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Inician Plan Piloto de Trazabilidad Bovina en Honduras

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Experto uruguayo Ricardo Palermo, viene enseñando a los ganaderos hondureños el proceso de identificación desde el vientre de la vaca hasta el matadero. 

Con una demostración sobre la identificación de ganado, en el rancho Rosa de Jamastran, departamento del Paraíso, se dio inicio el plan piloto de trazabilidad bovina que está implementando el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria (Senasa), de la Secretaría de Agricultura y Ganadería de Honduras (SAG).

Heriberto Amador Salinas, director general de Senasa, dijo que “se está capacitando a los ganaderos sobre trazabilidad e identificación del ganado a fin de que Honduras pueda mantener un registro seguro desde el vientre de la vaca hasta el matadero”.

Como país no se pueden quedar atrás con este proyecto ya que hay exigencia sanitaria y comercial y por lo tanto la SAG a través del Senasa estará avanzando para que a un mediano plazo pueda establecerse el Programa de Trazabilidad Bovina que permita la apertura de más mercados para la carne hondureña, explicó.

“La experiencia que ha tenido Uruguay es increíble, con el 100 por ciento de su hato ganadero trazado han podido dar seguimiento al animal desde su nacimiento hasta que llega a una planta de proceso y eso es lo que se busca en nuestro país”.

Por su parte, Ricardo Palermo, experto en autenticación, dijo que en los últimos años el término trazabilidad ha adquirido pública notoriedad especialmente a partir de las estrictas normas de la Unión Europea vinculadas a exigencias crecientes de los consumidores con respecto al origen y a la sanidad de los alimentos.

“Venimos a documentar un poco las experiencias que hemos visto y vivido en nuestro país, de todo lo que tiene que ver con la identificación animal y el proceso de trazabilidad, la idea es compartir la evolución de Uruguay para que Honduras inicie bien el proyecto y pueda tener éxito.

“Seleccionamos un lote de 25 animales para colocarles los aretes en la parte de la oreja como muestra de identificación, asimismo se tomó el registro del animal sexo, raza, color y luego se hizo un muestreo de lectura electrónica”, dijo Ranfis Mercado, sub director técnico de Salud Animal.

Durante este proceso se ubicaron a los animales en la manga para demostrarles a los ganaderos lo sencillo y rápido que se toma la lectura de los anímales, en función con el identificador electrónico.

Se calcula que la población bovina del país ronda en 2 millones, esto es una gran ventaja para alimentar la base de datos o el censo nacional. El gobierno como garante de la parte sanitaria, podrá con este sistema establecer rápidamente controles sanitarios de cualquier brote de enfermedad, así como los beneficios colaterales que tendrá el productor o ganadero.

Isidro Matamoros, gerente general del Grupo Rodeo, Repastadores y Ordeño de Oriente, expresó que “estoy satisfecho que nuestro país pueda comenzar un plan piloto de trazabilidad, necesitamos demostrar que nuestra carne es segura y para eso es necesario montar este sistema, para comercializar con Europa”.

Reiteró su apoyo al Senasa para incorporar un conjunto de acciones y medidas que permitan identificar y registrar el ganado así como la calidad de la carne desde la producción hasta la comercialización.

De igual forma los técnicos de Senasa se trasladaron a San Pedro Sula para reunirse con la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Sula (Agas) para darles a conocer el proyecto e igual hacer el mismo procedimiento en otra planta de proceso.

Fuente: Agencias

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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