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Usarán Producto en Base a Cobre para Combatir la Mastitis Bovina en Chile

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La empresa de la Corporación del Cobre de Chile, Codelco Lab y su producto Cow Guard lograron materializar un acuerdo y trabajo en conjunto con la empresa chilena-neozelandesa Chilterra, una de las más grandes empresas ganaderas lácteas de Chile, con el fin de incorporar en sus procesos el gel bactericida en base a cobre, en todo un periodo productivo.

La alianza tiene por objetivo demostrar por primera vez en Chile y a gran escala la efectividad del uso del cobre en la producción lechera, luego que Chilterra mantenga 6500 bovinos en su producción lechera.

El inicio de este trabajo se debe a que Codelco Lab, filial de Codelco que promueve e impulsa los nuevos usos del cobre a través de innovaciones disruptivas en variadas industrias, generó una alianza con Cow Guard, quien produce y distribuye en el mercado un producto único en su fórmula, el cual consiste en un gel protector con sales de cobre que previene la entrada de bacterias, virus y hongos al esfínter de la ubre bovina.

Este gel evita de forma efectiva que estos microorganismos patógenos lleguen a la glándula mamaria y provoquen mastitis, enfermedad causante de las mayores mermas económicas en la industria láctea y con pérdidas mundiales de 35.000 millones de dólares al año.

El lanzamiento del trabajo en conjunto se realizó hace algunos días en Huite, el principal predio de la empresa lechera chileno-neozelandesa que dirige el ingeniero Ricardo Ríos. El acto contó con la presencia de una delegación municipal de Paillaco enacabezada por la alcaldesa Ramona Reyes.

ESTUDIOS

El gel bactericida con sales de cobre de la marca Cow Guard ha sido monitoreado y comprobado en su efectividad, luego que el Laboratorio Microbiológico del INTA, perteneciente a la Universidad de Chile y patrocinado por CORFO, realizara un estudio desde la Región Metropolitana hasta Los Lagos, durante todo el periodo productivo de los campos lecheros.

El resultado sobre la eficiencia de este gel bactericida hace una considerable diferencia entre los productos yodados y el beneficio del uso del cobre en la fórmula única de Cow Guard, revelando un aumento en la inhibición del crecimiento de microorganismos patógenos en la ubre del bovino, desde un 40% a un 70%.

Esto logró que Cow Guard con el gel bactericida en cobre sea el único con estudios científicos, patente registrada y autorización del SAG para distribuirlo como uso cosmético en predios agrícola bajo control oficial.

CHILTERRA

Este productor lechero, que se ubica en comunas como Los Lagos, Paillaco y Futrono, se ha caracterizado por profesionalizar y mejorar sus procesos productivos, que lo ha consolidado como uno de los mayores referentes a nivel nacional debido a su alto rendimiento. Su herencia neozelandesa se debe a su método estacional, que dista del tradicional, y que se refiere a que los bovinos descansan desde mayo a junio y se alimentan de praderas sin fardos.

De esta forma, la nueva alianza entre Chilterra junto a COW GUARD y Codelco Lab reafirma que la innovación y al uso del cobre es un pilar para mejorar los procesos productivos en la industria lechera, capaz de generar valor a la economía y progreso nacional en Chile.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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