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Vaca Argentina Clonada Producirá Leche Humana

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La leche que dará la vaca argentina Rosita ISA, el primer bovino nacido en el mundo al que se le incorporaron dos genes humanos, se asemejará a la humana con propiedades antibacteriales y antivirales de gran impacto en el sistema inmunológico de los bebés, según científicos.

«En su vida adulta Rosita ISA producirá leche que se asemejará a la humana. Un desarrollo de gran importancia para la nutrición de los lactantes», señaló el viernes Adrián Mutto, uno de los científicos argentinos que participó del proyecto.

Rosita ISA es producto de un trabajo conjunto entre la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina.

«Existen otros animales bitransgénicos en el mundo pero con dos vectores insertados por separado. En este caso, la ventaja tecnológica que hemos logrado es una sola inserción que produzca los dos genes», precisó Mutto, investigador del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM.

Según Mutto, el objetivo fue «elevar el valor nutricional de la leche bovina con la incorporación de dos genes humanos».

Cuando dentro de 10 meses, Rosita ISA comience a ser ordeñada, producirá leche con lactoferrina humana y lisozima, una proteína y una enzima incorporadas genéticamente y «con gran impacto en el sistema inmunológico de los infantes», dijo Mutto.

La lisozima es una enzima prácticamente inexistente en la leche bovina y presente en altas concentraciones en la humana.

En tanto, la lactoferrina, es una proteína presente en todos los mamíferos con la misión de capturar el hierro e ingresarlo al torrente sanguíneo, pero es específica de cada especie, por lo que la bovina no actúa en un humano.

Esta proteína tiene además otras funciones como promover el crecimiento de los dientes y la maduración de células intestinales, ser antibacteriana, antiviral y antifúngica.

La UNSAM fue la que aportó la ingeniería genética que permitió la construcción de un vector o vehículo que contiene dos proteínas en una sola unidad.

De esta manera, «se logra incluir dos genes humanos en un solo sitio del genoma bovino, pudiendo expresarse así ambas proteínas sólo en glándula mamaria durante la lactancia», explicó.

De raza jersey y nacida por cesárea el 6 de abril con un peso de 45 kilogramos, el doble del peso habitual, la ternera clonada fue presentada en sociedad desde la estación experimental agropecuaria del INTA en la ciudad de Balcarce, 400 km al sur de Buenos Aires.

El nacimiento de Rosita ofrece buenas perspectivas en futuras generaciones, dijo Germán Kaiser, investigador del Grupo de Biotecnología de la Reproducción del INTA Balcarce.

«Los genes humanos están insertados dentro del ADN de la ternera, por lo cual es esperable que lo tenga también en sus ovarios. Se puede esperar que en una fecundación o cruzamiento con un macho Rosita ISA pueda generar hijos que en al menos el 50% de los casos puedan tener también transgenes», explicó.

Argentina había logrado el primer ternero macho transgénico que nació en diciembre de 2004 y por el método de clonación utilizado es capaz de transmitir la hormona de crecimiento.

En esta oportunidad, para lograr a Rosita alcanzaron con siete transferencias mientras que los creadores de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado en 1996 en Escocia y que vivió 8 años, necesitaron hacer 270 transferencias embrionarias para lograr el objetivo.

 

Fuente: Univisión

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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