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2011: Un Año Clave para la Profesión Veterinaria en el Mundo Entero

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En 1761 Claude Bourgelat logró convencer al Rey de Francia Luis XV de la necesidad de formar especialistas capaces de curar las enfermedades de los animales.

Por decisión del Rey, la primera escuela veterinaria del mundo se creó en Lyon, Francia. Bourgelat era realmente un visionario. Es cierto que obtuvo el apoyo del rey porque la peste bovina devastaba los campos de toda Europa y arruinaba la economía rural. Por otra parte, cabe recordar que en la salud de los caballos era un factor esencial de la potencia del ejército esa época y es probable que haya usado este argumento.

Además, Bourgelat precisó el concepto de biopatología comparada entre el hombre y el animal. Fue el primero en afirmar la utilidad del estudio de las patologías animales para comprender mejor aquellas que afectan al hombre: ¡el concepto de «una sola salud» había surgido!

Más adelante se crean numerosas escuelas veterinarias en Francia, en Europa y en el mundo, basándose en el modelo de Lyon. La profesión veterinaria va ganando progresivamente el reconocimiento de la sociedad por sus contribuciones, primero en el medio rural, después en el resto de los territorios gracias a la gran diversidad de sus competencias. La comprensión de los seres vivos en su estado normal a la vez que cuando padecen afecciones abre efectivamente las puertas a la inteligencia, al conocimiento y al saber hacer.

Más allá de su función bien conocida de médico de los animales, el veterinario ha demostrado que es capaz de diseñar programas de prevención y de control de las enfermedades infecciosas, incluidas aquellas transmisibles al hombre por contacto o por los alimentos que consume. La contribución esencial de la profesión veterinaria a la salud pública hoy es universalmente reconocida.

Se reconoce asimismo la aportación de la profesión veterinaria para el mejoramiento de la producción animal, en particular mediante la lucha contra las enfermedades, a fin de ayudar a responder a la explosión de la demanda mundial en proteínas nobles, sobre todo en los países en desarrollo. Esta acción permite a centenares de millones de criadores pobres en el mundo preservar su único capital, el animal, y también contribuye a facilitar el acceso de sus producciones animales a mercados externos mejor remunerados a la vez que velar por la seguridad sanitaria del comercio mundial de animales y de sus productos.

La utilidad de los animales de compañía en la sociedad ya no necesita ser demostrada, como tampoco el interés de la función de los veterinarios como médicos de estos compañeros del hombre.

Es de lamentar, sin embargo, que la profesión veterinaria no siempre sepa transmitir el mensaje de que sus actividades representan un auténtico Bien Público Mundial. No debemos dejar pasar la oportunidad de comunicación que nos brinda el 250 aniversario.

La OIE se ha esmerado para celebrar el año 2011 participando en la organización de eventos clave, en particular el lanzamiento oficial de las festividades en el palacio de Versalles (donde vivía Luis XV) el 24 de enero, al lado de los directores generales de la FAO y de la OMS. La profesión veterinaria está en primera fila en el mundo para alcanzar los objetivos de la OIE en los ámbitos de la salud y del bienestar de los animales, así como de la salud pública veterinaria, la seguridad del comercio mundial, la seguridad alimentaria, la investigación científica y la reducción de la pobreza.

Además, la OIE ha suscrito un protocolo de acuerdo con la Comisión Europea para emprender una campaña de comunicación al público en general basada en la realización de vídeos sobre el papel de los veterinarios en la vida diaria de todos los ciudadanos, folletos, concursos fotográficos y stands en eventos mundiales tales como la Semana Verde en Berlín y el Salón de Agricultura en París, la Conferencia mundial sobre la enseñanza veterinaria en mayo en la Escuela Veterinaria de Lyon y el Congreso Mundial Veterinario de Ciudad del Cabo en Sudáfrica en el mes de octubre.

Invito a todos los lectores de esta editorial, veterinarios o no, a brindar su apoyo a esta comunicación que pone de realce los vínculos tan importantes entre los animales y los hombres en el mundo.

Acceda a la campaña «2011 – Año Mundial Veterinario»: www.vet2011.org


 

 

Fuente: OIE

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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