabilidad individual de ganado de Uruguay. Las normativas establecidas de obligatoriedad nacional para la trazabilidad individual del ganado uruguayo comenzaron en el 2006, identificándolos con una etiqueta visual en la oreja y una etiqueta de identificación por radiofrecuencia. Este novedoso sistema ha permitido que Uruguay sea el único país de las Américas con 100% de la trazabilidad individual del ganado, y uno de pocos en el mundo. Para los consumidores, saber el origen del animal es importante por varias razones: por la salud, al tener menos incidencia de enfermedades por la trazabilidad; por los beneficios sociales, al saber que animales han sido alimentados en pasturas; y finalmente por razones ambientales, en concreto la sostenibilidad de los recursos naturales.

El sistema, que es gratuito para los usuarios y financiado en su totalidad por el gobierno uruguayo, permite participar a todos los productores en Uruguay: desde los agricultores con sólo dos vacas, a los que tienen 30 mil cabezas de ganado. En el 2014, el SNIG recibió el gran premio en la categoría de e-Agricultura en la Cumbre Mundial  sobre la Sociedad de la Información (CMSI).

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Imagen. Los principales receptores de exportación de carne uruguaya en porcentaje de toneladas totales. NAFTA aumentó su participación en el mercado entre 2013-2015 debido a una  bajada de stock y precios más altos a nivel local  lo que ha provocado que los compradores busquen carne en el mercado extranjero. Fuente: INAC y El Observador (comparando las 12 primeras semanas del 2013 y 2015)

Total Transparencia del impacto medioambiental de su comida

Ahora, el Ministerio de Agricultura en Uruguay, con el apoyo del Banco Mundial, ha tomado un paso más allá para alcanzar no sólo el 100% de la trazabilidad de los productos ganaderos, sino también la 100% de transparencia de los impactos ambientales en el suelo, agua y bosques los sectores ganadero y agrícola. Esto es posible con la ayuda del nuevo Sistema Nacional de Información Agropecuaria (SNIA). SNIA es una plataforma web de usos múltiples que incluye información del SNIG y consolida datos tales como predicciones de clima así como avisos tempranos, entre otros.

El SNIA ofrece varias herramientas que apoya el acceso de la información de los agricultores y ayuda a la toma de decisiones a largo plazo tanto para los agricultores como para los funcionarios del sector público. Entre estas herramientas se encuentran un sistema de alerta temprana para el manejo del ganado, un sistema de control de agroquímicos, evaluaciones de riesgo rural, planes de uso de suelo y de la tierra, y estudios de agua para riego, entre otras. Además, la cobertura de internet del país, combinado con SNIA, permite a los técnicos agrícolas introducir la totalidad de sus datos por vía electrónica, lo que reduce los tiempos de transacción, y permite incluso el acceso al sistema de los productores más pequeños.

Aunque el SNIA aún no está disponible al público en general, las bases de datos producidas ya están ayudando a los agricultores y ganaderos a mitigar los impactos de los fenómenos meteorológicos en su producción. El sistema como tal, ha comenzado a funcionar como un recurso de servicio climático para la toma de decisiones. Usando varios productos del SNIA relacionados con el clima (por ejemplo, índices de vegetación, la disponibilidad de agua en el suelo, y los índices de precipitación estándar) para desarrollar mapas de índices de riesgo relacionados con el agua, el pasado mes de mayo el Ministerio de Agricultura fue capaz de predecir una sequía y declarar una emergencia de 90 días en siete departamentos del país. Esta declaración de emergencia permitió a los productores de carne y lácteos en los departamentos afectados acceder a los fondos del Fondo de Agricultura de Emergencia para poder adquirir grano para los animales y otras provisiones.

Nuevos mercados para las exportaciones agrícolas de Uruguay

Las plataformas SNIG y SNIA, financiados en parte por el Banco Mundial, también han permitido abrir nuevos mercados para los productos agrícolas de Uruguay. Debido a que la industria ganadera de Uruguay ahora puede recoger información precisa sobre sus productos cárnicos, estos son capaces de cumplir con las normas exigentes de la auditoría del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, por su sigla en inglés). En concreto, el 4 de septiembre del 2015, Uruguay mandó su primer envío de carne natural y certificada a los Estados Unidos, con la verificación del USDA: el Never Ever 3. En el caso del Never Ever 3, se debe garantizar que el ganado ‘nunca jamás’ recibió antibióticos, ni hormonas, ni proteínas de origen animal (salvo obviamente la leche materna). Si los animales requieren antibióticos para el tratamiento de una enfermedad, deben ser tratados y eliminados del programa. Tampoco pueden suministrase hormonas de crecimiento, incluyendo las hormonas naturales y las hormonas sintéticas. De la misma forma está prohibido suministrar proteínas de origen animal como subproductos de mamíferos y/o aves (incluidos los desperdicios de animales, carne y grasa). Solo los suplementos de pescado, vitaminas y minerales son permitidos.

Con la incorporación del SNIA, pronto será posible no sólo la trazabilidad de la carne uruguaya, sino también realizar un seguimiento de su impacto ambiental. Imagínese, poder pedir un almuerzo  producido sosteniblemente – bajo impacto ambiental además de un solomillo de carne 100% trazable del Uruguay. Puede que no pase demasiado tiempo antes de que esta visión sea una realidad.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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